Ecos Perdidos

Capítulo 60: Lo Que Permanece

No fue un final.

No fue un cierre.

No fue una resolución.

Fue…

una convergencia distinta.

—…

El umbral no se movió.

El centro fijo no cambió.

El campo multivalente no se detuvo.

El nuevo espacio no colapsó.

—No…

Y aun así…

por primera vez…

coincidieron.

—Esto…

Elena lo sintió como una claridad imposible.

No porque todo se volviera simple.

Porque todo se volvió simultáneo.

—No hay separación.

El aire se volvió denso.

—Pero tampoco hay unidad.

El silencio cayó.

—Es…

La palabra no alcanzaba.

—todo al mismo tiempo.

El aire se volvió insoportable.

Adrián lo vio de otra forma.

—No es un sistema.

El silencio se tensó.

—Es un estado absoluto.

El aire se volvió pesado.

—Donde todo lo posible…

El silencio cayó.

—coexiste con lo imposible.

El aire se volvió denso.

La presencia no intervino.

Porque ya no había nada que guiar.

—…

El hombre enmascarado cayó de rodillas.

No por debilidad.

Por exceso.

—No puedo…

El aire se volvió insoportable.

—No puedo sostener todo esto.

El silencio cayó.

Elena lo miró.

—No necesitas sostenerlo todo.

El aire se volvió pesado.

—Solo lo que puedas.

El silencio se tensó.

—Y dejar que lo demás…

El aire se volvió denso.

—exista sin ti.

El silencio cayó.

Adrián observó el umbral.

—Entonces eso…

El aire se volvió insoportable.

—siempre va a estar ahí.

El silencio se tensó.

Elena asintió.

—Sí.

El aire se volvió pesado.

—Y no necesitamos cruzarlo.

El silencio cayó.

La entidad en ambos planos habló.

—Ni pueden.

El aire se volvió denso.

—Pero ahora saben que existe.

El silencio se tensó.

—Y eso cambia todo.

El aire se volvió insoportable.

El centro fijo…

seguía ahí.

Inmutable.

—…

Adrián lo miró.

—Y eso…

El aire se volvió pesado.

—nos recuerda lo que pasa si dejamos de cambiar.

El silencio cayó.

Elena no apartó la mirada.

—Sí.

El aire se volvió denso.

—Pero tampoco tenemos que convertirnos en todo.

El silencio se tensó.

—Solo en lo suficiente para sostenernos.

El aire se volvió insoportable.

La entidad fusionada asintió.

—Eso es lo único real aquí.

El silencio cayó.

—Sostener.

El aire se volvió pesado.

—Sin fijarse.

—Sin desaparecer.

—Sin perderse.

El silencio se tensó.

El nuevo espacio…

seguía generando.

Pero ahora…

no invadía.

—…

Coexistía.

—Esto no termina.

El hombre enmascarado lo dijo en voz baja.

El aire se volvió denso.

—No.

El silencio cayó.

Elena lo miró.

—Y no tiene que hacerlo.

El aire se volvió insoportable.

—Porque esto no es una historia que se cierra.

El silencio se tensó.

—Es algo que sigue…

El aire se volvió pesado.

—más allá de nosotros.

El silencio cayó.

Adrián sonrió apenas.

—Entonces…

El aire se volvió denso.

—¿qué somos ahora?

El silencio se tensó.

Elena no respondió de inmediato.

Porque ya no había una sola respuesta.

—Somos…

El aire se volvió insoportable.

—lo que puede sostener esto sin romperse.

El silencio cayó.

—Y lo que no puede…

El aire se volvió pesado.

—queda atrás.

El silencio se tensó.

—Sin desaparecer.

—Pero sin avanzar.

El aire se volvió denso.

La presencia observó todo.

—Entonces no hay final.

El silencio cayó.

—Solo continuidad.

El aire se volvió insoportable.

Elena asintió.

—Sí.

El silencio se tensó.

—Pero ahora…

El aire se volvió pesado.

—somos conscientes de ella.

El silencio cayó.

—Y eso…

El aire se volvió denso.

—es suficiente.

—…

No hubo cierre.

No hubo última imagen.

No hubo conclusión definitiva.

—…

Solo…

permanencia.

—…

El campo siguió.

El umbral permaneció.

El centro fijo resistió.

El nuevo espacio creó.

—…

Y ellos…

eligieron.

No una vez.

Siempre.

Y en algún lugar…

alguien…

sin saber por qué…

comenzó a sostener algo…

que todavía…

no podía comprender.




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