Hana estaba sentada frente a la ventana de su habitación, con la libreta abierta sobre las piernas. Cada línea que había escrito parecía cobrar vida, como si alguien más estuviera leyendo sus pensamientos.
De repente, su lápiz se movió solo, dibujando un símbolo que ella no recordaba haber visto antes. Era un círculo entrelazado con líneas que se cruzaban, y en el centro… una pequeña estrella.
—¿Qué… significa esto? —susurró, casi temblando.
Al mismo tiempo, Tatsuki caminaba por un callejón cercano, siguiendo un sonido que parecía llamarlo. Un susurro suave, como eco de un viento lejano. Cuando giró una esquina, encontró algo tirado en el suelo: un cuaderno idéntico al que Hana había encontrado días antes.
Lo levantó y vio escrito en la primera página:
"Tus ojos buscan lo que aún no existe."
Un escalofrío recorrió su espalda. Sintió, por primera vez, que no estaba solo. Que alguien más lo estaba observando desde otro tiempo.
Hana, sin saber por qué, levantó la mirada al cielo. Entre las nubes apareció un destello fugaz, como una luz que cruzaba la ciudad. No era un avión, no era un meteoro… algo más. Algo que los conectaba a los dos.
—Tatsuki… —murmuró sin querer, y su corazón dio un salto.
Él, a kilómetros de distancia, sintió un tirón en el pecho. Como si alguien estuviera intentando cruzar la barrera del tiempo para tocarlo. Miró alrededor, pero no había nadie. Solo el cuaderno en sus manos, que parecía vibrar.
Durante la tarde, ambos empezaron a notar coincidencias extrañas:
Una misma melodía resonando en sus casas, aunque sus radios no estaban encendidas.
Los relojes que se detenían por segundos, marcando el mismo instante.
Y mensajes que aparecían en sus cuadernos, como si alguien los guiara.
Hana cerró los ojos y respiró profundo, tratando de calmar el corazón acelerado.
—No puedo… no puedo ignorarlo —dijo para sí misma—. Esto… es real.
Tatsuki, por su parte, escribió con rapidez en su cuaderno:
"Si esto es una conexión… debo encontrarla."
Ese día, aunque separados por años y kilómetros, ambos comprendieron algo crucial: el tiempo no los había puesto juntos por casualidad.
Y lo que estaba por venir sería más fuerte que cualquier visión, más intenso que cualquier miedo… y más real de lo que jamás imaginaron.