A la mañana siguiente, el sol iluminaba con calidez la casa mientras las chicas recogían sus cosas a toda prisa. Maisy las acompañó hasta la entrada para despedirse con abrazos y buenos deseos, viéndolas marchar hacia la facultad mientras ella disfrutaba del privilegio de sus clases virtuales.
Al regresar a la cocina, encontró una nota sobre la barra escrita con la letra apresurada de su padre. En ella le explicaba que había llegado muy tarde en la madrugada y que había tenido que salir a primera hora por un imprevisto del trabajo. Sin embargo, no se había ido sin antes dejarle preparado un buen desayuno, recordándole con cariño que debía alimentarse muy bien por el bebé.
Maisy sonrió ante el detalle de su papá, se sentía demasiado consentida por sus padres, hasta siente que es cierto eso que dicen que las niñas son las princesas de sus papás. Le envió un mensaje a su padre agradeciéndolo, aunque pueda que no lo vea hasta muy tarde, luego le envió un mensaje a Jayden:
Maisy: ¡Buenos días, mi amor! Las chicas ya se fueron a la universidad. Mi papá me dejó el desayuno listo y voy a aprovechar la mañana para estudiar un poco y hacer unas compras. ¿Tú cómo vas? Te amo.
La respuesta de Jayden no tardó en llegar:
Jay: ¡Buenos días, hermosa! Justo voy saliendo a una reunión importante con Steban. Nos vamos a juntar con los chicos de otra banda porque quieren proponer una colaboración para un sencillo especial. Si todo sale bien, va a ser una bomba. Come delicioso, cuídate mucho y nos vemos más tarde, los amo.
Maisy: ¡Eso es increíble, Jay! Muchas felicidades, estoy segurísima de que va a salir espectacular. ¡Mucho éxito hoy!
Le respondió ella llena de orgullo antes de guardar el móvil, luego subió a su habitación para darse un baño tibio y relajante. Se puso una ropa cómoda pero bonita y bajó a la cocina para disfrutar de los tartines que le había preparado su padre, siendo pan tostado crocante con aguacate, un toque de queso fresco y huevos revueltos justo como a ella le gustaban. Acompañó todo con un vaso de jugo natural, saboreando cada bocado en total tranquilidad.
«Qué rápido está pasando el tiempo», pensó Maisy mientras miraba el calendario en la pared y se acariciaba el vientre.
Faltaba realmente muy poco para dar por terminado el segundo ciclo de la universidad. Muy pronto llegarían las vacaciones de fin de año para celebrar la Navidad y el Año Nuevo, sentir la cercanía de las fiestas, sumado a la mudanza a su nueva casa y la llegada de su bebé en los primeros meses del próximo año, la llenaba de una ilusión inmensa y una profunda emoción en el pecho.
Con el corazón contento y una lista mental de lo que necesitaba, tomó su bolso y salió a disfrutar de una caminata tranquila por el centro comercial para hacer sus compras.
***
Maisy llevaba un paso tranquilo, disfrutando de la brisa fresca mientras sostenía contra su costado las bolsas de la tienda. En su interior guardaba las mantitas de papa bebes, biberones y un peluche de conejito que no había podido resistirse a comprar, no sabía si era porque ella amaba los peluches o era para su bebé, sin embargo, lo había comprado con mucha ilusión.
Había decidido dejar toda la ropa para la semana siguiente, cuando asistiera con Jayden a la ecografía y supieran por fin si esperaban un niño o una niña, sin embargo, a escasas dos cuadras de su casa, el ambiente tranquilo se rompió de golpe, ya que sin previo aviso dos chicas de otras facultades a quienes reconoció de vista, se detuvieron en seco al verla venir y se le acercaron sin disimulo alguno.
—Disculpa ¿Maisy, verdad? —preguntó la primera, una chica de cabello castaño, escaneándola de arriba abajo con una mirada descarada— Perdón que te aborde así en plena calle, pero entre los compañeros del campus corre el rumor de que estás esperando un bebé... ¿De verdad estás embarazada?
Maisy se tensó ligeramente, acomodándose el abrigo.
—Sí, así es —respondió intentando mantener un tono amable.
Tampoco es que pueda evitar la situación, tarde o temprano todo el mundo sabría sobre su hijo, solo que nunca pensó en ser abordada en plena calle.
—¡Ay, qué linda! ¡Muchísimas felicidades! —exclamó la segunda chica con una sonrisa radiante y sincera, juntando las manos— De verdad te ves hermosa, tienes un brillo súper bonito en la cara. ¡Te sienta de maravilla ser madre!
Pero la conversación desafortunadamente no quedó ahí, la voz de las chicas llamó la atención de un grupo más grande de estudiantes que salía de una cafetería cercana. En cuestión de diez segundos, Maisy se vio rodeada por casi una docena de rostros curiosos que la encerraron en un semicírculo abrumador.
—Un momento... ¡es la chica que siempre está en los ensayos de Gryphonics! —soltó un muchacho observándola detenidamente, arqueando las cejas
—Tienes razón, ¿entonces es verdad que Jayden es el papá?
—¡Por favor, no seas ingenuo! —intervino otra chica rodando los ojos con burla condescendiente— Jayden es un músico que está a punto de despegar a nivel nacional. ¿Ustedes creen que un chico así se va a amarrar tan joven? Seguro el novio es algún chico de su facultad o alguien x, y Jayden solo la acompaña por amabilidad.
—A mí me dijeron que el papá de ese bebé la dejó sola en cuanto se enteró —murmuró una joven de anteojos en un susurro audible, fingiendo lástima mientras miraba la pancita de Maisy.
— Pobre chica, de verdad, tan joven, sola con un embarazo y dejando los estudios, seguro le dio vergüenza dar la cara en el campus. Debe ser durísimo que te abandonen en una situación así amiga.
«¿Abandonada? ¿De qué están hablando?», pensó Maisy, sintiendo cómo un nudo se le formaba en la garganta. Su mente trajo de golpe la imagen de Jayden arrodillado frente a ella el día anterior, dándole agua, eligiendo la casa de sus sueños y preparándole la cena junto a sus suegros.
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Editado: 16.10.2026