El abismo no perdona y me envía un ángel a asesinarme

El escritor misterioso. Un pueblo raro. Indicios de que hay alguien en la casa.

El escritor misterioso. Un pueblo raro. Indicios de que hay alguien en la casa.

Aquí ya no hay nadie. El próximo sitio con vida es a kilómetros. Eso ya deberías saberlo.

Koha

  • ¡E-e ese hombre se desvaneció!. - ¡¿Qué demonios acaba de suceder?! - ¿Oiga? – Le grita a una mujer que camina directamente hacia un corredor. – ¡Oigaaa! – Y Jaime corre hacia ella y desaparece. –
  • ¡Qué iluso! – No se ha dado cuenta. – Están en otro plano. – Expresa Koha – Sin duda es un pueblo fantasma - ¿Un momento? ¿Qué hace un pueblo fantasma? Se supone que estamos en un mundo terrenal. – ¡Uf! No es de mi interés. Lo importante en este momento es concluir con la misión que se me ha encargado. –

Jaime entonces desaparecía. -

  • ¡¿Qué es lo que sucede?! – Koha se sorprendió – ¡Éste sujeto, no puede ser tan volátil! ¡Gr!... - ¿Dónde es que se metió?
  • ¿Por qué estoy aquí de nuevo? - Se preguntaba Jaime. – Frente a la casa nuevamente se encontraba. – Estaba en el pueblo y de inmediato había ido hacia una mujer que desapareció. - ¿Eso que sucedió?

Koha se movió a toda velocidad y llegó justo a tiempo al verlo allí parado sin entender nada al respecto. – Jaime se agachó por cierto dolor de cabeza que lo confundía y coloco la llave en la puerta principal y al abrirla ingresó rápidamente y se arrojó al sillón. Su cuerpo estaba agotado como de un sueño que no podía alterar.

  • El pueblo agotó su capacidad. Es normal – Se decía Koha – Al entrar en un plano espectral, suelen absorber el poder. Es algo totalmente normal a ello. – debería encargarme de él ahora – Ella se acercó y llevó su mano hacia el rostro para asfixiarlo, pero nuevamente fracasó. Se detuvo por alguna razón incomprensible. – No puedo matarlo, en ese estado. Es como si no deseara hacerlo.

Koha lo observaba mientras dormía plácidamente como un tronco arrojado al suelo y desgastado. Esa impresión para un ser como Koha era muy indescifrable. Ella, no comprende en absoluto las emociones y su memoria un vaso vacio y sin nada con lo que poder llenarlo, pero a pesar de ello, unas gotas pueden verse reluciendo y de alguna manera, tienen que ver con Jaime. Aunque ella no lo comprende. Solo lo asocia como una suerte de encargo de una tarea principal. La de llevar su alma al infierno.

Ya habían pasado una determinada cantidad de horas, y aún así Jaime continuaba durmiendo. De la comisura de sus labios se escaba una tibia baba que reflejaba la mirada de Kōha que cavilaba en su instinto asesino que treta generar para asesinarlo.

  • Los métodos convencionales, no están dando resultados. Eso es terrible – Sino consigo dar una respuesta al abismo, estaré en aprietos. Es como si no pudiera hacerle daño alguno físicamente. Su cuerpo parece una voluminosa capa de liquido y por eso mis armas no le hacen daño alguno. No quisiera usar ni propia sangre. Aunque esa es la última ratio. – Cerró el puño, remordiéndose los dientes – haré que de alguna manera caiga – sino soy yo, será el propio terreno el que se encargue de Jaime.

Kōha lo miró detenidamente. Contempló la observación de forma minuciosa e ininterrumpida.Se aproximó en cuanto ese hombre dormitaba. Acercó su rostro como si su cuerpo se moviera por puro instinto. Y con su mano acarició su frente y luego su nariz. Apreciaba esa piel reseca por algunas cicatrices, y sin mediar pausa repitió la operación como deseando una respuesta. Un nimio rayo de sol se introdujo desde la ventana. Y lo que se asemejaba a una tormenta disipó esas nubes para aclarar el cielo del solsticio de invierno. Ella se mantuvo impoluta al cruzarse con el sueño de Jaime y llevó su rostro calmado e inocente al de él para tenerlo frente a frente. Era peligroso pensar que a solo unos centímetros los labios podrían unirse. Kōha cayó en la cuenta de una barbaridad y se contuvo paralizada.

