El tiempo ha seguido su rumbo constante,
dejando los ecos de aquello que fue importante.
Hoy no borré los años que pasamos,
ni los bellos días en que nos amamos.
Sería mentira decir que fue malo
lo que por un tiempo se sintió como un gran regalo.
Aunque el destino tomó otra decisión,
no le guardo rencores a tu inseguro corazón.
Acepto el final sin guardar amargura,
dejando ir con paz esta bella aventura.
Y hoy te guardo en un cofre de limpio cristal...
como un lindo cuento que tuvo su final.
Atte.: Lia Frost