Efímero

V

Nuevos planes. 

🌺 Julie Lewis 🌺

— ¿En qué estabas pensando Xander? Solo a ti se te ocurre ir le a decir a él estúpido de Henry —le grito enfadada 

—Estoy preocupado por ti Julie, no sabía qué hacer y lo único que se me ocurrió fue irle a decir a ese tipo 

—Claro, que gran idea ir a contar a un idiota sobre mi vida. 

—Entiéndeme Julie no sabía qué hacer, estoy jodidamente preocupado por ti, ya perdí a mi mejor amigo no puedo perderte a ti también. 

En parte entiendo a Xander, sé que hemos perdido a un ser tan querido para ambos, no me había detenido a pensar lo que él podía estar sintiendo. Pero eso no justifica que vaya a contarle a otras personas lo que sucede en mi vida y, menos a Henry 

—Comprendo esa parte, pero por dios Xander ¿por qué a Henry? ¿por qué no viniste y hablaste conmigo? 

—Vamos, Juls. Y que querías que te dijera, no me hubieras escuchado estás tan centrada en descubrir lo que ocultaba Raúl que ni siquiera me pondrías la mínima atención a mi discurso. Mierda. Y lo único que me quedaba es hablarlo con alguien que pudiera hacer entenderte que estas mal, que puedes correr peligro. 

—Claro, y tu mejor opción fue Henry. Él ni siquiera me conoce, no sabe nada de mí. ¿Cómo podría ayudarme? ¡Anda dime! ¿Cómo carajos crees qué me ayudaría él? 

—¡No lo sé! en ese momento no pensaba con claridad. Tal vez él y su influencia podía alejar a Owen. 

—Genial, alejar a Owen y deberle un favor a Henry. 

Xander no dice nada, solo se dispone a comer lo que tiene en el plato. Estoy bastante enfadada con él. Entiendo parte de lo que hizo, pero una parte me tiene molesta, se supone que somos amigos desde hace años, acaso no podía decirme las cosas directas como, por ejemplo: aléjate de Owen, invéntate algo para que no venga a ti, sin embargo, me dijo que me ayudaría a buscar pruebas. Sin decir más me levanto tomo mi mochila y emprendo mi camino sin antes escuchar: 

—¿A dónde vas Juls, no vas a comer? 

No me detengo a responder, sigo con mi camino. Evitando a todo mundo y sus miradas, ignorando sus cuchicheos. Están hablando de mí, genial. No sé quién fue la persona que tuvo la brillante idea de publicar una foto a la página de la escuela en la cual me encontraba besando a Henry. Desgraciado el que tomo la foto y desgraciado quien la publico. Arg. Y sobre todo evite a toda costa a el hermano Miller, Henry. 

Y así fue durante las dos semanas siguientes. Ocultándome en la oscuridad. 

 

*** 

Henry 

Todo me está saliendo bien. Tal y como lo quiero. Nada está saliendo mal, como debe de ser. Perfecto. 

—Henry, Emmet quiere hablar contigo. Dice que necesita verte. Urgentemente. — Aparece John sin avisar. 

—¿Y por qué no me lo dice a mí?, eres su puto mensajero o que mierda. 

—Si tuvieras el maldito celular encendido no estuviera aquí parado, imbécil. 

Y sin más se fue. Con molestia enciendo mi celular y noto todas las llamadas de Emmet y una que otra de John. Emmet no suele marcarme tantas veces es raro. Marco su número, que traerá entre manos. 

—Por fin, hermano. Deberías aprender a dejar encendido el estúpido celular. 

—Directo al grano, Emmet. —espeto 

—Necesito verte en persona, ¿estás en casa? 

—Si. —me limito a decir. 

—Que cariñoso eres he, podrías decir; si, estoy en casa Emmet, puedes venir en el momento que gustes. Te espero con los brazos abiertos. 

—Cállate Emmet. 

—Bien, llego en diez minutos. —tras oír eso cuelgo inmediatamente. 

No tengo nada que hacer, así que me dispongo a esperar al idiota de Emmet duran te diez largos minutos. 

—¡¿Que te pasa imbécil?! ¡¿Por qué diablos me colgaste?! Has herido mis sentimientos. —me reprende Emmet con voz chillona. 

—No seas imbécil y ve al grano. 

—No estamos de humor ¿he? Bien, tengo una idea genial. —hago un gesto para que continúe— Mierda, podrías poner cara de intriga, necesito apoyo moral. 

—Déjate de estupideces y se directo. 

—Deja te pongo en contexto, porque sin contexto no entenderás, y debes tener contexto para comprender. ¿entiendes? 

—No soy imbécil. —respondo fastidiado 

—A veces lo eres. Bueno como decía. Desde que probe la increíble hamburguesa que preparan en el trabajo de tu Julieta, no he parado de ir. En fin, después del tremendo beso que se dieron. 

El beso, que buen beso fue. Habíamos tenido un pequeño problema por ese beso, un idiota nos tomó una estúpida foto y la publicaron a una página. Ahora todos pensaban que éramos pareja. Yo jamás andaría con alguien tan simple como ella. 

—Podrías dejar de recordarme ese estúpido beso. 

—¡Oh! Admite que te encantó, no puedes engañarte a ti mismo. Bien como decía, desde aquel día comencé a ir muy seguido a comer. Julieta es realmente encantadora y un poco amargada. 

—¿Qué es muy seguido? —pregunto integrado. 

—Digamos que todos los días. Tal vez ella piensa que voy por ti, pero hable con ella y le explique qué voy porque la comida es magnífica. 

—Al grano. —espeto desesperado. 

—Contexto bien. El punto es que tu plan funciono. 

—Siempre funcionan mis planes. 

—O al menos eso creía. Mientras nuestra querida Julieta estaba atendiendo unas mesas, su amigo Alex. Él es el creador de esa maravillosa comida, sigo, me comentó que estaba preocupado desde que Juls recibió una nota de Owen, el caso es que le dije que no se preocupara porque ese imbécil ya no la buscaría por el beso, se sorprendió muchísimo, hubieras visto su cara de asombro cuando le conté que el beso solo fue un plan. —Emmet lo cuenta con tanta diversión, hasta que borra esa estúpida sonrisa— Me dijo que eras un imbécil por besar a la pequeña Julie, el punto es que me dijo que Owen solo había dejado de ir unos tres días y luego volvió a vigilar a Juls. Le pregunté a ella si había vuelto a hablar con él, lo negó, así que comencé a ir a distintas horas para encontrármelo. En fin, llego el día en que lo encontré. 




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