En el momento en que vio a su “objetivo” ahí en total tranquilidad. Wences no se lo pensó más y empezó a juntar lo que sería una gran lluvia de rayos para que cayeran, como no iba a ir con todo, sólo serían unos cuantos que terminarían siendo quizás una cuarta parte o menos de lo que él tuvo que recibir.
Pero en el momento en que estaba a punto de realizar esta acción, se detuvo y miró una pequeña viñeta roja al lado de “Verónica”. Entre la locura y la curiosidad, abrió inmediatamente lo que se escondía en esa viñeta sólo para terminar dejando la descarga de un lado. Esto se debía a que esta demostraba decía “El color de esta viñeta sirve para ver la posibilidad de que el “objetivo” termine con daños tan severos que le pueden causar la muerte, es por ello que “el acompañante” deberá de evitar que esto suceda a toda costa, de lo contrario podría suceder una tragedia”.
Quitando por completo aquella descarga que estaba por sacar. Su rostro se oscureció y, mientras miraba como aquella viñera cambiaba de color rojo a verde, un vacío fue lo que le quedó.
Entendiendo que no podría hacer algo que le hiciera tanto daño y al no encontrar como poder entrenarla o por lo menos empezar un calentamiento como había hecho con Fabian, se acerco a ella para ver que era lo que estaba que estaba haciendo.
Sintiendo una derrota total, se puso frente a ella, quien en realidad no podía sentir para nada su presencia. Miro que a su lado tenia un libro, aunque no lo toco para evitar que se diera cuenta de su presencia, miro un pequeño párrafo que parecía ser una novela de acción. Aunque no sabía ni de que trataba al no poder leer el título, notó algo interesante entre ese pequeño párrafo.
En este se describía sobre como el personaje que había conseguido poderes, leía una hoja que le decía que hacer. Aunque no podía seguir viendo que más era el contenido de este, pensó que sería una buena idea hacer lo de los papeles para que ella entrenara.
Verónica, que hace un momento sólo estaba viendo a la nada, levantó el libro y empezó a leer nuevamente. Como el libro lo puso entre sus piernas como si fuera una base para que no se le cayera al ser que sí era algo grueso, Wences empezó a escribir rápidamente en una hoja que arrancó de su cuaderno, por supuesto que no lo hizo estando cerca de ella, sino que se alejó lo suficiente para que el ruido de la hoja o por si se desactivaran sus poderes, ella no se diera cuenta de su presencia.
Una vez terminó de escribir, como no podía sólo ponerlo en frente de ella como si hubiera aparecido por arte de magia. Le hizo unas alas con sus sombras. Estas alas que eran negro con patrones morados y violetas cubrían aquel pedazo de papel y se acercó en forma de mariposa.
En el momento en que este paso frente a Verónica empezó a dejar caer un pequeño copo que cambiaba de color morado a celeste y así volvía a su color anterior. Verónica, al ver este copo que cayo sobre su libro y cambiaba de color le llamo la curiosidad.
Aunque ella estaba pensando de donde había provenido, otro copo cayo, lo que le hizo levantar la mirada en busca de donde provenía aquellos copos. Estos copos que cayeron en su libro desaparecían por supuesto a los pocos segundos de dejar de flotar, pero permanecían el tiempo suficiente como para llamar la atención.
Verónica que trataba de ver de donde provenía, al fin llego a ver aquella mariposa que revoloteaba a su alrededor. Aunque le causaba un poco de miedo al ser algo que nunca había visto, la curiosidad era la suficiente como para poder ignorar cualquier temor.
La mariposa se empezó a acercar lentamente hacia ella, Verónica por su parte, extendió la mano para poder dejar que la mariposa reposara en ella. La mariposa, en el momento en que reposó en la mano de Verónica, empezó a dejar de aletear poco a poco para luego cambiar del color que tenía a un celeste con blanco para luego, como si explotara una burbuja de agua, desaparecer y dejar a la vista un pedazo de papel.
Verónica al ver aquel pedazo de papel, que empezó a caer y casi ser llevado por el soplido del vient, rápidamente lo tomó para darse cuenta que había una inscripción el cuál iba así:
“Hola Verónica.
Puede que no me creas, pero ahora podrás tener poderes. Sé que será difícil de lograr entender el cómo lo sé, al igual que el por qué conozco tu nombre, pero te lo diré cuando llegué el tiempo. Ahora lo importante es que sepas que estoy de tú lado y te ayudaré a que puedas desarrollarlo. Si estás de acuerdo, sólo escribe “Sí” en este papel y empezaremos en unos días”
Verónica, después de leer esto, miró su libro por un momento para luego irse rápidamente del zoológico. Por su parte, Wences se encontraba ya cansado de todo. Aunque ella no respondió nada ni escribió nada, por el momento esto significaba que lo iba a pensar, así que esto era un punto a su favor, ya que supondría que ha terminado todo lo que tenía que hacer en este momento.
Así que, aunque eso supondría una gran carga para su cuerpo, se dirigió nuevamente hacía el hotel donde estaban sus compañeros.
Al llegar al hotel, ya eran como las siete de la noche y sentía que todo su cuerpo estaba a punto de ser desgarrado. Aunque quería gritar, no le era posible debido a que eso terminaría alarmando a los demás. Así que sólo esperaba dormir bien y el día de mañana poder disfrutar al fin un poco de este pequeño viaje.
Editado: 25.01.2026