🌑
Czarina estira el pergamino con olor frutal que un sirviente acaba de entregarle en su alcoba.
—La fiesta de mayoría de edad de Airlia Trykga se realizará en el Emerald —anuncia tras leerlo.
—¿Te ha mandado una invitación? —pregunta Kailani sorprendida.
Czarina cepilla el pelaje de Vhagar mientras responde:
—Parece que desea verme.
—Tal vez su hermano le ha hablado de ti —sugiere Elirain.
Kailani sonríe con alegría mientras mastica ruidosamente unas nueces.
—Pero la distancia entre ustedes ha crecido, ¿verdad? Después de lo que pasó con Helas.
Czarina no responde y Elirain decide cambiar de tema.
—¿Entonces vamos a ir?
Una sonrisa de diversión irónica curva su boca.
—Preparen sus mejores galas, vamos a conocer a otra Lady.
✦
Selke deja la jarra sobre la mesa con un golpe sordo.
—No puedes estar hablando en serio —reclama—. No puedes querer que nuestra hermana...
—Es lo mejor para nosotros —interrumpe el Basilisko.
—¿Vas a usar a tu propia sangre para tus propósitos? —cuestiona Selke enfadado.
—Ella está de acuerdo —asegura el Basilisko bebiendo de su jarra—. Sabes que no hay nada que desee más que ser...
Una tos suena de pronto.
—¿Velkan?
Ambos se giran hacia la cama en la que el guerrero herido balbucea.
—¿Mark? —dice Selke acercándose enseguida a la cama—. ¿Estás despierto?
—A-agua —pide con esfuerzo.
—Con cuidado —advierte Selke acercándole un vaso de agua.
—¿Qué ha pasado? —pregunta Mark después de beber un par de tragos.
—Que casi te conviertes en la cena de un Xardar por hacerte el héroe —explica en tono seco el Basilisko.
Mark parpadea; incluso la baja luz de las lucernas le resulta molesta.
—¿Elirain está bien?
—Sí —responde el Basilisko—. Se siente culpable de tu estupidez.
—Ya le hemos dicho que es algo innato en ti —bromea Selke.
—Hubiese preferido despertarme y verla a ella —se queja Mark, incorporándose hasta quedar sentado en la cama—. Seguro que hubiera tenido un recibimiento más dulce.
Selke se ríe, sonando algo forzado.
—No te preocupes, la dulzura no tardará en llegar. Por el momento, confórmate con nosotros.
El Basilisko observa en silencio la herida en los ojos de su hermano.
Un suave golpe suena, la puerta se abre y aparece una chica de apariencia sencilla.
—¿Estás despierto? —pregunta Elirain con asombro y alegría.
Mark sonríe con un poco de dolor.
—Eso parece.
—Vamos a llamar al médico —avisa Selke moviéndose hacia la puerta—. ¿Te quedas con él mientras?
Elirain asiente con timidez.
Cerrando la puerta al salir de la habitación, el Basilisko observa la expresión de su hermano.
—¿Estás bien?
—Estoy feliz de que haya despertado —contesta Selke evitando su mirada—. Y con respecto a lo de nuestra hermana, espero que tu idea no termine siendo una espada en nuestras gargantas.
✦
Czarina acaricia la diadema con tocado dorado en su pelo antes de girarse hacia su camariel.
—¿Estáis listas?
—Sí —asienten Kailani y Elirain con sonrisas emocionadas.
—Pasadlo bien —dice Madele—. Y sed prudentes.
Tras bajar la escalera de caracol, las tres chicas se detienen al ver a los tres adustos guerreros parados en medio del vestíbulo.
Czarina enarca una ceja.
—¿Vais a la fiesta?
En lugar de contestar, uno de los Snakori abre la puerta y hace un gesto para que salgan.
—¿Por qué no nos escolta el Basilisko o su hermano? —cuchichea Kailani, molesta.
—Todos saldrán corriendo al vernos llegar con los Snakori —afirma Elirain en otro susurro.
—Mejor —dice Czarina—. Así me prestan menos atención.
El carruaje negro las espera afuera. Un Snakori cierra la puerta con fuerza tras ellas.
Elirain hace una mueca.
—Realmente dan miedo.
—A ti todo te da miedo —replica Czarina.
Observando por la ventanilla del carruaje el brillante cielo coloreado de verde, Kailani suspira:
—¿Os imagináis que así fuera nuestra vida? Vestidos hermosos, fiestas... paseos bajo el reflejo de la luna.
Elirain sujeta la mano de su hermana y le da un apretón.
—Tal vez algún día—dice con esperanza.
—Todo se ve muy pequeño cuando lo miras desde arriba —murmura Czarina.
Sus camariel comparten una mirada extrañada.
—A veces dices cosas muy... confusas.
Czarina sonríe sin explicar nada.
El carruaje se detiene poco después.
En cuanto las tres bajan, los Snakori, sin despedirse, se dirigen hacia el bar en la otra esquina, donde la música y los ruidos de borrachos hacen eco por toda la calle.
—Deberíamos entrar —sugiere Elirain con nerviosismo.
Czarina asiente y rápidamente se dirigen a la entrada del impresionante edificio.
El Emerald fue construido con miles de piedras preciosas verdes que brillan intensamente bajo el reflejo de la luna.
—¡Es fabuloso! —exclama Kailani—. Los Wyvern sí que sabían construir maravillas.
Admirando la belleza del lugar, avanzan en un fascinado silencio hasta la entrada del más amplio salón de baile, donde muchas parejas bailan al son de los músicos.
Kailani observa la lujosa decoración con algo de envidia.
—Como se esperaba, una fiesta digna de la hija de un Lord.
—¿Pero dónde está? —pregunta Elirain estirando el cuello para buscar entre la multitud.
—Mi hermana todavía no ha llegado —interviene una divertida voz a sus espaldas.
Czarina se gira para mirar a Selke y Mark.
—¿Esperando para hacer una entrada triunfal?
Selke asiente.
—Me extraña que te haya invitado, teniendo en cuenta que podrías robarle la atención con tu extraordinaria belleza —dice, causando que Elirain, consciente de su falta de atractivo, agache un poco la cabeza.
—Creo que vuestra hermana sabe que es mucho más deseable que alguien como yo —ironiza Czarina.
#684 en Fantasía
#3098 en Novela romántica
aventura drama y misterio, fantasía épica mágica, romance sobrenatural intenso
Editado: 10.01.2026