—¿Conoces a mi nuevo amigo? —pregunté a Kruger, sería raro si así fuera, él solo conoce a personas importantes, fuera de mi. Usualmente, el solo tenía comunicación con Eryes tan inteligentes como él o con Eryes qué fuera a hacer negocios, y Rowan, definitivamente, no es tan inteligente como Kruger, tampoco sería alguien con hiciera negocios.
Mucho menos si es alguien que llegó apenas el ciclo pasado.
—Me podrías explicar, ¿qué hace alguien más aquí, Nébula? —demandó el señor Kruger.
Sé que para él es vital mantenerse serio. Creo que esta vez no lo logró.
Se mostraba muy intenso. Parecía que a todo su alrededor se mostraba un aura entre roja y negra. Cómo si empezara a comenzar el hechizo que destruiría todo el pueblo.
—Por supuesto, —contesté muy animada, creo que sí le contestó de manera estimable, tal vez, pueda reducir su enojo de mi respuesta. Tal vez, espero… —el ciclo de ayer, en el momento que dí mi caminata en el bosque, encontré a mi nuevo… a este ser. Estaba dormido, pero pensé que estaba muerto, verifiqué, y no, como vé, no lo está y…
—Y tu decisión fue traerlo a casa, veo que tu neuronas están empezando a fallar, creo que es tiempo de mandarte a hacerte análisis.
Oh Vehris…
No…
—Déjeme explicarle, necesitamos ayuda… —Ojalá me dejara terminar, pero mi palabra no tiene relevancia.
—He oído suficiente. Retírate a tu cuarto, y no salgas hasta nuevo aviso.
Quisiera quedarme a explicarle, a demostrar porqué el necesita ayuda, y quisiera ver que no lastime a mi amigo. Pero no puedo. Sus órdenes son mi prioridad. Salgo de esa pieza, solo para escuchar vagamente:
“Tú. Lárgate, no te quiero volver a ver.”
Anhelo que no se haya tomado eso mal. Yo no quería que pasara nada nada de esto. Me siento tan culpable, que condenar. Sólo puedo ir a mi habitación. A sentarme y mirar por la ventana. Si se voltea, le diré en silencio lo mucho que lo siento.
Pero él solo se fue.
No volteó, solo caminaba con la cabeza baja y sin rumbo.
Kruger con compasión…
¿En qué estaba pensando?
No puedo dejarlo así, abandonado. Tengo que convencer a Kruger sea como sea, y si no lo hago. Con miedo al castigo, me escaparé.Antes de salir de mi cuarto, agarraré un poco de coraje, de valentía, sí…
Tal vez hice mal en traerlo a nuestro hogar sin su permiso, pero eso no eran modos de tratar a un nuevo conocido. Respiré fuerte, me relajé, y fuí decidida a la puerta. En el instante en el que toqué la manija de la puerta, sentí un movimiento, alguien la está empezando a mover, van a abrir la puerta; es Kruger. Retrocedí involuntariamente, y la puerta se abrió poco a poco.
Experimenté mucha angustia. Toda mi determinación se fue, abandonó mi cuerpo tan rápido que me dió escalofríos, se me pusieron los pelos de punta.
—¿Pensabas ir a algún lado? —indagó Kruger mientras paseaba a mi alrededor, me observaba con gran atención, parecía que sabía lo que pensaba, sabía que no me quedaría quieta sabiendo que mi amigo necesita mi ayuda.
—Señor Kruger, por favor, déjeme ayudar a mi amigo, él necesita ayuda para irse a su hogar, una vez que se vaya… —no pude finalizar mis palabras.
—Te voy a explicar una sola vez, y como buen cerebro que eres, espero que entiendas a la primera —en el momento en que mencionó esas palabras, me siento prisionera de sus palabras, no, de su expresión, parecía… comprensivo. Cómo si se preocupara por mí. —.No quiero que vuelvas a comunicarte de ningún modo con ese Erye, ¿entiendes?
—Él no es un…
—¿Entendiste?
—Sí.
Mentira. Nunca dejaría a un amigo. Kruger no tomó mi palabra con confianza, pues se le notaba lo desconfiado, pero, no le quedaba de otra más que creer.
—Bien. Quiero que vayas al laboratorio, harás un campo de fuerza, para la casa. —dijo saliendo de mi cuarto.
Solo asentí, no me sentía bien, no suelo mentirle a Kruger, o bueno, jamás lo había hecho, y aunque siento que lo hice por una buena causa, no me gusta, se siente mal, mi pansa se revuelve y siento nauseas, me siento culpable. Espero no volver a hacerlo. Todo sería más fácil si tan solo fuera un poco más comprensivo.
Ya estaba por terminar el ciclo. Al concluir mi tarea, no puedo dejar de pensar en Rowan.
Tengo que verlo. Kruger no se veía en ningún lado. Pase por su cuarto y con todo el silencio del mundo, abrí la puerta unos pocos centímetros, ahí estaba, dormido. Es mi oportunidad.
Fui a mi cuarto, agarré una mochila e intenté meter lo necesario. Linterna, abrigos y una casa de acampar, por si las dudas, después pase muy rápido por la cocina, tomé unos cerillos y algo de comida enlatada.
Ya estaba por salir de la casa, pero es necesario saber que esto no es cualquier aventura, en el momento en que yo salga por esa puerta, puedo empezar a tomar a Kruger como el villano de mi historia. Si me vuelve a ver, me tomará, posiblemente, con violencia. Y por más que yo lo quiera de algún modo, él no me necesita a mí, pero haré lo posible para no necesitarlo. Tengo que estar segura, si él me encuentra, me llevará con él y no podré evitarlo…
¿O si?
Fui al laboratorio muy deprisa, y lo agarré sin que pudiera notarlo más tarde. Lo bueno de su gran explotación infantil conmigo, es que sé como funciona todo.
Tomé una parte de la máquina que hice para hacer el campo de fuerza. No es una máquina muy grande. De hecho, no la tomaría cómo una máquina, es sólo un aparato diminuto, en forma de cajita. La cree para medir lo deseado y crear el campo. Pero, para mí, no es suficiente, no en este caso, necesito algo más fuerte, más poderoso.
Necesito un campo de fuerza eléctrico, si se me intentan acercar, no sólo no podrían, les pasaría una fuerza eléctrica tan poderosa para alejarlos, y darme tiempo suficiente para escapar.
Me puse manos a la obra, es una cosa rápida de hacer. Mientras lo hago espero no hacer ni una pizca de ruido, Kruger podrá dormir mucho, pero su sueño es ligero cómo una pluma, hasta una hormiga que pasa a metros de oído sería capaz de despertarlo. Pero está bien, tengo muy buen oído, y escucharé si se acerca.