Egeo _ El secreto de Poseidón

CAPITULO 59

—Que interesante —resonó una voz tras Naxos —Esa era mi mascota favorita —Naxos se sobresaltó y se alejó de aquella criatura. Hanae al ver el cadáver vomito sobre sus pies.

—¿Qué se supone que eres? —Pregunto Naxos viendo a la figura alta sin ojos.

—Soy un elemental.

—Vaya que interesante —contesto con ironía —no tengo ni una puñetera idea de que es un elemental

—Somos guardianes neutrales del inframundo. Nosotros mantenemos el orden del caos. Y definitivamente ustedes no hacen parte de ese caos. No es su lugar. No están muertos. Regresen al lugar de donde son y no vuelvan.

—Que buena apreciación —contesto Naxos —No estoy aquí por gusto créeme.

—Deberías ser más cordial Naxos de Alba Longa.

—Solo Naxos… porque siento que mi nombre va a desaparecer de tanto nombrarlo.

—Este lugar no es para semidioses ni mucho menos para tyflós.

—¿Semidioses? —musito Hanae —¿Qué cosa es un tyflós? No entiendo nada.

—Vagar por el inframundo trae ciertas consecuencias y tú lo sabes Naxos de Alba Longa.

—No estamos jugando, venimos por respuestas.

—Este no es el mejor lugar. Además, me costaste una de mis mejores criaturas. Le tenía especial cariño.

—Tú y yo sabemos perfectamente que Hades te puede regalar uno nuevo —El elemental hizo un gesto algo imperceptible a una sonrisa —Ahora si eres tan amable de guiarnos te lo agradeceremos.

—En ese caso déjenme escoltarlos hasta su destino final.

—Vaya… por fin algo de cortesía.

—Naxos quieres explicarme —le exigió Hanae —No puedo comprender la mitad de esto.

—Si buscas explicaciones Hanae Sporous deberías esperar —le comento el elemental

—Pero…

—Allí espero obtendrás las respuestas que buscas. Al menos las que necesitamos ahora —contesto la criatura.

—Si es el caso… solo llévanos donde nos tengas que llevar ahora mismo —demando Hanae —Me incomoda verte sin tus ojos. ¿En verdad ves algo? —Naxos soltó una carcajada de incredulidad.

—¿De verdad solo te estas preguntando eso?

—De momento sí. Es bastante incomodo ver sus cuencas vacías. Es decir, como sabe que estoy aquí y no tras él.

—El sonido de tu voz tal vez —contesto con diversión.

—Sabes a lo que me refiero.

—Si ya terminaron su amigable charla. Los conduciré hasta su destino —comento el elemental.

—¿Naxos cómo puedes confiar en que no nos vayan a matar? —susurro con temor Hanae.

—Pues debemos correr el riesgo. Además, no me preocuparía porque si mas no recuerdo acabaste hace un momento con una bestia aterradora.

—Que asco.

—Es mejor irnos —dijo tomándola de la mano y yendo a unos pasos del elemental

 

 

Keelan era consciente del dolor. Aunque no sabía cómo lo estaba logrando la criatura frente a él solo tenía las manos extendidas sobre su cuerpo. Era como si una masa de calor viajara por todo su cuerpo. Una segunda apochróseis llego y tenía rodeado su cabeza. Esperaba que el poder de Rinott hubiera mermado sus recuerdos a nada.

—Vaya… te estas resistiendo Kidemónes —comento con gracia —No deberías hacerlo. Entre más bloquees tu mente más fácil voy a entrar.

—No tiene sentido lo que dices.

—Créeme para mi si tiene todo el sentido —La apochróseis logro tener imágenes claras de un hombre joven, capaz de transformarse. Era fuerte, determinado. Su sangre a juzgar por las heridas no curaba con facilidad. Rasgo de un semidios.

—Nunca me sacaras nada. —respondió con sorna.

—Al contrario, Kidemónes, tienes una mente lo mas de interesante —tenía vigilado a varios de los semidioses Apógonos y allí veía a muchos de ellos. Los hijos de Atenea Griffin, Adonia y Adara. A Basil hijo de Bato. Y una criatura que no respondía ante nadie. Lo podía intuir por su postura. Sin embargo, su rostro era una estela de oscuridad.

—Te dije que no vas a obtener nada de mí.

—Ya lo obtuve. Fuiste muy amable con tu cooperación —Desapareció de la habitación. La sonrisa de Keelan se borró en el acto. Si descubrían el plan iba a ser su culpa. Esperaba que Adrián tuviera mejor suerte que él.

—¿Por qué lo quieres proteger Kidemónes? —Le pregunto la apochróseis —Adrián es un mal al igual que tú. Simplemente fingiste y seguiste con algo que no tiene futuro.

—¿Qué sabes tu criatura?

—Se mucho más de lo que crees guardián. Fuimos creados para ver en una perspectiva completamente diferente. Lo que tu piensas que será un bien no lo será. Están obsesionados con un futuro que solamente existen en las historias reflejadas de miles de libros.

—No criatura, tú eres la que no entiende nada. Vamos a corregir este mundo, a devolverle sus valores, sus creencias.




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