Egeo _ El secreto de Poseidón

CAPITULO 11

Rinott observaba su reloj. Eran las 7:08 am y aún no había recibido ninguna información respecto a los tyflós. De alguna manera el eclipse lunar que iba a dar lugar esa noche afectaría a todos ellos. En su poder hay 64 tyflós, algunos de ellos iban a portar poderes de los ancianos otros son descendientes de simples dioses menores. Pero esos poderes se incrementarían y se podrían robar.

No todos los días tienes la oportunidad de tener poderes nuevos y todo gracias a la luna.

 

- “Apuesto a que los dioses nunca pensaron en eso”.

 

Con lo que no contaba Rinott era que sus compañeros no iban a poder llevar a cabo con su simple tarea. No había pasado ni una hora cuando Caesar lo llamo para informarle del cambio que había surgido en su plan. Griffin había perdido a Hanae, la tyflós favorita de Tritón.

En cuanto recibió la llamada sus ojos cambiaron de color. Sentía la rabia fluir por su cuerpo.

—¡Mierda! Para hacer el trabajo bien lo tienes que hacer tú mismo —Susurro para sí mismo.

Bajo corriendo las escaleras, pasando junto al anciano que vivía en el primer piso. Ese hombre le fastidiaba, vivía como un pordiosero y Hanae siempre le tenía lastima por lo que pasaba cualquier tiempo libre con él.

—Hasta luego señor Rinott —pronuncio este al verlo salir —Rinott detuvo su caminata y se devolvió hasta donde estaba el anciano.

—En lo que te quede de vida anciano, limítate a ignorarme. No sé cómo es posible que un viejo como tú, siga desperdiciando el aire que el gran dios nos ha dado. Haznos un favor a todos y muérete de una vez.

—Tú mismo lo dijiste hijo -agrego con una sonrisa -Es un don que no pienso desperdiciar.

—Imbécil —Rinott se dirigió hacia su automóvil y tomo rumbo hacia la taberna Stavlos. Acelero en cuanto pudo. Apretó el volante con fuerza. Grito de rabia. No debería haber pasado. Tritón la quería. Solo debía traerla de vuelta. Vigilarla. Su enojo fue incrementando más en cuanto estaciono el auto a un lado de la calle. Salió viendo los daños repartidos por el pavimento. La gente de los alrededores estaba congregándose sobre el automóvil que estaba hecho pedazos allí. Rinott se encamino hacia los demás y solo pudo divisar a Griffin con su ropa manchada de sangre y golpeado. Camino lentamente hasta él, no sin antes pasear alrededor del auto, quería ver que o quien lo había causado. Pero no podía ver nada. Solo un simple accidente. El que lo había interceptado, tenía un gran poder o una alianza para desaparecer todo rastro de allí y dejar solo el desagradable olor de miedo de Griffin. Mientras tanto él, solo estaba temiendo la furia de Rinott, no sabía lo que le estaba deparando. El castigo iba a ser enorme. Podría haber arruinado parte del plan y eso definitivamente no iba a poner feliz a Rinott y Tritón… No quería ni pensarlo. 

Rinott se tomó su tiempo, pero su ira iba incrementando, sus ojos eran prueba de ello.

—¿Qué paso? —Pregunto con una voz mordaz.

—No… no lo sé… —respondió Griffin sin alzar su rostro.

—¿Estas titubeando Griffin?

—No Rinott… Yo solo…

—¡Tú!... ¡Cabrón de mierda! ¡¿NO ERES NI CAPAZ DE MIRARME A LA CARA?! —Griffin se encogió en su lugar. No quería mirarlo a los ojos.

—Rinott yo… -Rinott lo interrumpió antes de continuar con un tono mordaz.

—No quiero volver a repetirlo Griffin ¿Qué paso?

—Estaba llevando a la chica como me pediste, ella se desmayó y luego el auto… se estrelló, choque…

—¿Contra qué chocaste? –Viendo el automóvil hecho pedazos.

—No lo sé…

Rinott se acercó a él. Toda la rabia se contenía en su voz. Griffin reflejaba su miedo al tenerlo a esa distancia.

—Vuelves a repetir esa oración y puedes ir rezándole a los peces –le susurro Rinott. Griffin abrió sus ojos desmesuradamente y decidió verlo directamente. Podía ver su reflejo en sus iris plateados.

Rinott podía sentir el miedo emanando de cada poro de su piel.

—Lo juro Rinott… No sé lo que fue, iba manejando y ya había dado el aviso a los guardaespaldas para que nos escoltaran y es como si un muro hubiera aparecido de la nada, en cuanto pude mande la señal por el celular a los muchachos para que los persiguieran. Apostólos estaba más cerca así que en cuanto vio la señal empezó a seguirlos.

—¡Espera!, al caso dijiste “persiguieran” -enfocando la última palabra -Creo que habías mencionado el hecho de que estaban ustedes dos.

—Así es…

—¿Así es? … ¡ASI ES! ¡MALDITA SEAS TU DESGRACIADO! -Rinott tomo un respiro y de nuevo enfoco la mirada en él - ¡¿Con quién estaba Hanae?!

-Yo… -Lo interrumpió de nuevo.

-Si muy bien te di las ordenes donde te decía que la tenías que llevar a ella. ¡En ningún momento te mencione a otra persona!

—Cuando la recogí estaba sola, pero al chocar, apareció un hombre, forzó la puerta para abrirla y llevársela.

—¿Qué hombre?

—¡NO LO SÉ RINOTT, PERO ÉL FUE QUIEN SE LA LLEVO! —Rinott tomo del cuello a Griffin elevándolo sobre su altura.




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