El Alma de Pandora - Ruta: Kai el Cazador

Capítulo 9: Quiero Entenderte

Mi clase fue la de etiqueta, como futura emperatriz debía mantener una imagen. Esta vez mi institutriz fue la Dama Ji Seong. La misma que me preparó para la audiencia del Emperador.

Según escuché, también preparó a Rina en un corto lapso de tiempo para que fuera mi doncella, por lo que debe ser muy buena. Ahora que lo pienso, ¿qué era lo que hacía Rina antes de servirme? Ya no tengo el valor de preguntarle nada debido a lo que pasó hace un momento, por lo que intentaré ser menos curiosa.

—Veo que está tomando el té, mi señora —dijo la Dama Ji Seong mientras estaba en mi habitación.

—¿Por qué me sigue diciendo señora?

—Ya pasó la primera noche con el emperador, ¿cierto? —dijo mientras mostraba una cara juguetona.

—¡Qué... no…! —me puse nerviosa—. ¡No pasó nada!

No hicimos nada aquella vez.

—No se avergüence. —Sacudió ma mano—. Todavía no se han casado, ¿pero cómo se puede apagar la llama en los jóvenes?

Que persona tan cotilla. ¡Dios, qué vergüenza! Eso es lo que piensan todos, las otras sirvientas se ven emocionadas, son todas unas chismosas.

—¡Hablo enserio!

—Está bien, “señorita”.

¡Qué indignante! Creo que hace mucho calor aquí.

—¡Rina! Trae más té —ordenó mientras dio dos palmadas—. Empezaremos por ahí.

Duramos horas solo aprendiendo la etiqueta de cómo tomar el té y algunos protocolos de la alta sociedad. Fue más cansado que el entrenamiento con Jiyuu.

—Ahg… al fin se fueron, Rina —Ya era de noche y me encontraba sentada en la sala principal del palacio.

—Lo hizo muy bien, señorita —me felicitó.

—¿Enserio? Ni siquiera me pude sentar correctamente, aún me duelen los tobillos.

Mi doncella se ríe.

—Eso es porque aún no está acostumbrada. Nosotras nos sentamos así desde que somos pequeñas.

Me quedé un rato meditando en silencio.

Ya llevo una semana aquí y todavía no sé quién es la mujer del retrato. La primera vez que lo ví me asusté porque estaba muy oscuro, si está aquí seguro era concubina del antiguo emperador.

—Rina, ¿Quién es la mujer del retrato?

—¿¡Aún no lo sabe!? —preguntó sorprendida—. Es la madre de Su Majestad el Emperador.

¿¡Suegra!?

—¿¡Es la madre de kai!?

Cierto. Asha dijo que la madre de Kai era una concubina. Entonces el emperador me trajo al lugar donde vivía su madre. Eso explica por qué tenía una mirada melancólica el día que lo vi en el jardín. No se parece a ella, por eso nunca se me cruzó por la cabeza. Su apariencia es más parecida a la de Rina por su hermoso y oscuro cabello largo, el vestido blanco que lleva en el retrato le da una apariencia angelical.

—Una mujer fuerte y hermosa. —Se quedó contemplando la figura—. Trabajaba para el antiguo emperador en secreto, se encargó de eliminar a muchas personas por órdenes de su antigua Majestad.

¿Qué les pasa a las mujeres Mamoru? ¿Todas son guerreras asesinas?

—Nunca quiso casarse, solo quería cumplir con su deber —continuó diciendo—. Pero fue obligada, ya que las órdenes del emperador son absolutas —dijo con un tono serio y triste.

¿A eso se refería Kai cuando dijo que no quería ser igual a su padre y no obligarme a casarme con él? Seguro no quería que tuviese el mismo destino que su madre. Sé que Rina se está refiriendo al antiguo emperador, pero…

—¿Eres feliz siguiendo las órdenes de Su Majestad? —pregunté.

—Por qué debería pensar en algo tan absurdo. —Su tono era frío y distante—. No fuí entrenada toda mi vida como para que me distraiga por algo tan innecesario como ser feliz.

¿¡Por qué está diciendo eso!? Parece otra persona.

—¿Y si te obligan a hacer algo que no quieres? ¿No lucharás o escaparás?

—Mi único objetivo en la vida es ser leal al Emperador. Si tengo que dar mi vida la daré y mataré a cualquiera que ose lastimar o traicionar al Gran descendiente de Long.

¿Incluso serías capaz de matarme a mí si traiciono al emperador? Tengo miedo de siquiera preguntarle.

—Ya es tarde, debería regresar a su habitación e ir a dormir.

Su manera de hablar me recuerda a aquella vez a mitad de la noche, cuando acabó con los asesinos.

Regresé a mi habitación sin decir una sola palabra, ella se quedó allí mirando fijamente la pintura. Dormí bien debido a que no tuve ninguna pesadilla. Al despertar, me senté en la cama y estiré los brazos.

—¡Oh, Señorita! —dijo Rina al entrar—. Es raro que se haya despertado tan temprano.

No entiendo cómo puede confundirme tanto. Ahora es amable como de costumbre, con su voz dulce y su sonrisa al hablar.

—Me sorprendí al ver que durmió temprano ayer —se acercó y comenzó a arreglar las sábanas—. Debió avisarme, para alistarla y preparar el bracero.

—Perdón. —Sonreí—. Tenía mucho sueño,

Tu fuiste la que me mandó a dormir, ¿Acaso no lo recuerdas? El comportamiento de Rina no es nada normal.

Otra vez me alisté para mi entrenamiento con Jiyuu, pero hubo un pequeño inconveniente.

—¿Retrasarás el entrenamiento porque no hiciste tu tarea? —preguntó Jiyyu indignado.

—¡Perdón! —me disculpé. Me encontraba sentada en el césped con los libros, él se sentó frente a mí—. Tenía que leer esto ayer y lo olvidé. No quiero quedar mal con Asha.

—¿¡Y yo no valgo nada!? —Se puso dramático—. Oh, claro. Como no soy el majestuoso Fénix.

—¡Copera! ¡Agh! Ni puedo leer bien por el hambre.

—¿Ahora me reclama? —Se apuntó con el dedo.

—Jiyuu, deja el escándalo —lo regañó—. Señorita, le traeré unos bocadillos para que se concentre.

Rina se retiró y a los pocos minutos cerré el libro.

—Tenemos que hablar.

—¿¡Qué!? —Seguía de mal humor—. ¿No tienes que leer eso?

—Ya lo leí anoche. Quiero hablar sobre tu hermana. —Jiyuu cambió su semblante al escucharme—. A veces actúa extraño y olvida algunas cosas. ¿Los de tu clan no pueden hacer algo y ayudarla? Creo que le metieron ideas extrañas en su cabeza.

—Lo lamento tanto, señorita. —Bajó la cabeza mientras sostenía su rostro—. Todo esto es mi culpa. —Volvió a levantar la cabeza—. Entiendo si la hace sentir incómoda, podemos buscar a otra per…




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