Ecos del silencio

Cuando el tiempo responde

Esa noche, Hana no pudo dormir.

Cada vez que cerraba los ojos, sentía una presencia demasiado cercana, como si alguien estuviera al otro lado de una pared invisible, respirando al mismo ritmo que ella. No veía imágenes claras, pero sí emociones: inquietud, confusión… y una necesidad profunda de entender.

Se levantó de la cama y se acercó a la ventana. La ciudad brillaba con luces tranquilas, reconstruida, viva. Y aun así, algo dentro de ella sabía que ese mismo lugar había sido polvo alguna vez.

—Si esto es real… —susurró— entonces no estoy sola.

En el pasado, Tatsuki caminaba sin rumbo por las calles casi vacías. Había salido de casa sin avisar, con la cabeza llena de pensamientos que no le pertenecían del todo. Cada paso lo acercaba a una certeza incómoda: las visiones ya no aparecían al azar.

Respondían.

Se detuvo frente a un puente viejo, uno que en su tiempo todavía existía. Apoyó las manos en la baranda oxidada y cerró los ojos con fuerza.

—Si puedes oírme… —dijo en voz baja— no sé quién eres, pero dime qué está pasando.

El aire vibró.

Hana, al otro lado de los años, sintió un golpe seco en la sien. Se llevó la mano a la cabeza y cayó de rodillas. La habitación desapareció por un instante y fue reemplazada por el puente, el metal frío, el sonido lejano del agua.

Y entonces… una voz.

No fue clara. No fue una frase completa.
Pero fue suficiente.

—…¿me escuchas?

Hana abrió los ojos de golpe.

—Sí —respondió, sin saber si estaba hablando en voz alta o dentro de su mente—. Te escucho.

Tatsuki se quedó helado. Su corazón empezó a latir con violencia.

—No… no puede ser…

Pero la sensación era inconfundible. No era una visión. No era un recuerdo.
Era alguien.

Ambos permanecieron en silencio durante unos segundos eternos, unidos por una grieta imposible en el tiempo. No podían verse del todo, no podían tocarse… pero sabían que el otro estaba ahí.

Y en medio de ese instante frágil, una verdad se hizo clara para los dos:

El tiempo ya no solo les mostraba imágenes.
Ahora… les estaba permitiendo hablar.




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