Mmm, qué suave...
—¡Hic! —me levanté sorprendida.
Era un cuarto sumamente grande, había muchas cortinas rojas alrededor. La cama era enorme y mucho más grande que la mía. Ornamentos de oro decoraban el lugar y una gran alfombra con el bordado de un dragón relucía en el suelo, era lujoso y extravagante.
¿Este es el palacio del emperador? Estoy sola... ¿¡Pasó algo!?
Revisé debajo de mis sábanas, tenía mi ropa puesta. ¿No hicimos nada, cierto ? ¿Qué fue lo que pasó anoche, después de sentarme en el banco?
—¡Ah! —grité desesperada—. ¡No, no!
¿¡Por qué dije todo eso!? ¿¡Acaso no tengo vergüenza!? Me le propuse de forma tan descarada, debe pensar que soy desvergonzada, estaba fuera de mis cabales.
Alguien entró a la habitación discretamente:
—Mi señora, ya despertó —dijo una mujer mayor mientras mostraba una dulce sonrisa. Parecía una doncella pero su ropa era más elegante que la de las otras sirvientas. Luego dio dos palmadas—. ¡Adelante!
Dos filas de sirvientas entraron por la gran puerta. Traían vestidos, joyas y todo tipo de accesorios.
—Espera, ¿qué hacen? —Me levantaron de la cama—. ¿Dónde está Rina?
—No tenemos tiempo, Mi Señora —hizo un gesto con la mano para indicarle a las sirvientas que se movieran.
Me dijeron que no había tiempo pero llevamos más de una hora entre el baño, los aceites esenciales y el vestirme. El atuendo era hermoso, tela de lino color blanco con detalles dorados bordados a mano.
—No me peinen. —Ya les vi las intenciones.
—Con calma mi señora. Tenemos el producto perfecto para su tipo de cabello —me mostró un pequeño recipiente—. Es a base de aceites naturales y plantas, nos ayudaremos con un peine de jade.
Por qué son tan formales conmigo, me tratan como una mujer mayor. No, peor aún, como una mujer casada.
—¡Vaya! ¡Sí funciona! —Al fin me veo decente.
—Mire, este colorete se verá hermoso en su piel morena.
—¡Uy! Qué bonito. —Creo que me estoy emocionando bastante, me pondré más seria. Ni siquiera sé lo que pretenden.
—Debe poner sus manos aquí, levantar la cabeza y caminar con una postura erguida. Camine —me ordenó—. Eso es, demuestre esa gracia.
Por favor, esto es pan comido. Me hace recordar a las clases de modelaje que me daba mi mejor amiga.
Me dieron algunas indicaciones de cortesía que debía seguir, y ya lista, salí de la residencia del emperador.
—Buen día, señorita Merari —me saludó Chang, dando una reverencia—. Suba al palanquín.
¿Por qué es tan educado? Mira lo serio que está.
Entré al palanquín, era mejor que caminar con aquel vestido. ¿Por qué me habrán preparado tanto?
Después de un rato, llegamos a un lugar enorme y majestuoso, ¡Pero tenía muchas escaleras!
—¿Dónde estamos?
—Estamos en el centro del complejo. —Apuntó al edificio—. Este es el Salón de la Unidad Suprema. Debemos subir, estamos tarde.
Fue difícil, pero subí aquellas escaleras. Al llegar entramos por otra puerta que no era la principal, Chang dijo que debíamos pasar desapercibidos. Nos quedamos apartados en una esquina, pero podíamos ver al emperador sentado en su trono en la cima, y frente a él, había muchos hombres en su mayoría avanzados de edad, al parecer, eran sus servidores. Tomaban su turno para poder hablar:
—¡Majestad, esto es algo sin precedentes! —gritó indignado—. Quién sabe cuándo otra brecha vuelva a surgir.
¡Oh, no! se están quejando por lo que ocurrió aquella noche.
—Todo esto debe ser a causa de Pandora. No habíamos tenido tantos problemas desde que abrió una enorme brecha entre la frontera del territorio Darka y el nuestro.
¿Pandora? ¿Quién es ella?
—Cierto, si se difunden rumores de que ella está en el imperio, se desatará el caos. Bastante problemas tenemos con que las rutas de comercio en la frontera estén bloqueadas.
—¿Erudito Shen, en serio eso es lo que te preocupa? —preguntó uno de los jóvenes—. Niños de Darka son enviados a pelear contra los monstruos.
—Lo lamento, secretario Rui, pero nuestra prioridad es el bienestar de nuestro imperio. Darka es una región de bárbaros que no conoce de límites.
El joven se veía muy enojado, uno a su lado puso la mano en su hombro para que se calmara.
—Por eso los jóvenes no deben ocupar puestos en la Corte Imperial, sus emociones nublan su juicio.
Ese señor es demasiado insensible. Y su actitud soberbia me hace sentir incómoda.
—En momentos como este no se sabe lo que puede pasar. Según la tradición es necesario que Su Majestad tenga un heredero legítimo.
—Debemos proceder con la selección de la Emperatriz, según la tradición, Su Majestad —exigió.
¿Qué les pasa a estos idiotas? ¿Insinúan que el Emperador podría morir?
—¿Qué es lo que dice, Secretario Zheng? No hay tiempo que perder, hijas de alta cuna y bien calificadas pueden ocupar ese puesto de inmediato.
—¿Qué? ¿Acaso se refiere a su querida hija, Ministro Hong?
—¿Y por qué no? —Tenía una actitud confiada—. Mi hija tiene una excelente educación, está completamente calificada.
—¡No es momento para esto! Ministro Hong, Secretario Zheng. Nuestro deber es encontrar la Caja de Pandora y cerrar todas las brechas. Eso es lo que ayudará a nuestra nación.
—Ministro Hyeon, eso solo es un mito —Hong se mofó—. Se ha buscado por meses y ni la torre de magos ha podido encontrarla.
¡Existe una torre de magos! ¿Qué fantasía es esta? Además, ese señor tiene el mismo apellido que Jung, ¿será su padre?
—De no encontrarla, los problemas políticos con el reino fronterizo...
—Silencio —habló el emperador, y en un instante todos se callaron—. Están equivocados, ya la hemos encontrado.
Wao, todos se calmaron de inmediato. Espera, ¿por qué mira hacia aquí?
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Editado: 22.01.2026