El Alma de Pandora - Ruta: Kai el Cazador

Capítulo 13: Fuego

—Por aquí, sube —me indicó Vikran. —¿En serio ese fue el método que encontraste? —¿Esperarás a que nos atrapen? Subimos al techo del Gran Salón, levantó uno de los bloques del tejado y pudimos escuchar desde afuera; era estrecho, pero pude ver un poco lo estaba sucediendo. Le reclamaban al emperador por haber ocultado mi existencia, como una ofensa al primer emperador. Otros que estaban del lado de la emperatriz se oponían a que fuese reconocido. —¡Puede que sea el descendiente del Gran Dragón que mencionó el Fénix antes de su partida, él dijo que pronto aparecería! —Lo he estado observando por todos estos años y no hay nada de especial en él —respondió el emperador a uno de los funcionarios—. Es un niño como cualquier otro. —Pero Majestad, tal vez necesite entrenamiento para que desarrolle sus habilidades; puede que incluso llegue a convertirse en dragón como Zhu Long —dijo otro—. Seríamos invencibles Majestad. Qué tonterías está diciendo. —¡Demonios Kai! —Se burló. —¡Baja la voz! —susurré. —¡Eso es imposible! —gritó uno de los aliados de la emperatriz. —El príncipe Kai debería tener igual de posibilidades que el príncipe Danwei —propuso el líder de los Mamoru—. Deje que muestre de lo que es capaz, Majestad. Esta vez va en serio, quiere que compita con el príncipe heredero. —Tu abuelo me agrada. —Deberías dejar de meterte en los asuntos de otra nación —dije. —¿Y perderme de toda la diversión? —Te digo que escuché ruidos en el techo —escuché la voz de un guardia a lo lejos. —¡Mierda! —exclamó Vikran—. ¡Vámonos! No supimos qué sucedió luego de que escapamos de aquel lugar, pero al parecer Katsuo logró convencer al emperador de que probara mi valía, y así fue. —¿El príncipe Kai? —decía una de las criadas. —¿Oyes? están hablando de ti. —¿Y por qué tenemos que escondernos? —pregunté. Vikran tenía la mala costumbre de entrometerse donde no lo llamaban, y siempre me arrastraba con él. —Así sabrás qué es lo que piensan, sabías que los sirvientes son la mejor fuente de información. —¡Ush! —Jo, jo~ ¿quién lo diría? —se burló. —Es un encanto, es tan maduro a pesar de ser tan joven —continuó diciendo la criada—. Es cuidadoso y no trata mal a los sirvientes aunque cometan un error. Es tan lindo, me imagino que cuando crezca será un hombre muy atractivo. —¡Con apenas 12 años ya venció a todos los maestros que le asignó el emperador para el manejo de la espada! ¡Es increíble! —¡Un prodigio sin duda! Ojalá fuese el príncipe heredero. La emperatriz está más insoportable que nunca. Solo se desquita con sus criadas, parece como si se fuera a volver loca. Ella es quien a dañado al príncipe Danwei, es tan malcriado a pesar de que tiene 17 años. —¡Baja la voz! ¿¡Quieres que te corten la cabeza!? La concubina Ji apareció. —¡Ah! ¡Continuaremos con el trabajo! —se disculparon. —No, no —dijo con una sonrisa—. Continúen, ¿no es grandioso Su Alteza, el príncipe Kai? —¡Sí! —dijeron alegres. Nunca pensé que me vieran de esa forma debido a que siempre mantuvieron su distancia conmigo, de alguna forma se siente... agradable. —Parece que las criadas están enamoradas de ti —dijo Vikran mientras caminábamos de regreso al palacio. —Solo es respeto. —¿Ja? A veces se me olvida que solo eres un niño. ¡Oye! —Se interpuso en mi camino—. ¿Qué tipo de mujeres te gustan? —¿Acaso eso importa? —¡Claro! Bueno, las mujeres de aquí son bonitas pero me parecen todas iguales en apariencia. Al