Ecos del silencio

Cuando los hilos se tensan

La mañana empezó como cualquier otra para Hana, pero había algo extraño en el aire. Mientras caminaba hacia el colegio, sentía un peso suave en el pecho, como si un recuerdo quisiera salir pero no fuera suyo. Había tenido esa sensación varias veces desde la primera visión, pero hoy era distinta: más clara, más insistente.

Al llegar al aula, dejó su mochila y apoyó la cabeza sobre el pupitre. Cerró los ojos solo un segundo… y ahí apareció. Una imagen fugaz: un reloj de bolsillo, plateado, abriéndose lentamente. Dentro, un nombre grabado: Tatsuki. No supo por qué, pero un escalofrío le recorrió la espalda. No conocía a nadie con ese nombre. Ni en su ciudad, ni en su escuela, en ninguna parte.

—No puede ser mío… —susurró—. ¿Entonces de quién es?

Mientras tanto, al otro lado del país, Tatsuki también tenía un día raro. En su cuarto, buscaba una libreta donde anotar unas ideas cuando escuchó un sonido metálico. Un clink suave, como algo chocando contra vidrio. Se giró y vio que una de sus ventanas estaba empañada, aunque el día era cálido. En medio del empaño, apareció una silueta dibujada, un trazo fino que parecía hecho por un dedo. Era la letra H, escrita sola, como esperando ser completada.

Tatsuki parpadeó varias veces.
—¿H? ¿De qué…? —susurró, acercándose.

Antes de que pudiera tocarla, la marca se deshizo como si nunca hubiera estado allí. Pero la sensación no se fue. No era miedo. No era confusión. Era… un reconocimiento sin explicación, como si esa letra significara algo que ya había vivido.

Ese mismo día, ambos tuvieron un segundo episodio, casi al mismo tiempo.

Hana estaba en la biblioteca, revisando un libro sobre terremotos históricos. Se detuvo en una página donde había un dibujo del movimiento de las placas. Pasó la mano sobre la ilustración… y el papel vibró. No era imaginación: vibró realmente, como si resonara con algo que venía de lejos. Su vista se nubló, y por un instante vio una calle que no conocía, llena de luces y viento. Y al fondo, la silueta de un chico caminando. No vio su rostro, pero sí su postura, su forma de moverse, tan… familiar.

Cerró el libro de golpe.

—¿Qué me está pasando?

Al mismo tiempo, Tatsuki estaba ayudando a su abuelo a ordenar unas cajas viejas en el depósito. Entre cuadernos, herramientas y fotos antiguas, encontró un papel doblado varias veces. Al abrirlo, vio un dibujo simple: una ciudad nocturna con edificios altos y un cable rojo al centro, como si conectara dos puntos. En la esquina había una firma: Hana.

Pero ese papel no era suyo. No era de su abuelo. Nunca lo había visto en su casa.

Tatsuki sintió un hormigueo en la nuca.
—¿Quién eres…? —preguntó en voz baja.

No obtuvo respuesta, pero algo dentro de él se movió, como si una pieza del rompecabezas hubiera encajado sin que él la hubiera tocado.

Al caer la tarde, algo aún más fuerte sucedió.

Hana estaba en su cuarto, mirando por la ventana. El cielo cambiaba de naranja a púrpura. De pronto, el vidrio se iluminó con un destello azul, suave pero intenso. Su reflejo desapareció por un segundo, reemplazado por la sombra de un chico de su edad. No se distinguían detalles, solo la silueta… pero supo que era el mismo que había visto antes.

—¿Quién eres? —dijo, sintiendo que el corazón le temblaba.

La silueta movió la cabeza como si también la estuviera viendo a ella. Y justo cuando iba a decir algo, todo se desvaneció.

En ese exacto instante, Tatsuki sintió un latido fuerte en la sien, como un pum que no venía de su cuerpo. Una imagen llegó directa a su mente: el cuarto de una chica, la ventana abierta, una luz azul… y una voz suave diciendo exactamente lo que Hana había dicho segundos antes.

—¿Quién eres?

Tatsuki se quedó inmóvil.

Había escuchado una voz que no podía escuchar.
Había visto un lugar en el que nunca había estado.
Había sentido algo que no pertenecía a su tiempo ni a su espacio.

Ambos se quedaron quietos, en silencio, en diferentes ciudades, con la misma certeza:

Ya no estaban solos. Algo los estaba conectando. Algo que no podían detener.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.