Efecto Espejo

UNO

Uno

Afuera esta lloviendo, olvide mi paraguas y todos mis amigos se han marchado. Debería quedarme aquí hasta que el clima mejoré, o por lo menos me permita correr a la parada del bus. “Es un día tan horrible”, puede mejorar. Mis últimos pensamientos me dirigen a la biblioteca de la universidad, el único lugar donde los maniáticos del estudios se quedan hasta muy tarde, son tan listos como para traer un paraguas.

Solo tomaré uno de forma aleatoria, que la mala suerte sea de otra persona, pero jamás mía. Al llegar a la entrada observe todo tipo de paraguas, mi vista se dirijo a un paraguas lo suficientemente grande para cubrirme lo tome y continúe mi camino. Al llegar a la parada del bus mi teléfono comenzó a sonar, se trata de Rayan, respondí su llamado con molestia, “¿En donde te has metido?”, como si fuera poco tomar casi robado mi automóvil. Rayan responde tratando de calmarme dando por sentado que lo entenderé.

—Soy tu hermano menor, Ryan. Déjalo pasar, no es la gran cosa.

Podía sentir atreves de las líneas su maldita sonrisa de victoria.—Estoy en la parada del bus. Tienes cinco minutos.

—¿Qué?

—Si no vienes, le diré a nuestros padres que chocaste tu automóvil. Date por hombre muerto.

Esas fueron las últimas y aterradoras palabras de Ryan.Pero ¿Qué parada de bus? ”, ojalá hubiera preguntado antes que él me colgará de la manera más cruel. De cualquier forma terminó acelerando, sintiendo la agradable vibración del motor. Debe estar terminando su entrenamiento de baloncesto, ambos estamos con una especie de toque de queda desde que reprobé un simple examen de literatura y si nuestros padres se enteran que hace unos días choque tomarán otra de sus medidas estrictas y sobre protectoras. A través de la ventana puedo ver la silueta de Rayan, y al estacionarme el sube de inmediato.

—¡Hey!, llegas tarde.

—No hago milagros. Además tu automóvil corría el riesgo.

Ryan me atraviesa con la mirada, si,muy fría. Él tiene los ojos de nuestro padre, una mirada penetrante y desafiante. Podremos ser gemelos pero por lo contrario poseo la cálida mirada de nuestra madre, ojos llenos de tranquilidad y paz. No entiendo como somos tan parecidos y diferentes a su vez.

—¿Desde cuando te fascinan los gatos?

—¡Cállate! Esto no es mío.

—Supondre que alguno de tus compañeros de juego es muy interesante.

¡Interesante mi pie! Cuándo va a madurar Rayan, solo actúa como un niño, ¿como es posible tener los mismos genes?

Esta lloviendo, él lo sabe, cualquier paraguas es útil, esa es la única explicación.

“Me dices que entre tantos paraguas tomaste uno rosa y lo que es más estampado con lindos gatitos". Rayan, el me ve de reojo su mirada me dice eso.

—¡Ya! Si esta bien tome un paraguas rosa y eso que. Tu mismo dices que los colores no tienen géneros. —Respondo tratando de actuar calmado, ocultando mi rostro al observar las luces de la ciudad.

—Si, eso es lo que creó. Pero algo que tú no.

El resto del camino fue silencioso, Rayan sabía que su hermano estaba avergonzado en su interior y no quería provocarlo no cuanto sabes que tu hermano gemelo es un una cajita de sorpresas, una poco agradable. Porque la frase que más los describe es "Juntos se matan, separados se mueren".
Por su lado Ryan al llegar a su hogar se abrió camino a su habitación para tener paz. Recordando cómo él tomó claramente un paraguas negro el único que más le convenció y se adapto a su preferencias, claro poco se imaginaba que ahora los paraguas son muy creativos, escondiendo en su interior un adorable y colorido forro. Una vez más tomo la decisión de abrir el paraguas para observarlo, y esta vez noto que en su interior tenía grabado un nombre "Sundey Torres".
—Que molestia, el paraguas es tan tonto como su dueña.
Si, se trataba de "Sundey", un nombre que se hace un hábito odiarlo y amarlo, claro se trata más de odio. Aún no cabía en la mente de Ryan tal coincidencia, de tantas obciones tenía que tomar el paraguas de su vecina.

...

El molesto despertador comenzó a sonar, tan molesto pero estoy totalmente agradecido a la persona que lo inventó. Mi vida sería un desastre total sin el. Aún con sueño consigo despegarme las cobijas, me dirijo a la cocina y como es de esperar Ryan ya esta despierto "preparándonos" el desayuno. Es verdad ayer estaba molesto, pero el suele tranquilizarce de inmediato, finge ser un tipo duro.

—Tu despertador sonó cinco veces. —Pronuncio Ryan a su hermano menor mientras terminaba de poner el desayuno sobre la mesa.
—¡Aja? ¿Eso te afecta? —Le pregunté mientras tomaba mi primer bocado del desayuno.
—No, es tu vida.

Después de un largo silencio y claramente despierto, recuerdo que hace una semana una familia se mudo al lado. —Ryan, deberíamos ir a saludar. Mamá lo haría.
—No gracias. No es como si unos vecinos nuevos fueran la gran cosa Rayan.
—Como sea, ire a saludar.
—Por favor, no des mis saludos. Odio conocer gente. Ni se te ocurra mencionarme.
—Como si no supiera. —Le respondo a Ryan.
Nuestros padres llevan fuera del país unas semanas, pero mamá estaría encantada de tener nuevos vecinos. Siempre a dicho que este vecindario necesita más gente que lo mantenga alegre y también opino lo mismo, pero claro Ryan es un malhumorado que odia tener vecinos.
Una vez frente a la casa de los vecinos me decido a tocar, y de inmediato la puerta se habré.
—¿Que deseas?
—¡Oh, Buenos días! Soy Rayan Connor, mi familia vive a lado.

De inmediato el niño procedió a llamar a su madre a los cuatro vientos. Era un niño de unos diez años, el solo procedió a cederme el pasó, despues de no recibir respuesta de su madre y por mi parte algo inseguro entre a su hogar.

"Realmente luce diferente esta casa por dentro", ese fue el primer pensamiento que me invadió, desde la habitación de Ryan se puede observar una habitación de esta casa.




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