escuchar las tonterías que decía me eché a un lado y seguí caminando. —Me encantan las rubias —siguió hablando—. Hay muchas mujeres rubias y de ojos claros en Alderia, son muy hermosas. Deberías un día visitar ese lugar. ¡Eh! ¿¡Me oyes!? —¿Por qué me sigues todavía? —¿Y escuchar a esos viejos hablar por horas? ¡Olvídalo! Prefiero molestarte. Es muy irritante. —¿No me dirás qué chicas te gustan? Igual algún día tendrás que casarte, ¿o prefieres tener un Haren con todo tipos de mujeres ya que planeas ser el emperador? —Eso es innecesario. He visto en primera mano la discordia que hay entre las esposas del rey, una de las tantas cosas que ha vuelto miserable a mi madre. El emperador necesita el poder de la familia de sus concubinas, pero es porque él es débil. —¡Que va! Cuando sea rey convertiré a todas mis amantes en mis esposas. También planeo llevarme a la más hermosa de tus hermanas, ¿cuál era su nombre? —Se quedó pensando—. Creo que era Mi Hong. ¿"Mi Hong"? Su madre debe ser una concubina proveniente de la familia Hong, es una de las más poderosas del imperio. Según tengo entendido la prometida del príncipe heredero también es de esa familia, "Min-ji Hong". —No parece importante. —Tengo muchos hermanos que no conozco, igual eres desagradable. —Te has vuelto más hablador. —se quejó—. Oye, volveré a Darka. —Ya era hora, pensé que ya te mudarías aquí. —Esta vez hablo en serio, Kai. Hay algo extraño en todo esto. El rey de Darka ordenó mi regreso. Me di la vuelta al ver lo serio que estaba, hasta me resultó extraño. —Mi padre es el peor ser humano que se pueda conocer, si es que se le puede llamar como tal. Pude notar el desprecio en sus ojos al pronunciar esas palabras. Qué tan malo debe ser como para que lo diga alguien que mató a sus hermanos con sus propias manos. —Ten cuidado, Kai. —Luego se dió la vuelta, alzó y sacudió su mano en señal de despedida—. ¡Adiós! Esa fue la última vez que lo vi, hasta el pasar de los años. Unas semanas después salí de mi habitación después de sentir un mal presentimiento. ¿Por qué hay tanto silencio? Es de noche, pero a estas horas es normal escuchar el movimiento y el cotilleo de las criadas. ¿Será que no hay nadie? ¡Espera...! Hay un fuerte olor a sangre, ¿la emperatriz habrá mandado asesinos? Dudo que mi madre regrese esta noche ya que fue llamada por el emperador. Me parecía extraño ya que no habían sucedido incidentes desde que llegó la delegación de Darka, la emperatriz había sido muy cuidadosa para no llamar la atención. Seguí caminando y me detuve al ver un cuerpo tirado en el pasillo. Estaba todo cubierto de sangre. ¡Una doncella! ¿¡Cuándo!? Está muerta. De pronto y frente a mis ojos una espada venía directo a cortarme la cabeza, de haber durado in solo segundo abría muerto. Fue muy rápido, apenas pude esquivarlo. —Es increíble que hayas podido esquivarlo. ¿¡Quién es!? ¡Ni siquiera pude sentir su presencia! Era enorme y corpulento, su cuerpo estaba lleno de cicatrices; de él emanaba un aura asesina y una fuerte sed de sangre. —Veamos que tienes. Se abalanzó a mí para atacarme, empuñaba una gran espada que destruía todo a su paso; era como una bestia incontrolable. Corrí hasta la sala para tomar unas de las katanas de mi madre que estaban en el mostrador, cada que me defendía de sus ataques apenas podía mantenerme firme de lo potentes que eran. —Eres bastante fuerte para ser solo un niño. —Parecía impresionado—. Tus huesos ya deberían haberse roto. Dolía