Estando ya decididos los dos a dar lo mejor de sí para poder llegar a sus metas, en realidad ahora ya no había nada más que una colaboración entre ambos.
Verónica, mientras se preparaba para avisar a la asociación de héroes en caso de que esto no fuera más que una trampa, se dispuso a hacer lo que le pidiera por el momento. Pero claro estaba que en el momento en que Wences hiciera algo que fuera en contra de la moral, o bien, tratara de sobrepasarse con ella, entonces en ese mismo momento lo delataría.
En sí, por la manera en que Wences se estaba revelando ante ella y estaba empezando a hablar, era más que suficiente para que ella pudiera notar que en sí él no sabía nada de este método. Era como si desconociera algo que era de sentido común. Pero por supuesto que esta afirmación no estaba para nada fuera de la verdad, en realidad a él aún le faltaba conocer muchas cosas de este mundo, es por ello que en realidad se encontraba entre la espada y la pared sin siquiera saberlo.
Wences, retirándose de Verónica, claro que sintió un poco de vergüenza al darse cuenta en la situación en la que se encontraba, pero no podía echarse para atrás en este momento.
Una vez se retiró dijo:
Wences – creo que sería bueno que te sientes y me escuches completamente –
Verónica – claro – se levantó y sacudió un poco su pijama antes de sentarse en la orilla de su cama
Wences – bueno, te voy a decir que he visto que tienes un gran potencial y que podrás manejar un enorme poder. Pero para eso… bueno… deberás de pasar por un proceso un poco complicado –
Verónica trató de aguantar el deseo de delatarlo por el “proceso complicado” que le acababan de mencionar.
Wences – pero [suspirar], veamos que tienes en realidad, ya te di una pequeña explicación de tus poderes y es momento de que ahora veamos como lograr hacer que crezcas y lo que he preparado para lograr eso es… –
Justo afuera se escuchó un estruendo. Verónica rápidamente reaccionó ante este al ser que estaba demasiado cerca de su casa. Wences, por otro lado, empezó a sonreír al ver que todo el escenario estaba preparado.
Hace unos días antes, mientras se encontraba viendo a los “objetivos” llegó a ver que había algo raro justo cerca del parque Benito Juarez, así que lo ignoró al principio, pero en una de esas veces que pasaba la curiosidad le terminó ganando y se asomó para ver que lo que sucedía en ese lugar era que había varias personas y llevaban consigo un cargamento que luego lo repartían y esto hacía que las personas empezaran a sacar sus poderes.
Al principio sólo lo dejó como algo “normal” de este mundo, pero tras la actualización del sistema logró ver un poco de la información sobre lo que sucedía. En sí estaba viendo lo que era algo ilegal y que no se debería de hacer. Las personas se encontraban propiamente en un momento de Euforia en la cual podían destruir todo con sus poderes amplificados. Pero claro estaba que esto debería de ser detectado por las autoridades, pero al ser que no reaccionaban le daba dos motivos, si el gobierno estaba involucrado con esto o si es que ellos contaban con alguna clase de barrera.
Wences consideró que el gobierno puede que sea cómplice de esto, para empezar, desde su mundo anterior siempre había más de algo que hacia el gobierno, así que este mundo no debería de ser diferente ante esta perspectiva.
Es por ello que, mientras se encontraba hablando con Verónica sobre el entrenamiento, usó sus sombras para poder conectar a ese lugar, ese era el motivo por el cual se escuchaba que estaba cerca, aunque no era así.
Verónica, en el momento en que parpadeo, cuando se dio cuenta ya no estaba en su cuarto, sino que se encontraba justo en el quiosco que estaba justo en el centro del parque Benito Juarez. Ella, que había quedado atónita por unos minutos, al reaccionar rápidamente dio un grito mientras toda su cara le ardía de la vergüenza al ser que se encontraba con su pijama puesta en medio del parque Benito Juarez.
Wences, en el momento en que dirigió su mirada a Verónica, lo que sintió de un momento a otro fue un fuerte puñetazo en la cara para luego escuchar las reclamaciones de Verónica.
Verónica – ¡¡¡LOCO!!! ¡¡Eres uuu-un maldito desssgra~ciado!! ¡¿Cómo se te ocurre traerme hasta aquí asó?! ¿ahora… no soy más que una loca por andar así en plena calle? –
Wences, mientras ponía su mano justo donde le habían golpeado, no dijo nada y sólo se aguantó. Aunque por ser de noche y a pesar de la luz que reflejaba, en realidad no se notó la sangre que broto de aquel golpe. En realidad ya aquel tiempo en que estuvo recibiendo los pequeños toques eléctricos hizo que ella empezara a fortalecerse e inconscientemente llego a sacar un poco de su poder que combino con aquel puñetazo.
Cubriendo esto con las sombras, Wences se acercó a la frenética Verónica para luego hacer que brillara aún más todo en ella para aparecer ahora con un traje.
El traje que ahora vestía Verónica era como de un color oro, era una playera a la talla que combinaba el color dorado con algunos destellos plateados en las mangas. Su pantalón que ahora tenía era de una tela especial que no se podría conseguir, ya que fue forjado con una tela sedosa e impactado por cien relámpagos producidos en fuertes tormentas eléctricas, contaban con un color degradado del oro hasta terminar siendo completamente plancos y con unas rayas a los costados de un color verde limón, sus manos tenían puesto unos guantes plateados con unas líneas policromadas. Sus zapatos eran de un color blanco y sus calcetas de un color plateado. Para coronar el atuendo, contaba con una pequeña corona que tenía una irregularidad similar a los truenos que se entrelazaban alrededor de su cabeza y flotaba al mismo tiempo. Estos no eran un simple accesorio, en realidad si alguien intentara quitárselo terminaría electrocutado ya que ahí estaba circulando la electricidad de forma continua.
Editado: 02.05.2026