El claro de las sombras
El silencio se quebró de golpe. De entre los árboles surgieron cursos deformes de piel grisácea y ojos encendidos como brasas. Sus bocas abiertas mostraban dientes torcidos, y un vapor oscuro escapaba de ellos como si exhalaran odio. Los corrompido.
Arseni desenfundo sus cuchillas con un movimiento rápido. Kara tenso su arco, la cuerda crujió al ser estirada. Elian sacó sus dagas y aunque intentaba mantener una sonrisa nerviosa, el sudor bajaba por su frente.
-Son demasiados-susurro Kara
-Entonces asegurate de que caigan rápido-gruñó Arseni, poniéndose al frente.
El primer corrompido salto hacia el.Arseni giro la muñeca y lo corto de costado, pero en lugar de caer la criatura chilló con un sonido agudo, como si toda su rabia se esparciera en ondas. De pronto. más sombras emergieron de la maleza.
La batalla estalló.
Las flechas de Kara surcaron el aire, atravesando gargantas y ojos. Elian se movía con agilidad, apuñalando en movimientos cortos y certeros, aunque no podía evitar maldecir entre dientes. Arseni, en cambio, se volvió un torbellino de acero. Sus cuchillas cortaban y bloquean, sus botas hundiéndose en la tierra del claro.
Pero los corrompidos no eran bestias comunes, cada ataque que recibía parecía enardecerlos. Y Arseni lo sintió. Una presión en su mente, como si una fuerza invisible intentara arrancar emociones de lo más profundo de su ser.
El odio, la ira, la pérdida. Todo lo que había en el mercado intentaba ser devorado.
Se tambaleó un instante, su visión nublandose.
“Arseni”.
La voz Déniil.
El cazador apretó los dientes, queriendo ignorarla.
Pero al mismo tiempo, algo cálido recorrió su pecho, conteniendo la presión oscura que lo ahogaba.
“Concéntrate. No dejes que se alimenten de ti. Usa tu rabia, pero no la entregues”.
Una fuerza desconocida lo sostuvo. Arseni respiró profundo, recuperando el control y con un grito lanzó un ataque feroz que abrió a tres corrompidos en un mismo movimiento.
Kara lo noto.
-¡Arseni! ¿Qué fue eso?
-Solo…no pienso caer hoy-gruñó, intentando ocultar la verdad.
Elian, jadeando mientras apartaba otro cuerpo, soltó una carcajada nerviosa.
-¡Pues sigue no cayendo, porque yo tampoco pienso hacerlo!.
Las criaturas los rodeaban. Un corrompido más grande que el resto avanzó, sus brazos retorcidos parecían raíces cubiertas de ceniza. Sus ojos rojos se fijaron en Arseni y en un rugido lo embistió.
El impacto lo lanzó contra un tronco. Sintió el aire escapar. Cuando el monstruo levantó la mano para aplastarlo, algo lo detuvo en ese instante.
Un destello dorado atravesó a la criatura, reduciendola a polvo en un rugido apagado.
Elian y Kara giraron la vista, atónitos.
En el borde del claro, de pie entre las sombras, estaba Déniil. Sus alas plegadas, sus ojos brillando con una intensidad imposible de ocultar.
Arseni lo miró con el pecho ardiendo.
-Déniil…
Elian retrocede un paso, su rostro crispado.
-¿Un ángel? ¿Desde cuándo, Arseni?.
Kara apretó la mandíbula, con el arco aún tenso. Su mirada pasó de Arseni a Déniil, luego de vuelta a Arseni.
-Explicalo. Ahora.
No hubo tiempo. Los corrompidos restantes cargaron de nuevo, obligándolos a luchar lado a lado. Déniil se lanzó a la batalla,sus movimientos fluidos y certeros, pero cerca de Arseni, ayudando cuando la multitud de corrompidos lo superaba. Cada vez que sus ojos se encontraban , había un intercambio silencioso, reproche, curiosidad y algo que aún ninguno de los dos quería mostrar.
Kara los observaba desde la distancia, con el ceño fruncido, notando la extraña coordinación entre ambos.
Elian maldecía mientras pelea , pero no podía ignorar que sin Déniil habrian caido en ese instante.
Finalmente, el claro quedó cubierto de cenizas. Los cazadores respiraban con dificultad, las armas ensangrentadas, Déniil permanencia erguido, sus alas replegadas de nuevo, su expresión imperturbable.
Elian señaló con la daga temblorosa, su voz cargada de ira.
-¡Nos trajiste un ángel a escondidas! ¡Nos usaste Arseni!
Arseni lo enfrentó con la mirada , sudor y sangre corriéndole por la frente.
-Si no fuera por él, estarías muerto.
-¡Y ahora quién sabe qué más nos espera por tu culpa!-escupió Elian, alejándose unos pasos.
Kara bajó lentamente el arco, aún molesta, pero se apartó. Sus ojos estaban fijos en Arseni, duros pero también llenos de duda.
-Nos debiste confiar esto, sabía que no habías acabado con esto- dijo mientras sus ojos se dirigen a Déniil- pero quería que fueras tu quien lo dijera, si el quiso salvarte, no lo ignoro.