Todo comenzó con una dulce mirada,
en el dos mil veintidós quedé atrapada.
Tus ojos brillan de una forma especial,
Atrapandome en un lazo sin vuelta atrás.
Me juraste un amor que sería eterno,
un refugio seguro en el frío invierno.
Tus palabras rimaban con mi corazón,
viviendo los días llenos de ilusión.
Atte: Lia Frost