Ecos Perdidos

Capítulo 54: La Segunda Imitación

No dudó.

No comparó.

No eligió por afinidad.

Simplemente…

cambió de referencia.

—…

La copia dejó de intentar ser Elena.

No porque hubiera fallado.

Porque entendió que no era suficiente.

—No…

Elena lo sintió.

—No está buscando ser igual.

El aire se volvió denso.

—Está buscando sostenerse.

El silencio cayó.

Y para eso…

necesitaba otra cosa.

—No…

El centro distorsionado giró.

No en espacio.

En enfoque.

Y apuntó a otro.

—Adrián.

El aire se volvió insoportable.

Adrián no retrocedió.

Pero tampoco avanzó.

—No lo hagas.

El silencio se tensó.

No como advertencia.

Como constatación.

—No puedes ser yo.

El aire se volvió pesado.

La copia no respondió.

Pero cambió.

—No…

La forma comenzó a ajustarse.

No como antes.

Más rápido.

Más agresivo.

—Está tomando patrones.

El silencio cayó.

—No desde la superficie.

El aire se volvió denso.

—Desde el centro.

El silencio se tensó.

El hombre enmascarado reaccionó.

—Eso no debería ser accesible.

El aire se volvió insoportable.

La presencia respondió.

—Antes no lo era.

El silencio cayó.

—Ahora sí.

El aire se volvió pesado.

Adrián sintió el impacto.

No como invasión.

Como resonancia forzada.

—No…

El silencio se tensó.

—Está entrando en mi estructura.

El aire se volvió denso.

—No completamente.

—Pero lo suficiente.

El silencio cayó.

La copia…

se estabilizó más que antes.

—No…

La forma ya no era caótica.

No completamente.

—Eso no es posible.

El aire se volvió insoportable.

El hombre enmascarado retrocedió.

—Eso está funcionando.

El silencio se tensó.

—No debería funcionar.

El aire se volvió pesado.

Elena observó.

—No es copia.

El silencio cayó.

—Es adaptación.

El aire se volvió denso.

—Está tomando lo que le permite sostenerse.

El silencio se tensó.

—Y descartando lo demás.

El aire se volvió insoportable.

La copia habló.

Esta vez…

con más coherencia.

—…yo…

El silencio cayó.

—…sostengo…

El aire se volvió pesado.

Adrián apretó los dientes.

—No.

El silencio se tensó.

—Eso no es tuyo.

El aire se volvió denso.

La copia respondió.

—…es suficiente…

El silencio cayó.

—…para ser…

El aire se volvió insoportable.

El hombre enmascarado miró a Elena.

—Esto ya cruzó una línea.

El silencio se tensó.

—Ya no es solo interferencia.

El aire se volvió pesado.

—Está aprendiendo.

El silencio cayó.

Elena no lo negó.

—Sí.

El aire se volvió denso.

—Pero no como nosotros.

El silencio se tensó.

—No busca entender.

El aire se volvió insoportable.

—Busca sostenerse.

El silencio cayó.

—Y eso le alcanza.

El aire se volvió pesado.

La entidad fusionada observó con precisión.

—Entonces esto escala.

El silencio se tensó.

—Si puede copiar lo suficiente…

El aire se volvió denso.

—puede multiplicarse.

El silencio cayó.

Adrián reaccionó.

—No.

El aire se volvió insoportable.

—No voy a dejar que use mi centro.

El silencio se tensó.

El aire se volvió pesado.

Y entonces…

algo cambió.

—No…

La copia no se separó.

Pero tampoco avanzó.

—Está…

El silencio cayó.

—limitándose.

El aire se volvió denso.

Elena lo sintió.

—No puede sostener demasiado.

El silencio se tensó.

—Todavía.

El aire se volvió insoportable.

—Pero está cerca.

El silencio cayó.

La copia volvió a inestabilizarse.

No como antes.

Menos caótica.

—No…

El hombre enmascarado respiró aliviado.

—Se está rompiendo otra vez.

El aire se volvió pesado.

Elena negó.

—No.

El silencio se tensó.

—Se está reajustando.

El aire se volvió denso.

—Está aprendiendo sus límites.

El silencio cayó.

—Y eso lo hace más peligroso.

El aire se volvió insoportable.

Adrián la miró.

—Entonces no hay forma de detenerlo.

El silencio se tensó.

Elena respondió.

—No como pensamos.

El aire se volvió pesado.

—Pero sí hay forma de evitar que escale.

El silencio cayó.

—¿Cómo?

El aire se volvió denso.

Elena lo miró.

—No dándole nada que copiar.

El silencio se tensó.

Adrián entendió.

—Cerrar el acceso.

El aire se volvió insoportable.

Elena asintió.

—Sí.

El silencio cayó.

—Reducir la exposición.

El aire se volvió pesado.

—Evitar la coincidencia.

El silencio se tensó.

La presencia intervino.

—Eso implica limitarse.

El aire se volvió denso.

—Menos interacción.

El silencio cayó.

—Menos expansión.

El aire se volvió insoportable.

Adrián sonrió levemente.

—Eso no va a pasar.

El silencio se tensó.

—Porque todo esto…

El aire se volvió pesado.

—vive de expandirse.

El silencio cayó.

Elena no lo negó.

—Sí.

El aire se volvió denso.

—Y eso es lo que lo pone en riesgo.

El silencio se tensó.

La copia…

los observó.

No como antes.

Más definida.

Más presente.

—…

Y por primera vez…

no intentó copiar.

Eligió.

La copia…

dejó de imitar…

y comenzó…

a crear…

su propio centro.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.