Efimero

Capitulo 21

《Los días de lluvia también crean sonrisas》

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En todo el fin de semana no hice nada. El sábado tenía que trabajar, en vez de eso fuí y renuncié, mi jefe intentó convencerme de quedarme, pero al final solo me pidió que cubriera el turno mientras encontraba un reemplazo.

Acepté, era lo mínimo que podía hacer después de lo que él hizo por mí en todo el tiempo que duré trabajando para él.

El domingo me mantuve encerrado en mi habitación, mi padrastro había vuelto a casa y no tenía ningún interés en verlo. Así que me encerré en mi habitación, estudié, dormí, volví a estudiar y dormir, y cuando me di cuenta nuevamente era lunes.

El día estaba nublado, hacía frío y estaba lloviznando. Caminé hasta la escuela sin paraguas. Al llegar tenía la bota del pantalón empapada y la sudadera húmeda y pegada al cuerpo. Me la quité mientras caminaba al aula, la doble sobre mi yeso y me senté en mi lugar. Me recosté contra la ventana, esperando a que el profesor llegara.

—¿Te mojaste? –preguntó Evan extendiéndome un termo de acero. —Hace un frío que te cagas. –dijo temblando. —Es chocolate, lo hizo mi mamá.

Me enderecé, tomé el termo y bebí de el, el chocolate seguía caliente. Evan se quitó su sudadera de un tirón, la tiró al respaldo de su asiento y se dejó caer a mi lado. Apoyó su cabeza en mi hombro con todo su peso. Sentí su pelo húmedo contra mi cuello.

—Estoy cansado Liam. –murmuró. —¿Crees que deberías dejar el béisbol? Tal vez me sentiría menos cansado.

—Todos en algún momento hemos estado cansados. –dejé el termo en el escritorio y miré por la ventana. —Pero no debes dejar de hacer algo que te guste, porque te gusta ¿verdad?

Justo cuando dije eso el profesor entró al aula, Evan se enderezó rápidamente y respondió con un “uhm”. Suspiré.

—Buenos días. –saludó el profesor mientras acomodaba sus cosas. —Se que estamos en mitad de ciclo, pero tenemos una nueva alumna, porfavor pasa.

Todos giramos la cabeza a la puerta. Mis ojos se abrieron de la sorpresa al ver entrar a June, con el uniforme completo, una mochila color lavanda y una boina negra. Cuando sus ojos se encontraron con los míos sonrió.

—Hola, mi nombre es June, porfavor cuiden de mi. –se presentó con voz suave.

—Puedes sentarte en donde quieras. –indicó el profesor señalando los pocos asientos vacíos. —Abran el libro en la página 54, vamos a iniciar con el ejercicio número 15.

Vi cómo June caminaba hacia mí, se detuvo justo frente a mi asiento. Olía a algo dulces, como a vainilla y coco. Seguía con su sonrisa intacta y su expresión tranquila de siempre..

Parpadeé, no dije nada, ella sonrió más haciendo que sus ojos se volvieran medias lunas.

—Sorpresa. –dijo haciendo manos de jazz.

Y como si fuese la cosa más normal del mundo se sentó frente a mí y dejó su mochila a un lado de su asiento. Se quitó la boina y la guardó en su mochila. De reojo vi a Evan quien ya me estaba mirando con una ceja levantada. No dije nada, Evan abrió su libro, June comenzaba a escribir y yo me quedé mirando por la ventana.

La clase continuó con normalidad, clase aburrida, no tomé apuntes, solo me dediqué a ver por la ventana. Cuando sonó el timbre, todos tomaron sus cosas y las guardaron con prisa y salieron del aula en grupos..

June cerró su cuaderno y giró a verme.

—¿Te gusta la sorpresa? —preguntó dejando sus manos sobre el respaldo de su asiento.

—No. –respondí, esto ya estaba siendo raro. June soltó una pequeña risa.

—No estás siendo sincero. –cantureo.

—¿Por qué piensas que no soy sincero?

Se encogió de hombros, no respondió, en cambio comenzó a guardar sus cosas mientras tarareaba. Antes de que pudiera decir algo más Evan golpeó mi hombro.

—¿Es la chica de la fiesta? –preguntó Evan, yo asentí. —¿Qué hace aquí? ¿Estudiaba aquí? ¿Has hecho más amigos aquí? –pregunta tras pregunta Evan se veía más confundido.

—Hola. –saludó June, movió la mano con su saludo. —No estudiaba aquí, pero ahora lo hago, pedí el cambio.

—¿Por qué? –Evan y yo preguntamos al mismo tiempo, nos miramos y luego miramos a June, ella dejó escapar una pequeña risa.

—Porque aquí está Liam.

Evan me miró, luego miró a June, después volvió a mirarme.

—¿Estás saliendo con alguien y no me habías dicho nada? –preguntó viéndose traicionado.

—No. —respondí de inmediato, me iba a dar migraña.

—¿Entonces?

—Es algo difícil de explicar. –ladee la cabeza.

—Si es difícil es porque están saliendo. –frunció el ceño.

—Nuestra relación es muy diferente a eso en realidad. –dijo June levantándose de su asiento, Evan la observó esperando una respuesta. —Podemos decir que somos una especie de amigos temporales. –levantó la mano para evitar que Evan hablara. —Antes de que preguntes, no, no voy a explicar eso.

—Amigos temporales. –repitió Evan, June y yo asentimos. —Eso no existe, o son amigos, o no son amigos, o están saliendo.

—Existe ahora. –dijo June, yo me coloqué la mochila al hombro y Evan seguía viéndose confundido. —Está bien, no tienes porqué entenderlo.

—Comamos algo. –Evan volvió a verme sorprendido. —Ella pagará.

—¿Qué? –preguntó Evan.

—¿Qué? –repitió June mirando a Evan.

—No voy a dejar que pagues, eres una chica, sería poco educado de nuestra parte.

—Entonces paga tú. –dijo June encogiéndose de hombros.

—No voy a comer contigo.

—Entonces come solo.

Observo el intercambio en silencio, ambos me están dando migraña, me froté el puente de mi nariz cansado.

—¿Pueden dejar de pelear? –pregunté caminando a la puerta. —El receso se va a acabar y no he comido nada.

Sin esperar respuesta salí del aula, escuché pasos detrás de mí, no necesité girarme para saber quiénes eran.




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