Wences, mientras era bombardeado con estos golpes, no podía dejar de tratar de encontrar una manera de evitar que hiciera algún daño a las personas que estaban ahí. Es cierto que este grupo de personas se veía muy sospechosa y que podría ser lo mejor darles una buena golpiza, pero no estaba en una posición donde podría lidiar con las consecuencias que podría traer consigo el dejarse llevar por la emoción del momento.
Por otro lado, Verónica se encontraba eufórica ante el poder que sentía recorrer por todo su ser. En este instante su mente se encontraba completamente fascinada con todo esto. Al fin, ella al fin había encontrado aquello que tanto había anhelado desde hace tanto tiempo. El poder en este momento demostrar lo que podía hacer era lo que inundaba su mente.
Pero había un problema para Verónica, en este momento tenía a Wences justo frente a ella y deteniéndola. Esto en verdad que no le gustaba, es por ello que empezó a atacarlo para quitarlo del camino. Sin que ella lo supiera en lo absoluto, pero en su mirada las chispas que se producían era tal que podía ser incluso no sólo ser una expresión, sino que eran capaz de lastimar a alguien si se acercaba a ella.
Sus puños, que al principio eran un poco torpe al golpear debido a la falta de experiencia, ahora se estaba empezando a afinar. Esto era algo que Wences empezaba a envidiar. Es por eso que en voz baja dijo:
Wences – de verdad, esto es de lo peor… alguien con talento y bendecido no necesita sufrir demasiado para lograrlo… –
Verónica, por otra parte, empezó a gritar – de verdad… ¡¡Eres un completo estorbo!! Déjame en paz y ¡¡¡Sal de mi camino!!! –
Wences – de verdad que eres… no puedo creer que este aquí con una loca –
Verónica – jaja – en realidad no le pareció para nada gracioso lo que Wences le había dicho – de verdad que quieres hacerte el gracioso, pero… – enojada – ahora he sido suave contigo, pero ya ¡No! Sentirás todo el peso de la justicia –
Wences, que se sentía acorralado ante esto, se dio cuenta que, aunque en este momento se encontraba fuera de control, podía ser lo que esperaba para poder ser capaz de conseguir entrenarla.
Ajustando poco a poco su defensa para evitar cualquier golpe mortal, mientras tanto que hacia eso, con los poderes de las sombras que había logrado obtener hizo que este se acercara lo más que pudiera a los dos para ser capaz de absorber todas esas chispas y rayos que iban escapando durante la pelea.
Aunque era algo agotar, no podía pensar en nada más, mientras tanto escuchaba desde el audífono palabras de animo “Vamos, sé que podrás lograr. Pero ten cuidado” entre otras que demostraba la preocupación de su mejor amiga en este mundo donde no conocía a nadie.
Sin nada en qué pensar a la ligera, sin siquiera saber si podría resistir o si llegaría a casa bien, en este punto la muerte y la vida no se distinguía más allá de lo que sería el castigo y el poder disfrutar de la vida que tenía en este mundo.
Wences, moviéndose cada vez mejor conforme se iba ajustando y guiando a Verónica, empezó a verse como si fuera una danza sus movimientos en los cuales el resonar podría crear algunos choques capaces de noquear a cualquiera aquella persona que se atravesara en su camino. Pero gracias a estas medidas que había tomado al principio, era capaz de evitar que hubiera algún herido.
Verónica, que estaba llegando a su límite, no se dio cuenta que estaba sudando tanto que parecía que hubiera entrado en una maratón. En realidad, esto se debía al sobreesfuerzo que estaba dando a su cuerpo al empujarlo a aceptar de golpe un poder que aún no estaba acostumbrada a usar.
Ante todo esto, tras haber pasado ya unas dos horas, ella finalmente terminó cayendo al suelo y mientras estaba ya agotada y sintiendo como su poder dejaba su cuerpo para luego transformarse nuevamente, ahora podía entender que si quería ser capaz de hacer algo, primero debía de derrotar a este hombre que le dio sus poderes. Ya que conocía ya un poco de la historia de “el acompañante” podía estar segura que si daba de su parte, sería capaz de derrotarlo, ya que el poder que “el acompañante” brinda no podía ser algo que él pueda quitar así nada más. De la misma manera esta derrota no lo dejaría así nada más, ya que una revancha sería todo lo que querría y esto no sería más que una tregua de paz por el momento.
Wences por otra parte, se encontraba al borde del colapso, aunque trataba de aparentar que no era el caso, mientras miraba como Verónica al fin se había calmado y con ello, tras murmurar algo terminó completamente inconsciente, lo cual fue la mejor oportunidad para poder llevarla de regreso a su cuarto y con ello, tras dejarla tapada en su cama, se fue.
Editado: 01.06.2026