mucho, apenas podía sostener la espada. Pero un paso en falso podría significar mi muerte. Él solo se divertía de ver cómo caía lentamente, cuando derramaba mi sangre por el corte de su espada. —Es increíble que puedas mantenerte de pie. Has perdido mucha sangre, es una lástima que tenga que matarte. Pero en sus ojos no se veía el más mínimo arrepentimiento. Tenía que encontrar una manera ya que no tenía ninguna posibilidad. —¡Ah! —Una doncella apareció y cayó al suelo despavorida al ver la situación. Estaba paralizada de miedo. —¡Niña entrometida! —Enojado, se acercó para matarla. Intenté bloquearlo con todas mis fuerzas, no podía esquivarlo para proteger a la doncella, por eso el impacto era muy fuerte. —Prín- príncipe. —¡Vete ahora! —le grité con las pocas fuerzas que me quedaban—. ¡Agh! —¡No puedo creer que un mocoso me esté haciendo frente! Su espada ya estaba atravesando mi hombro. Levantó su pierna y me pateó haciendo que me estrellara con los escombros. Intenté levantarme pero no pude, y comencé a toser sangre, me había clavado con una estaca en el costado. —Eso es todo, príncipe rojo. Se acercó y me atacó para acabar conmigo de un solo corte, pero de repente desvió su espada y atacó hacia atrás. —Eres una perra sigilosa. ¡Madre! Por suerte pudo esquivar su ataque. —¡Cómo te atreves, Zareen! ¿Zareen...? Vikran me lo había advertido, es el rey de Darka, después de todo era cierto que su fuerza es descomunal. —No me odies por esto —se burló—. He conseguido un muy buen trato; tanto el príncipe como tú y tu clan están acabados. Mi madre estaba enojada, no apartartó a su oponente de vista ni por un segundo. —Kai, resiste. Comenzaron el combate, apenas podía seguirlos debido a que mi vista se hacía borrosa y mi mente se nublaba. Jamás había visto pelear a mi madre de esa manera, era más rápida que nunca y esquivaba con facilidad los ataques del rey. Sin importar cuántas veces ella lo cortara él se mantenía impune, era un verdadero monstruo. Zareen empezó a reír sin control. —¡Espectacular! Quién diría que ese bello rostro escondería tan grandes habilidades. Estaba eufórico. Logró hacerle un pequeño corte a mi madre, acercó su espada hacia él y lamió la sangre. —Eres de pocas palabras al igual que tu hijo. Dicen que fuíste entrenada por el mismo líder de los Mamoru, era un oponente inigualable; como disfruté cuando atravesé mi espada en su pecho. —¡Imposible! —gritó. Mi madre se abalanzó al rey y logró clavarle la espada... pero él solo sonrió. ¡Es una trampa! —¡Madre! Ella no pudo hacer nada, Zareen agarró sus manos en el mango para que no se apartara y con su otra mano le clavó su espada. —Oh... padre, hija y nieto. Asesinados con la misma arma. ¿No estás feliz de que se puedan reencontrar en el infierno? Cayó al suelo de rodillas, sus ojos estaban cubiertos de lágrimas mientras me miraba. El rey de Darka empezó a acercarse a mí y Chikara lo agarró de la pierna, él se giró para volver a cortarla haciendo que cayera al suelo. Todo esto está pasando porque soy débil, ni siquiera tengo la fuerza para proteger a aquellos que quiero. Impotencia, debilidad... ira. Ese sentimiento que hace que te hierva la sangre. —¿Aún no te mueres? ¿Por qué no me sueltas, mujer estúpida? —Levantó su espada para clavarla en su cabeza— ¡Ya me tienes harto! ¡Detente! ¡Solo quiero que se detenga! Siento como si mi cuerpo estuviera en llamas. Fuego... fuego... ¡Fuego!




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