Sombra de dudas
La noche en Valmora había caído densa, como si el mismo aire guardara silencio tras la reciente batalla. La fortaleza de los cazadores se mantenía iluminada con hogueras y antorchas, pero el ambiente estaba cargado de inquietud.
Kara caminaba por los pasillos de piedra buscando con la mirada a Arseni. Desde el enfrentamiento con el corrompido, él se había mostrado extraño, callado, con los ojos perdidos en lugares que solo él parecía ver.
Lo encontró sentado en el patio, afilando distraídamente su daga, pero sin realmente mirar lo que hacía.
-Arseni-llamó suavemente.
Él levantó la cabeza, parpadeando como si despertara de un sueño.
-¿Kara? No deberías estar aquí tan tarde.
Ella se cruzó de brazos, inclinando el rostro.
-¿Me vas a decir que te pasa?-pregunto directo al punto-Desde la pelea … no eres el mismo.
Arseni tenso la mandíbula y apartó la vista.
-Estoy cansado, eso es todo.
-Te conozco demasiado bien, Arseni, algo ocurrió allí afuera y no me lo estás diciendo.
El cazador apretó al mago de la daga. Recordó el momento en que Déniil apareció, cuando lo había salvado del corrompido. Ese instante había cambiado algo en él, algo que no podía ignorar.
-Vi algo distinto-confesó, con voz baja-Todo lo que nos enseñaron sobre los ángeles… no encaja.
Kara contuvo el aire. Ella sabía la verdad porque Arseni ya se lo había confesado en secreto, pero escucharlo dudar en voz alta la hizo estremecer.
-¿Hablas de él?-susurro.
Arseni levantó la vista, sorprendido por la seriedad en los ojos de su amiga.
-Si. No se porque… pero no puedo sacarlo de cabeza. No parecía un enemigo. Me salvo, Kara, y lo pero es que… yo le creí.
Kara lo observó en silencio, mordiéndose el labio. Parte de ella quería decirle que lo olvidara, que era peligroso. Pero otra parte comprendía ese instinto en Arseni. Después de todo ella también tenía dudas.
-Si los demás lo descubren..-murmuró-te acusaran de traición. Y yo.. no se cómo protegerte de eso.
El desvío la mirada, luchando contra esa verdad.
De pronto, los pasos resonaron en el patio. Elian apareció con un gesto serio, cargando un pergamino en la mano.
-Andrei nos reunió a todos-anuncio, dirigiéndose a ambos-Han decidido organizar un rastreo. Los corrompidos dejaron señales en las afueras de la ciudad. No podemos ignorarlos.
Kara y Arseni se miraron con un estremecimiento.
-¿Cuándo empiezan?-pregunto Arseni, incorporándose.
-Al amanecer-respondió Elian-Esta vez quieren a todos los cazadores en movimiento. Andrei cree que puede haber más rondando cerca, o alguien que los está guiando.
La palabra “guiando”retumbó en la mente de Arseni. ¿Y si sospechaban de Déniil? ¿Y si lo atrapaban antes de que él pudiera entender qué estaba pasando realmente?.
Cuando Elian se retiró, Kara se inclinó hacia Arseni con urgencia.
-¿Ves lo que digo? Si sientes la energía de ese ángel cerca, lo van a culpar de todo. No importa lo que tu pienses.
Arseni cerró los ojos un instante, respirando hondo. En su interior, la contradicción crecia ¿defender lo que había aprendido toda su vida o seguir ese instinto que lo arrastraba hacia alguien que no debía importarle?.
Cuando abrió los ojos, la determinación estaba marcada en ellos.
-Entonces tendré que encontrarlo primero.Kara estaba con el corazón encogido. Sabía que esas palabras eran el inicio de un camino peligroso, uno del que ninguno de los dos podría dar marcha atrás.
La campana del cuartel resonó en la distancia, llamando a todos a reunión.La noche en Valmora se tornó aún más pesada, como si las sombras mismas observarán el destino que estaba a punto de sellarse.