Ecos Perdidos

Capítulo 32: La Ausencia Activa

No hubo rastro.

No hubo residuo.

No quedó vibración, ni eco, ni marca en la estructura.

El punto…

simplemente dejó de estar.

Pero eso no era desaparición.

Era otra cosa.

—No…

El hombre enmascarado fue el primero en decirlo.

—Eso no es posible.

El silencio cayó.

Elena no respondió de inmediato.

Porque lo sentía.

—Sigue ahí.

El aire se volvió denso.

—¿Dónde?

—En ningún lugar.

El silencio se tensó.

—Y en todos.

La presencia la observó.

—Explícalo.

El aire se volvió insoportable.

Elena abrió los ojos.

—No se fue.

El silencio cayó.

—Se salió del sistema.

El aire se volvió pesado.

—Eso es lo mismo —dijo el hombre.

—No —respondió Elena—.

—Es peor.

El silencio se volvió absoluto.

—Ahora no podemos seguirlo.

El aire se tensó.

—Ni contenerlo.

El silencio cayó.

Adrián sonrió.

—Entonces es libre.

El aire se volvió denso.

—No —dijo Elena—.

—Es independiente.

El silencio se tensó.

—Y eso cambia todo.

El aire se volvió insoportable.

La presencia dio un paso.

—Entonces ya no hay red completa.

El silencio cayó.

—Hay sistema…

Elena asintió.

—Y excepción.

El aire se volvió pesado.

El hombre enmascarado negó lentamente.

—Eso no puede sostenerse.

El silencio se tensó.

—Siempre colapsa.

El aire se volvió denso.

Adrián respondió.

—O evoluciona.

El silencio cayó.

—Depende de quién se adapte primero.

El aire se volvió insoportable.

Elena cerró los ojos.

Lo buscó.

No en la red.

No en los puntos.

En la ausencia.

—No puedo encontrarlo.

El silencio se volvió absoluto.

—Porque no está donde buscas.

El aire se tensó.

—Entonces dónde.

El silencio cayó.

—Está donde no puedes entrar.

El aire se volvió denso.

El hombre enmascarado la miró.

—Eso no tiene sentido.

Elena respondió.

—Tiene todo el sentido.

El silencio se tensó.

—Se movió fuera de la estructura que conocemos.

El aire se volvió insoportable.

La presencia asintió.

—Entonces no es un punto.

El silencio cayó.

—Es otra cosa.

El aire se volvió pesado.

Adrián sonrió.

—Entonces ya no jugamos en el mismo nivel.

El silencio se tensó.

—No —respondió Elena—.

—Ahora hay niveles.

El aire se volvió denso.

—Y no todos son accesibles.

El silencio cayó.

El libro reaccionó.

No con vibración.

Con vacío.

Uno de los puntos…

ya no estaba.

Y su ausencia…

modificaba a los demás.

—Está afectando la red —dijo el hombre.

El aire se volvió insoportable.

—Sin estar en ella.

El silencio se tensó.

—Eso no debería pasar.

La presencia respondió.

—Pero pasa.

El aire se volvió pesado.

—Entonces lo que salió…

El silencio cayó.

—No era el único problema.

El aire se volvió denso.

Adrián inclinó la cabeza.

—Nunca lo fue.

El silencio se tensó.

—Solo era el primero visible.

El aire se volvió insoportable.

Elena abrió los ojos.

—No está solo.

El silencio cayó.

—Hay otros.

El aire se volvió pesado.

El hombre enmascarado retrocedió.

—No…

El silencio se tensó.

—No puede haber más.

El aire se volvió denso.

Elena no dudó.

—Sí.

El silencio cayó.

—No los creamos nosotros.

El aire se volvió insoportable.

—Los habilitamos.

El silencio se volvió absoluto.

La presencia observó el libro.

Los puntos restantes vibraban.

No como antes.

De forma inestable.

—Están reaccionando.

El aire se tensó.

—A algo que no pueden ver.

El silencio cayó.

—Ni entender.

El aire se volvió denso.

Adrián dio un paso hacia Elena.

—Entonces ahora tienes un problema real.

El silencio se tensó.

—No puedes alinearlos a todos.

El aire se volvió insoportable.

Elena lo miró.

—No necesito hacerlo.

El silencio cayó.

—Solo necesito entender qué cambió.

El aire se volvió pesado.

El hombre enmascarado negó.

—Eso no te da control.

El silencio se tensó.

Elena respondió.

—No quiero control.

El aire se volvió denso.

—Quiero dirección.

El silencio cayó.

La presencia la miró con atención.

—Eso implica elegir.

El aire se volvió insoportable.

Elena asintió.

—Sí.

El silencio se tensó.

—Y aceptar que no todo va a seguirte.

El aire se volvió pesado.

Elena no dudó.

—Lo acepto.

El silencio cayó.

El libro vibró.

Los puntos respondieron.

No todos.

Pero la mayoría.

—Entonces el sistema sigue —dijo Adrián.

El aire se volvió denso.

—Con fallas.

El silencio se tensó.

—Con variaciones.

El aire se volvió insoportable.

—Con riesgos.

El silencio cayó.

Elena respondió.

—Con posibilidades.

El aire se volvió pesado.

El silencio se volvió absoluto.

Y en ese instante…

algo cambió.

No en los puntos.

No en el libro.

En el mundo.

—No…

El hombre enmascarado lo sintió.

—Eso no viene de aquí.

El aire se volvió denso.

La presencia giró.

—No.

El silencio se tensó.

—Viene de afuera.

El aire se volvió insoportable.

Elena cerró los ojos.

Lo sintió.

Por primera vez…

algo que no estaba conectado.

Ni a ella.

Ni a los puntos.

Ni al sistema.

—No somos los únicos.

El silencio cayó.

En algún lugar del mundo…

alguien sin conexión al sistema…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.