Ecos Perdidos

Capítulo 29: El Miedo de Salir

El miedo no fue inmediato.

No llegó como una reacción.

Llegó como una comprensión.

Elena no retrocedió.

No había hacia dónde.

Pero algo en ella…

se detuvo.

—No…

El espacio respondió.

No con presión.

Con apertura.

Como si por primera vez…

la salida fuera posible.

Y eso…

era lo que aterraba.

—No…

La otra Elena la observó.

—Ahora entiendes.

El silencio cayó.

—No…

—Sí.

El aire se volvió denso.

—Salir no es escapar.

Elena levantó la mirada.

—Entonces qué es.

El silencio se tensó.

—Es continuar lo que ya empezó.

El aire se volvió insoportable.

—No…

—Sí.

El espacio vibró.

Más amplio.

Más accesible.

—Ahora puedes hacerlo.

Elena no se movió.

—No quiero.

El silencio cayó.

—Eso no importa.

El aire se volvió pesado.

—Siempre importa.

—No aquí.

El silencio se tensó.

—Aquí importa lo que sostienes.

Elena cerró los ojos.

Sintió.

No el punto.

No la división.

El mundo.

—Está cambiando…

La otra Elena asintió.

—Sí.

El silencio cayó.

—No es uno.

El aire se volvió denso.

—Son muchos.

Elena abrió los ojos.

—Lo siento…

El silencio se tensó.

—Todos.

La otra Elena no respondió.

Porque no hacía falta.

—Entonces si salgo…

La frase se quebró.

—No termino nada.

El aire se volvió insoportable.

—Empiezas todo.

El silencio cayó.

—No quiero ser eso.

—Ya lo eres.

El espacio vibró.

—No.

—Sí.

El aire se volvió pesado.

—Desde el momento en que empujaste.

El silencio se volvió absoluto.

Elena no respondió.

Porque no podía negarlo.

—Entonces no hay salida.

La otra Elena la miró.

—Sí la hay.

El silencio cayó.

—Pero no es la que quieres.

El aire se volvió denso.

—¿Cuál es?

La respuesta fue clara.

—Salir sabiendo que no vas a cerrar nada.

El silencio se tensó.

—Y aun así…

—Elegir hacerlo.

El aire se volvió insoportable.

Elena retrocedió.

—No…

—Sí.

El espacio respondió.

La apertura creció.

Más definida.

Más real.

—Ese es el nuevo punto.

El silencio cayó.

—No es un cierre.

—No.

—Es una transición.

El aire se volvió pesado.

—Entonces no termina nunca.

La otra Elena no negó.

—No como lo entiendes.

El silencio se volvió absoluto.

Elena sintió el peso de todo.

No como carga.

Como red.

—Está en todos lados…

El aire se tensó.

—Sí.

—Entonces no puedo detenerlo.

—No.

El silencio cayó.

—Pero puedes definirlo.

El aire se volvió denso.

—¿Cómo?

La respuesta fue simple.

—Saliendo como eres ahora.

El silencio se tensó.

—¿Qué soy ahora?

La otra Elena la miró.

—La que entiende.

El aire se volvió insoportable.

—Eso no es suficiente.

—Es lo único que queda.

El silencio cayó.

Elena cerró los ojos.

Sintió el punto.

No como lugar.

Como conexión.

Todos los puntos.

Todos los inicios.

—Está creciendo…

El aire se volvió pesado.

—Sí.

—Y no puedo detenerlo.

—No.

El silencio se tensó.

—Pero puedes entrar en él.

El aire se volvió insoportable.

Elena abrió los ojos.

—¿Entrar?

—Sí.

El silencio cayó.

—No como antes.

El aire se volvió denso.

—Como parte de él.

El silencio se volvió absoluto.

—No…

—Sí.

El espacio vibró.

—Ese es el nuevo rol.

Elena retrocedió.

—No voy a ser eso.

—Ya lo eres.

El aire se volvió insoportable.

—Solo tienes que aceptarlo.

El silencio cayó.

—No.

—Sí.

El espacio se estabilizó.

La apertura ya no cambiaba.

—Es ahora.

El aire se volvió pesado.

—O nunca.

El silencio se tensó.

Elena respiró.

Por primera vez…

no con miedo.

Con claridad.

—No voy a detenerlo.

La otra Elena no respondió.

—Pero tampoco voy a dejarlo crecer solo.

El silencio cayó.

—Entonces lo haces consciente.

El aire se volvió denso.

—Sí.

La otra Elena asintió.

—Entonces sí puedes salir.

El silencio se volvió absoluto.

—Pero no vuelves igual.

Elena no dudó.

—No quiero volver igual.

El aire se volvió insoportable.

La apertura se expandió.

No como una puerta.

Como una integración.

—Entonces sal.

El silencio cayó.

Elena dio un paso.

No hacia adelante.

Hacia afuera.

El espacio no la resistió.

La aceptó.

Y en ese instante…

todo cambió.

Afuera…

todos los puntos…

se sincronizaron…

y alguien…

dijo su nombre.




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