  • ¿!Qué es lo que estoy haciendo?! – Y se alejó tomándose su mano izquierda con la derecha – ¡Estoy loca!
  • Ohh! – Chisf! – Jaime abre los ojos y despierta – luego se mantiene quieto sin decir nada- Qué sueño raro – un pueblo con fantasmas – Y una mujer de cabello rojo con kimono floreado- ¿Qué hora es? – Se fijó en su reloj de pulsera –ahh! ¿Eh? ¿Son las nueve de la noche? Debo haber dormido demasiado – Soy un desastre. No he hecho nada de lo planificado.
  • ¿Ahora habla solo? Y me acaba de nombrar. ¿Qué es lo que sucede? – Debo terminar esto lo más rápido posible – Expresa Kōha –

Jaime aún mantenía su somnolencia, intacta y en un momento se acomodó para prestar atención al mundo – y miro al frente a donde estaba Kōha

  • ¿Acaso está observando aquí? Bueno, no puede ….
  • Disculpa! ¿Quién eres? ¿EH?
  • ¿EHHHHH?!!!! – Se sorprende ella
  • ¿Queeee?! – Se sorprende él
  • ¿Es que acaso puedes verme?
  • Eh? Sip! Pero ….¿Quién eres tú, y por qué estas en mi casa? Y …¿y qué son esas aletas que salen la espalda tuya?
  • Mmmm! Es muy largo de contar, pero vine….¿Vine?, llegué de muy lejos, una antigua inquilina de la mansión.
  • ¿Inquilina? Eso no tiene sentido.
  • Tampoco me vas a creer lo de las aletas de murciélago en mi espalda
  • Es todo una locura.
  • ¿Qué estarías dispuesto creer?
  • ¿Qué eres un demonio?

A Koha que le salen aletas de murciélago en la espalda dice ¿Es que acaso puedes verme?

  • ¿Eh? - Y piensa Jaime con su dedo índice en el mentón Sip! Pero …. - Y frunce el ceño - ¿Quién eres tú, y por qué estas en mi casa? Y …¿Y qué son esas aletas que salen la
  • espalda tuya?

Ella se altera sin saber que mencionar - y esboza una risa inocente - ¡Je! ¿Yo?..¡¿Estem! !Mmmm! Es muy largo de contar, pero vine….¿Vine?, - Y piensa minuciosamente alguna mentira en su mente (se arma un globo pensando ) llegué de... (piensa algo urgente Koha - se dice así misma)..Llegué de muy lejos, ¿Eh?.. Soy.....una antigua inquilina de la mansión.

  • - ¿Inquilina? Eso no tiene sentido. - Frunce el ceño el hombre
  • - ¿Tampoco me vas a creer lo de las aletas de murciélago en mi espalda?
  • - Es todo una locura. - Explica
  • - ¿Qué estarías dispuesto creer?
  • - ¿Qué eres un demonio?
  • - Eh? ¿Ya lo dedujo con tanta facilidad? - Y se vuelve asustar la mujer
  • No es necesario que lo digas. Y no es la primera vez que cruzo a uno de tu raza. –Expresa con cierta modestia
  • ¿En serio lo dices? - Se forman signos de interrogación en su cabeza - ¿Cómo si fuera algo totalmente natural? - ¿Eres un humano muy raro? - Explica ella con extrañez. – Eso me da mala espina – Confiesa con sus manos cruzadas. - ¿Y cómo es que puedes verme?
  • Es plausible que no seamos los únicos seres que existen. Hay algo más allá de ello. – Preguntaré primero - Expresa indagando - ¿Y ahora bien? ¿Cómo llegaste aquí? ¿No me vas a decir que viniste a liquidarme no? ¡Je! – Se ríe como si fuera una broma. –




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