Ecos del silencio

Puentes entre tiempos

Hana caminaba por su habitación como si cada paso resonara en otra dimensión. La sensación de estar conectada con Tatsuki era intensa, casi tangible. Su libreta estaba abierta frente a ella, con garabatos, notas y fotografías, pero ahora parecía que cada línea tenía vida propia, como si quisiera contarles algo que hasta ahora les había sido oculto.
—No puedo fallar… —susurró, con los dedos temblando sobre el papel—. Debo intentarlo.
Decidió cerrar los ojos y concentrarse. Respiró profundo, y recordó cada visión que había tenido, cada recuerdo que había intentado descifrar. Sintió un tirón en el pecho, idéntico al de la primera vez. Esta vez no hubo miedo, solo una sensación de certeza. Algo estaba a punto de cambiar.
Al otro lado, Tatsuki se encontraba frente a un edificio que parecía emerger de su pasado y futuro al mismo tiempo. Cada ladrillo, cada grieta, parecía contar una historia que él aún no comprendía del todo. El papel que había encontrado días atrás estaba ahora en su mano, y la inscripción seguía viva en su mente:
“JUNTOS SERÁN MÁS FUERTES”
Sintió que la realidad se doblaba a su alrededor. Cada respiración, cada parpadeo, se mezclaba con la sensación de que alguien, alguien muy cerca, estaba intentando cruzar las barreras del tiempo. Cerró los ojos y, sin saber cómo, extendió la mano hacia lo desconocido.
En ese instante, Hana abrió los ojos y vio algo que le cortó el aliento. Una chispa luminosa apareció frente a ella, flotando en el aire, y poco a poco tomó forma: la silueta difusa de Tatsuki. Su corazón latía tan rápido que casi podía escucharlo en sus oídos.
—Tatsuki… —dijo con voz temblorosa.
El chico, igualmente sorprendido, sintió que un hilo invisible los unía. Era fuerte, cálido y, sobre todo, real. Un murmullo recorrió la habitación, como si las paredes mismas susurraran palabras de aliento.
—No estamos solos —pensó Hana—. Esto… esto es más grande de lo que imaginé.
Tatsuki sonrió levemente, aunque su corazón estaba lleno de preguntas sin respuesta. Sabía que aún faltaba camino por recorrer, que las líneas temporales podían ser traicioneras y que el terremoto, con su devastación, había dejado marcas que ningún recuerdo podría borrar.
Pero por primera vez, ambos sintieron algo que no habían sentido antes: una certeza silenciosa de que, juntos, podían superar cualquier obstáculo. El tiempo ya no era un enemigo, sino un puente que los acercaba.
Un nuevo papel apareció entre las páginas de la libreta de Hana, flotando suavemente hacia ella. Lo abrió y leyó, con una sonrisa contenida:
“EL CAMINO SE DESPEJA CUANDO CONFÍAS EN QUIEN ESTÁ A TU LADO”
Hana y Tatsuki se miraron a través del tiempo y el espacio, y aunque no podían tocarse aún, sabían que ese instante sería recordado para siempre. Un nuevo capítulo en sus vidas comenzaba, uno en el que cada acción, cada pensamiento y cada decisión los llevaría hacia un destino compartido.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.