El Alma de Pandora - Ruta: Kai el Cazador

Capítulo 7: El Siguiente Paso

No entiendo cómo sucedió esto. Bueno, era más que obvio que mostraba un interés por Kai; aún así, nunca pensé que él me correspondería. Este es un sentimiento extraño, pero intenso. Cada que siento el roce de su piel, experimento un fuerte cosquilleo. Me da nervios, es como si me dejara llevar por mis más profundos deseos.

—Pararé si me lo pides —dijo mientras alejaba mi mano de sus labios.

Como quisiera besar a este hombre. Merari, piensa en los principios que te enseñaron. "No confíes en los hombres" "Principalmente tú que eres ingenua" frases dichas por mi madre y mi amiga cascarrabias. Si me apresuro, esto no saldrá bien.

—Aún no estoy lista. —Intenté mantenerme firme, pero mi voz temblaba.

Dije "aún", quiero decir sí, pero no.

—Está bien —accedió.

—¡Tengamos una cita! —me apresuré.

¡Ay, lo dije! Quiero conocerlo más y que él me conozca a mí y descubrir si es el indicado. Me estoy muriendo del calor, es culpa de Kai por ser tan candente.

—Me parece bien —accedió.

¡Tan rápido! ¿Por qué pareces tan decidido en todo lo que dices y haces? Parece que soy la única que está en pánico.

Con un gesto suave pero apasionado, se acercó a mi cuello y me besó con delicadeza, lo que provocó un torrente de sensaciones que me invadieron por completo.

—¡Ah! —me alejé de él—. ¿¡Qué haces!?

—Ese es el último beso que te daré, hasta que me lo regreses —respondió—. Esperaré por ti.

Me parece un mal trato. Ahora nos mantendremos en nuestra sana distancia ¿Qué hago? ¡El té!

—No lo bebas, debe estar frío.

Tosí al tomar un sorbo:

—Está horrible —dije asqueada.

Me sorprendí al escuchar al emperador lanzar una pequeña carcajada, pero lo que realmente me dejó sin aliento fue su sonrisa. Era tan hermosa que no pude evitar sentir un cosquilleo en el estómago. Se veía tan lindo que hizo que mi corazón latiera con fuerza otra vez. ¡Ah! Cuando el Fénix estaba transformado en Kai también sonrío, pero esa vez me dio miedo.

—No sabía que podía reír.

—Olvidas que también soy humano.

—Ah, ¿sí lo es? —dije sarcástica.

Ahora soy yo la que no para de reír.

—No sabes cuantas veces me he contenido con tus ocurrencias.

Ser bufón es uno de mis hobbies. No es cierto, soy una persona muy seria.

—No te contengas —dije mientras reía—. Harás que me enamore de tu sonrisa.

—La tuya es más hermosa. Me encanta verte sonreír —luego tomó su taza de té.

¡Ay! Desde cuando es tan coqueto, espera... se ve humo en su té.

—¿Por qué su taza está caliente? —pregunté indignada.

—Puedes hacerlo con un poco de magia.

—Pero no puedo... —dije con un tono triste— Caliente la mía.

—Intenta hacerlo por ti misma, es magia básica.

¿¡Cómo!? ¿Ahora serás así conmigo? Parece que disfrutas ponérmela difícil.

—¡El Canciller Mou Chen solicita una audiencia con Su Majestad el emperador!

—Adelante.

Un señor mayor entró a la sala, era el canciller y nos dio sus saludos. Vino con el objetivo de darle una noticia importante al emperador.

—Su Majestad, he sido informado que el príncipe heredero del Reino Alderia, vendrá junto con el Archimago.

¿Quiénes?

—Sin duda alguna la especialidad del príncipe es ser inoportuno —su buen humor se desvaneció.

Parecía que a Kai no le agradaba ese tal príncipe.

—Su Majestad, ¿Cree que el Archimago está del lado del príncipe? —cuestionó el canciller.

—La Torre de Magos no está bajo el poder del rey, pero puede que hayan presionado al Archimago, él sería capaz de acceder para no crear disputas.

—¿Por qué vienen? —pregunté.

—Te prometí que buscaría a alguien que te ayude a usar tu poder, el Archimago Cristinel será tu maestro. Es la persona más capaz para ayudarte a desarrollar tu magia.

¿Seré enseñada por un Archimago? ¡Qué locura!

—¿Y cuál es el problema con el príncipe heredero?

—Ahem... —El canciller carraspeó su garganta.

¿No debí preguntar por eso?

—Me enfrenté al príncipe heredero antes de encontrarte —me explicó—. Fue breve y no fue capaz de ver mi rostro; aún así, puede que ya haya descubierto mi identidad.

—Si sabe que eres la Caja de Pandora y que estás aquí podría reclamarle a Su Majestad ya que fuiste sacada del reino —agregó el Canciller—. El príncipe tendría el descaro de acusar al Emperador de secuestrar a un ciudadano del Reino de Alderia.

Bueno, si me secuestraron... temas del pasado, ya lo superé. Igual, no soy de Alderia.

—Ahora que serás la Emperatriz del Imperio Lúa, no harán ningún movimiento para llevarte. A no ser que decidan declararnos la guerra.

—¡Eso es muy extremo! —exclamé.

—Es debido a lo que representa, señorita. Para muchos eres su salvación, pero para otros...

Kai levantó su mano para que parara.

—¡Espera! ¡¿Para otros qué?!

¿¡Por qué no me dices!?

—Merari.

¡No! ¡No me pidas que pare!

—¡Te referías a mi como La Caja de Pandora en la audiencia! —Me señalé y reclamé enojada—. ¿¡Quién es esa tal Pandora y qué tiene que ver conmigo!?

—Lo sabrás a su debido tiempo —Kai me respondió con seriedad mientras me miraba fijo a los ojos.

《Diles que te digan la verdad》《¿No quieres saber lo que te esconden? ¿No quieres regresar a casa?》 Escuché una voz en mi cabeza.

—¿¡Por qué!? ¡Quiero saberlo ahora! —Me alteré.

—Merari —Nombró mi nombre con firmeza y tomó mi mano—. Debes mantener la calma.

—¡Su Majestad! —retrocedió.

¿Por qué el canciller me ve de esa forma? 《No confíes en ellos》.

—¡Ah! ¿¡Qué me pasa!? —exclamé mientras observaba al rededor de mi. Un extraño humo de negro salía de mi cuerpo— ¡Kai!

Fui hacia él asustada y me aferré con todas mis fuerzas. No quería que esa cosa apareciese otra vez.




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