El alfa sumiso

#32"mal día, mala semana de pta madre"

Nadamas termino de entrar a la habitación me desmoronó. En la puerta apoyo mi espalda y tapo mi cara. Empiezo a llorar. Si es verdad nisiquiera en una universidad publica me aceptaron por mis antecedentes penales, y por mi culpa papá ya no esta. Me agarro de el cabello y lo jaloneo mientras lloro apretando los dientes tratando que no se me salga ningún sonido y me escuchen. Después de un rato me tiro al suelo aun moqueando y con lágrimas me voy quedando dormida de a poco.

Escucho como un sonido fuerte retumba, abro los ojos, sintiendo frio en mi cuerpo me incorporo notando que estan casi por tirar la puerta de la habitación.

—Hanna! DEMONIOS, DESPIERTA!!! — abro los ojos en par.

—voy mamá voy. — yo solo me ducho mis partes íntimas y las axilas para correr a ponerme un pantalon y una camisa negra normal. Nisiquiera alcance a lavarme bien la cara cuando ella volvió a tocar la puerta. No me lavo los dientes y corro abrir la puerta ella me mira con algo de repugnancia, si estoy segura que nota que ni me bañe. Se gira y yo la sigo hasta el auto.

— me parece una estupidez tener que ser tu despertador ya estas demaciado grande, niquiera tu hermano tarda tanto. — no le respondo, me lo guardo. Tampoco estoy tan despierta como para responderle, cuando me subo al auto noto que Oliver ya estaba ahí. Ella conduce mientras yo trato todavia de procesar que estoy despierta, me giro y Oliver sigue jugando con su maquinita. Bajo el espejo del auto y me asusto, mis ojos estan algo rojos y hundidos señal de que llore. Mis labios de la resequedad están reventados. Nisiquiera traje mi bolsa de maquillaje para por lo menos disimular. Llegamos a la universidad y cuando me bajo ella habla desde adentro del auto.

—pasare a recogerte para llevarte al trabajo. — la miro como si estuviera loca.

—pense que seria en unos días — ella se encoje de hombros.

—pues me a llamado y te ocupa ya.—suspiro pesado.

—¿has visto mis pintas? — me señalo yo misma de arriba a abajo con el dedo índice. — no estoy presentable. — ella se encoje de hombros.

—no es culpa mia que seas una desordenada sin pulcro— dice con desagrado. Decido no seguir batallando por que se que sus palabras en el fondo me duele así que me voy. Oliver ya se habia marchado desde hace rato. Nada mas entro a clase Mily me ve con asombro.

—¿que te paso?

— mala noche — ella asiente y no pregunta más lo cual agradezco. La clase continúa y yo estoy en mi mundo divagando. Cuando pasan las clases voy al parqueo para que me traiga mi mamá, Oliver viene despues, yo desde hace rato que me hacia la loca y Oliver se iba solo a casa asi que muchas veces ya ni me seguía o preguntaba, lo bueno es que no le a dicho a mamá. Me siento en el asiento de adelante y ella me mira de arriba a abajo.

—minimo no apestas— yo me encojo de hombros ante sus desprecio e incomodidad. La veo disimuladamente varias veces en el camino y se que esta incomoda y molesta conmigo. Oliver prefiere no intervenir, estando este bien entretenido con su jueguito de mano, que no logro ver muy bien que es o que hace exactamente. Llegando al lugar mamá suspira. — compórtate— ordenar y me señana.

—¿puedo ir mamá?— pregunta Oliver.

—claro que si bebé — nos bajamos y entramos a la tienda, observo que es un lugar muy bonito y parece rústico, claro como casi todo acá. Nos dirigimos a la caja donde hay un señor de unos 40-50 años. El al vernos le sonrie a mi mamá, el sale de el área de caja para recibirnos.

—querida ¿como has estado? — le dice a mi mamá. Ella habla un poco con el y ya despues nos voltea a ver a nosotros, no parece muy contento.

— mira ellos son mis hijos; Hanna y Oliver. — yo sonrio solamente con los labios, y son la mano le saludo. Oliver si saluda hasta de puño.

—bueno esta jovencita será quien nos de una mano, pasa, pasa — yo presto atención mientras el me explica como funciona cada cosa yo trato de prestarle mucha atención. Cuando pasan un par de horas y estoy en caja, donde ya me enseño como usar tambien el sistema. Mi horario empieza a las 3 y termina a las 7 de la noche apenas son mas 3 y media y ya me quiero ir.

La verdad no hay muchos clientes y de los pocos que hay son fáciles los pedidos. Aqui se preparan licuados y cafe negro o con cremora. Cuando ya son las 5 y media, si estoy a cada rato viendo el reloj de la pared por que ya quiero que sean las 7 para irme, cuando veo entrar por la puerta a dos figuras conocidas, Ciro al lado de Meiling platicando muy animadamente , yo giro los ojos. Ellos me ven y Ciro parece sorprendido yo me quedo tratando de no hacer ninguna mueca.

—Hanna ¿como has estado? Estas trabajando aquí —asiento.

—¿que van a ordenar? — ellos miran la tabla de arriba, aun que Ciro solo le da un pequeño vistazo para luego volver la vista a mi.

— me das un smoothie de mora? Porfavor —asiento. Observo a la asiatica a ver que pide, esta parece pensarlo un poco mas. Casi volteo los ojos.

—uno igual solo que de fresa—asiento, apunto su pedido en el sistema y comienzo a hacerlo, si por que aquí quien toma el pedido tiene que hacerlo. Cuando ya termino se los ofrezco— ¿se les ofrece algo más? — niegan. Gracias a Dios.

— Gracias— Ciro me da una linda sonrisa y se va a sentar junto con ella. No pude evitar verlos cada cierto tiempo, bueno admito los miraba seguido pero era muy disimulada. Lo que me caía mal es que a cada cierto tiempo ella se le acercaba a susurrarle cosas al oído y luego sonreían. Me caía mal que se estuvieran sonriendo y ahi juntitos, me aguante mucho para no estarles volteando los ojos. Esperen ¿por que me desagrada que tengan cercanía? Si total el y yo no somos nada. Que estupidez la mía. No me basta con ser un desastre de persona tambien tiene que estar toda desordenada mi mente disgustado me algo que ni me deberia de subir o bajar. Pero me molesta, me molesta que ellos sean tan cercanos, lo que no se es el por qué.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.