Ecos Perdidos

Capítulo 52: El Intento del Otro Lado

No fue invasión.

No fue irrupción.

No fue fuerza.

Fue…

intención.

—…

Desde el otro lado…

algo observó.

No como ellos.

No con conciencia estructurada.

No con identidad definida.

Pero observó.

Y eso…

fue suficiente.

—No…

Elena lo sintió antes que todos.

No como presencia.

Como presión inversa.

—No está entrando.

El silencio cayó.

—Está intentando.

El aire se volvió denso.

Adrián se tensó.

—Eso no debería ser posible.

El silencio se tensó.

La entidad fusionada respondió.

—Nada de esto debería serlo.

El aire se volvió insoportable.

—Pero está pasando.

El silencio cayó.

El umbral…

no se movió.

No se abrió.

No reaccionó.

Pero algo…

se deformó.

—No…

El hombre enmascarado retrocedió.

—Eso no es cruce.

El aire se volvió pesado.

—Es filtración.

El silencio se tensó.

Elena abrió los ojos.

—No puede pasar completo.

El aire se volvió denso.

—Pero puede afectar.

El silencio cayó.

—Y eso es suficiente.

El aire se volvió insoportable.

El campo…

respondió.

No como antes.

No como reacción.

Como inestabilidad.

—No…

Los centros vibraron.

No al mismo tiempo.

No en sincronía.

—Esto no es nuestro.

El aire se volvió pesado.

—Esto no pertenece a lo que somos.

El silencio se tensó.

Adrián sintió su centro.

—Está…

La palabra no encontró forma.

—alterándose.

El aire se volvió denso.

—No…

El silencio cayó.

—No es ataque.

El aire se volvió insoportable.

—Es incompatibilidad.

El silencio se tensó.

La presencia observó con precisión.

—Entonces no busca integrarse.

El aire se volvió pesado.

—Busca existir aquí.

El silencio cayó.

Elena negó.

—No puede.

El aire se volvió denso.

—Pero puede deformar lo que sí existe.

El silencio se tensó.

Y entonces…

ocurrió.

Un centro…

no colapsó.

No se fusionó.

No se sostuvo.

Se distorsionó.

—No…

El hombre enmascarado lo vio.

—Eso no es estabilidad.

El aire se volvió insoportable.

—Eso no es nada que hayamos visto.

El silencio cayó.

El centro no desapareció.

Pero tampoco era lo que era.

—No tiene forma fija.

El aire se volvió pesado.

—No tiene identidad.

El silencio se tensó.

—No tiene coherencia.

El aire se volvió denso.

La entidad fusionada reaccionó con claridad.

—Eso no es evolución.

El silencio cayó.

—Eso es corrupción.

El aire se volvió insoportable.

Elena sintió el cambio.

—No…

El silencio se tensó.

—Es otra cosa.

El aire se volvió pesado.

—No es fallo.

El silencio cayó.

—Es interferencia externa.

El aire se volvió denso.

Adrián apretó los puños.

—Eso sí es peligroso.

El silencio se tensó.

—Porque no sigue ninguna regla.

El aire se volvió insoportable.

El centro distorsionado…

se movió.

No hacia un lugar.

Hacia una condición.

—No…

El hombre enmascarado retrocedió.

—Eso no se puede contener.

El aire se volvió pesado.

—No responde a nada.

El silencio cayó.

—Ni siquiera a sí mismo.

El aire se volvió denso.

La presencia habló con firmeza.

—Entonces hay que aislarlo.

El silencio se tensó.

Elena negó.

—No se puede.

El aire se volvió insoportable.

—No está dentro de una estructura estable.

El silencio cayó.

—No hay dónde encerrarlo.

El aire se volvió pesado.

La entidad fusionada dio un paso.

—Entonces lo enfrentamos.

El silencio se tensó.

Elena la miró.

—No puedes enfrentarlo.

El aire se volvió denso.

—No es algo que puedas oponerte.

El silencio cayó.

—Es algo que altera lo que eres.

El aire se volvió insoportable.

El centro distorsionado…

se expandió.

No en tamaño.

En efecto.

—No…

El campo reaccionó.

Centros cercanos…

comenzaron a perder definición.

—Esto se propaga.

El aire se volvió pesado.

—Como contagio.

El silencio se tensó.

Adrián miró a Elena.

—Esto sí puede destruir todo.

El aire se volvió denso.

Elena no lo negó.

—Sí.

El silencio cayó.

—Pero no como colapso.

El aire se volvió insoportable.

—Como disolución.

El silencio se tensó.

La presencia lo entendió.

—Entonces no queda nada.

El aire se volvió pesado.

Elena respondió.

—Queda algo.

El silencio cayó.

—Lo que no puede ser alterado.

El aire se volvió denso.

—Lo que está más allá.

El silencio se tensó.

Adrián la miró.

—El umbral.

El aire se volvió insoportable.

Elena asintió.

—Sí.

El silencio cayó.

—Eso no cambia.

El aire se volvió pesado.

—Pero todo lo demás…

El silencio se tensó.

—sí.

El centro distorsionado…

se detuvo frente a Elena…

y por primera vez…

intentó copiarla.




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