LO QUE NO SE DESPIDE
No fue fácil dejarte.
Aunque muchos crean que irse es lo mismo que no amar, yo sé la verdad:
me fui porque quedarme nos estaba rompiendo a los dos.
Me fui porque a veces el amor también sabe cuándo hacerse a un lado,
aunque duela como una herida abierta.
Te dejé ir por nuestro bien.
Y aun así, seguí quedándome un poco.
En los mensajes, en las charlas que sobrevivieron a la despedida,
en esa ilusión silenciosa de que, de alguna forma torcida,
todavía nos elegíamos.
Hasta que un día no estuviste.
No hubo aviso.
No hubo una última palabra.
No hubo un “no puedo más”, ni un “esto termina acá”.
Solo el silencio.
Ese silencio cruel que no cierra, que no explica, que no sana.
Ese silencio que deja preguntas vivas y respuestas muertas.
Me dolió más eso que la ruptura.
Porque ya sabía perderte,
pero no sabía desaparecerte así.
Tu ausencia cayó de golpe,
como si de pronto yo hubiera dejado de importar,
como si todo lo que fuimos se hubiera vuelto prescindible.
Y no voy a mentir:
me sentí reemplazable, descartable, fácil de olvidar.
Duele aceptar que alguien que te conoció tan profundo
haya elegido el mutismo antes que la honestidad.
Duele pensar que después de todo lo compartido,
ni siquiera merecí un adiós.
Me quedé hablando sola.
Esperando notificaciones que no llegaron.
Releyendo mensajes viejos como quien toca una cicatriz
para comprobar que todavía duele.
Y sí, te extraño.
No desde la necesidad,
sino desde esa nostalgia triste de lo que pudo ser distinto.
Te extraño porque fuiste hogar,
y uno nunca olvida del todo los lugares donde se sintió a salvo.
Pero también entendí algo en tu silencio:
que no todo el que dice querer sabe quedarse,
y que hay ausencias que hablan más fuerte que cualquier explicación.
Así que hoy te dejo ir de verdad.
No porque no duela,
sino porque ya no puedo sostener un vínculo
donde solo yo me quedo esperando.
Me voy con el pecho apretado,
pero con la dignidad intacta.
Con amor todavía,
pero sin permiso para seguir lastimándome.
Ojalá algún día entiendas
que no se abandona así a quien te quiso bien.
—Anónimo
#2291 en Otros
#516 en Relatos cortos
textos triste, dolor anciendad tristeza amor vacíos, poesía nostalgica
Editado: 02.02.2026