El Alma de Pandora - Ruta: Kai el Cazador

Capítulo 15: Solo Mírame

—Te dije que no era una historia agradable.

—Perdón, ¿no sé por qué lloro por todo?

Ya era tarde en la noche, estábamos en el barco el cual tenía una hermosa vista al lago. Había muchas flores en el agua iluminadas con velas que Kai mantenía encendidas.

—Controlas muy bien el fuego.

—Lo he vuelto parte de mí.

Alzó su mano y creó una pequeña chispa, esta se extendió tomando la forma de una pequeña ave que empezó a revolotear a mi alrededor.

—No va a quemarte.

Al escuchar sus palabras seguí la pequeña ave con mi mano y esta se posó en mi dedo. Era cálido, pero no me lastimaba. Luego la llama se esparció. Estaba fascinada.

—Ya casi es medianoche, debemos volver antes de que cambie mi apariencia.

Reí cuando dijo aquello, me hizo recordar a un cuento.

—¿A media noche después de la tercera campanada?

—¿Tan pronto deseas mi deceso?

—¿A qué te refieres? —pregunté confundida.

—Cuando se marca la tercera campanada significa que el emperador ha fallecido.

—¡Hic! ¡No sabía!

¡Ay no! Debí sonar horrible.

—Lo sé. —Empujó un poco mi frente—. No te pongas nerviosa.

Aún tengo muchas cosas que aprender. Aún así le pedí quedarnos, no me importaba que los demás lo reconocieran.

Hoy fue un día muy lindo, quiero que vean que estás conmigo. ¿Acaso soy egoísta?

De pronto comenzó a llover, no tuvimos problemas porque el lugar estaba techado, pero las velas en las flores se habían apagado.

—Al parecer lloverá mucho.

—Sí, es la primera lluvia que veo desde que llegué aquí. —Saqué mi mano para sentir las gotas de agua, eran muy frías.

—Ten cuidado.

—Es solo mi mano. ¡Ah! —grité.

Un sonido de un fuerte relámpago hizo que me alejara de la baranda. Kai de inmediato fue a socorrerme, pero no podía apartar mis manos de mi cabeza.

—¡Merari!

«¡Merari!» recordaba una voz que también me llamaba, era angustiante. En el recuerdo no podía ver nada porque todo estaba oscuro, apenas podía abrir mis ojos porque no dejaba de caer agua en mi rostro, «¡No me sueltes!» grité desesperada, alguien sostenía mi mano con todas sus fuerzas y yo también. No dejaba de escuchar los relámpagos, estaba en pánico y mi cuerpo no dejaba de temblar, era un terror indescriptible.

—Merari, mírame.

Kai separó mis manos dejando mi rostro al descubierto, sentía que mi corazón quería explotar, mi respiración era agitada y un sudor frío recorría todo mi cuerpo. Aquel recuerdo me asustaba.

—Merari —volvió a llamarme—. No pienses en nada, olvida todo. Solo tienes que mirarme.

Al verlo me distraje al notar cómo cambiaba. Sus ojos volvían a ser de aquel hipnotizante color rojo y su cabello se teñía de intenso carmesí. Su apariencia volvía a la normalidad. Estaba tan confundida, pero no podía apartar mi mirada de él, era tan hermoso.

Estaba justo al frente y mi cuerpo actuó antes que mi razón, sostuve su rostro, cerré mis ojos y me acerqué rápido para besarlo. Al sentir el rose de sus labios con los míos me aparté de inmediato sorprendida por lo que había hecho.

—¡Perdón! —me disculpé.

Por un momento el emperador parecía aturdido por lo que había hecho, creo que fue la primera vez que lo hice perder la compostura. Kai se acercó a mí y yo di unos pasos hacia atrás de los nervios.

—¿Por qué te alejas de mí?

—No lo sé —dije confundida.

Volvió a acercarse, pero esta vez me mantuve quieta, sintiendo la intensidad de su mirada sobre mí. Con delicadeza, rodeó mi cintura con sus manos y me atrajo hacia él. Podía sentir la calidez de su cuerpo, su mano se deslizó suavemente por mi rostro, acariciando mi labio inferior con un toque tierno y apasionado; en ese instante, pareció que el tiempo se detuvo y solo existíamos él y yo en un universo aparte.

Kai se acercó aún más y sus labios encontraron los míos en un beso apasionado que hizo que mi corazón latiera desbocado. Cada roce de sus labios contra los míos provocaba una descarga eléctrica que recorría todo mi cuerpo. Cada vez que Kai se detenía un instante para admirarme, sus ojos brillantes se perdían en los míos, como si quisiera memorizar cada rasgo de mi ser.

Me sentía amada y deseada, en una dimensión que nunca había experimentado antes. Fue una noche inolvidable.

—Señorita, ¿cómo le fue en su cita? —Preguntó Rina mientras trenzaba mi cabello en la habitación.

—Ju, ju —reí orgullosa—. Todo salió según lo planeado.

—Me alegra que la haya pasado bien.

Después de lo que me contó Kai, me siento mal por Rina. Creo que ha pasado por cosas de las que no me puedo imaginar, aún así es alegre y amable conmigo. Según lo que escuché, su forma de ser en el pasado es muy diferente a lo que es ella ahora, aunque a veces actúa muy extraño.

A diferencia de lo que pensaba, ella es libre de irse cuando quiera, pero su corazón no es libre.

—¡Listo! Terminé. ¿No se ve hermosa, señorita?

Me levanté y apreté su rostro.

—¿Senorita? —intentó hablar.

—Quiero que sepas que te quiero mucho, Rina —dije seria.

—¿Se encuenta bien?

Me aparté ofendida.

—En vez de decirme yo también te quiero, ¿dudas de mi sinceridad?

—¡Perdón! —Tomó mis manos—. Yo también la quiero.

—No te creo.

—¡Es cierto! ¡Créame!

Luego comenzamos a reír.

Ahora que lo pienso, ¿El Primer Ministro Li y Rina tendrán algo? Hace días que no lo veo, tampoco es que tenga ganas de verlo.

—Rina, ¿Has visto al Primer Ministro?

—¿El Ministro Li? Lo veo todos los días, siempre pasa por aquí a saludar.

Veo que ha estado haciendo su diligencia.

—¿Necesita hablar con él?

—¡No, no! Solo me preguntaba, si de casualidad. ¿Ustedes están saliendo?

—Solo somos amigos.

Eso fue muy rápido, ni siquiera dudó o se avergonzó por mi pregunta. Creo que me empiezo a sentir mal por el señor Li, ha sido brutalmente dejado en la zona de amigos.




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