«¡Toma la piedra!» Escuché una voz tenebrosa detrás de Kai. «Es el poder que necesitas para regresar a casa».
Era el fantasma que me atormentaba en mis sueños, una copia exacta a mí, con sus inquietantes ojos brillantes. Pero estoy despierta, ¡esto no puede ser posible!
«¡Tómala! ¡Tómala!» repitió una y otra vez. Su voz se distorsionaba cada vez más y mi cuerpo no paraba de temblar.
—¡No! —grité asustada. De inmediato y sin pensarlo abracé a Kai para no ver aquella cosa.
—Merari, ¿qué sucede? —preguntó desconcertado.
—¡Hay algo ahí! —dije sin soltarlo y con los ojos cerrados—. ¡Hay alguien detrás de ti que no deja de hablarme!
—Escúchame, no será capaz de hacerte daño —intentó tranquilizarme. Kai me rodeó con sus brazos y me hizo sentir más segura—. ¿Qué es lo que te dice?
¿Debería decirle? Le tengo miedo al fantasma, pero, ¿y si está diciendo la verdad? Tal vez esa sea mi única salida.
—Quiere que tome la piedra —respondí.
—¿Por qué?
—No lo sé —le mentí—. Solo me pide que la tome una y otra vez.
—Jiyuu.
—¡Sí Majestad!
—Guarda la crisálida —le ordenó—. Te quiero lejos. Ahora.
—¡Cómo ordene, Majestad!
—¿Merari? —me llamó—. ¿Lo sigues escuchando?
—No.
—Entonces, puedes abrir los ojos —sugirió.
—¡No! —grité aferrándome más a él. Mi cuerpo no dejaba de temblar—. ¡No quiero!
—Merari, no permitiré que nada te pase —dijo—. Debes enfrentar tus miedos si quieres seguir adelante; de lo contrario, te quedarás estancada en el mismo lugar.
¡Ash! Solo dime que me quite.
Miré de reojo para ver si había algo cerca. Al no ver nada abrí mis ojos por completo y me aparté; aún así, no bajé la guardia.
—Lloras mucho —se quejó—. Mira, estás moqueando.
¡Ay no, qué vergüenza!
—Tome, señorita —Rina me pasó un pañuelo para limpiarme.
—Gracias.
¿Habré ensuciado de mocos la ropa del emperador? ¡Qué pena!
—Deberías regresar al palacio, te ves cansada —sugirió—. Rina.
—Entendido Majestad. Vamos, señorita.
Regresamos de vuelta al palacio, me sentía mareada y con dolor de cabeza; aún así, no quería dormir, no quería volver a tener una pesadilla.
Después de un rato, sentada mirando a la nada y muerta del aburrimiento, Rina entró a la habitación.
—Le traje un poco de té —puso la bandeja en una mesita—. Esto la hará sentir mejor.
—Ah... gracias. —Esto es demasiado incómodo. Ya no le temo tanto, pero no sé cómo hablarle.
Rina se paró frente a mí y luego se arrodilló. Puso sus manos y la frente en el suelo.
—Perdóneme, señorita —se disculpó—. Si quiere darme algún castigo o si quiere que me vaya, lo haré de inmediato, puedo buscar a otra perso...
—¡Detente! ¡Detente! —La tomé del brazo para levantarla—. No tienes que hacer esto ¿Por qué te disculpas conmigo?
—Me arrepiento de las cosas que hice que la hicieron sentir mal —confesó. Se le notaba abatida—. No hice bien mi trabajo.
—¿Qué estás diciendo? Te aseguro que no la estaría pasando mejor en el más allá.
—¿Qué dice, señorita?
—Es mi culpa por ser tan cobarde y no reaccionar cuando tengo miedo —le expliqué—. No vi todo el esfuerzo que hacías por mí y que solo tratabas de protegerme, por eso, te estoy muy agradecida.
—Ah, gracias... —Intentó desviar la mirada para que no le viera el rostro.
—¡Te estás sonrojando! —Tomé su mano y la sacudí—. ¡Qué adorable!
—Ja, ja... —se escuchó una ligera risa fuera de mi habitación que se cortó abruptamente.
—¿Ministro Liu? —dijo Rina.
La puerta se abrió y entró Chang Liu.
—¡Ahem! —carraspeó—. Lo lamento, no quería interrumpirlas.
—¿Qué lo trae aquí, primer ministro? —pregunté.
—Ah, este... —dudó—. Necesito hablar con Rina, si me lo permite.
—¡No! —la abracé—. Estamos teniendo una charla de chicas ¿Verdad Rina?
—Sí —asintió.
—Entiendo. —Suspiró—. Entonces vendré más tarde.
Le saqué la lengua en señal de victoria. No te voy a dar a Rina, estúpido.
—¡Esta... mocosa! —Se fue enojado y azotó la puerta.
Nos reímos luego de que se fue. Tomamos té y Rina me contó algunas cosas interesantes del Palacio imperial. Para ser sincera, aquella conversación fue muy superficial, pero no me sentía con el derecho de preguntarle acerca de su vida, después de todo, no le había dicho a nadie sobre mí o de donde vengo. Apenas pude decir mi nombre completo, pero todos en aquel lugar eran amables conmigo a excepción del grosero de Chang. El emperador es intimidante pero nunca llegó a lastimarme, al contrario, parece que intenta protegerme. ¿Qué pasará por su cabeza?
Luego llegó la noche y era hora de dormir. Le pedí a Rina que dejara una lámpara encendida para que la habitación no estuviese tan oscura.
—¿Seguro que estará bien, señorita? —preguntó.
—Sí, ya puedes irte a dormir.
No voy a dormir, me quedaré despierta y terminaré este libro que me prestó una de las sirvientas, mi mamá me regañaría si me viera despierta tarde en la noche. Ups, ya voy por la última página de esta historia ¿Cómo terminará...?
Vaya basura, ¿por qué la protagonista mata al príncipe al final? Es un desgraciado, pero creo que necesitaba su final feliz. ¡No! Él es malo y merecía morir. ¡Ah! como sea, voy a salir de aquí. Con mi lamparita para no tropezarme.
Salí de la habitación y al parecer no había nadie. Hola señora, es el cuadro que me asustó la primera noche al venir aquí ¿Quién será esta bella dama?
Afuera no estaba tan oscuro, las linternas alumbraban el hermoso jardín, aún así: ¿yo saliendo de noche por voluntad propia? No creo que tenga tanta mala suerte, ni que me encontrara con unos asesinos... otra vez. Creo que mi cabeza no está funcionando por no dormir bien. Igual, cualquier cosa es mejor que ver a ese fantasma otra vez. A ver, a ver, Kai dijo que había un estanque de peces en el... ¿lado oeste? ¿Sería por aquí?
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viaje a otro mundo, amor y aventuras, misterio y pasado oscuro
Editado: 22.01.2026