Tus promesas del pasado divagan por mi mente,
pensando que perdurarían para siempre...
Los meses pasaban y te sentía distante:
tus palabras
tus gestos
sin ese calido afecto.
Y ante eso, mis dudas me agobiaban sin piedad,
como un par de lágrimas vacías en la tenue oscuridad.
Buscaba respuestas a través de conocidos.
Pero...
Cada vez que preguntaba, me decían lo mismo:
que te asfixiaba la rutina,
que te pesaba el día a día.
¿Por qué?...
Me preguntaba en el silencio...
Aunque mi alma intentaba alejarse de ti,
bastaba un destello de tu falso cariño
para volver adherirme a lo que perdí.
Y ahora me duele pensarlo:
porque no me hice respetar,
intentabas ocultar tus errores
con tus sucias muestras de afecto
y tachando todo con mis lamentos.
Atte: Lia Frost