El Amor de Ariel

CAPÍTULO 26

FLORENCIA, ITALIA

MARENA

 

Mi burbuja se ha visto explotada por ese mensaje anónimo que me hace pensar que mi ex está detrás de todo. Tengo miedo de lo que pueda ser capaz de hacer porque seguramente ya le llegó la notificación de divorcio y custodia de Rafa.

Me causa algo de nervios lo que pueda intentar hacer, aunque a la vez que Ariel me asegure que Rafa y yo estamos protegidos, me brinda algo de tranquilidad dentro del caos que se ha creado en mi mente.

Ahora vamos al viñedo del tío de Ariel, quién me insistió en que su prima Sofía es quién mejor puede ayudarnos. Espero que así sea porque ahora mirar a mi hijo que ha avanzado tanto desde que llegamos me hace querer protegerlo más que nunca. Tal vez no esté del todo en lo correcto al alejarlo por completo de su padre, pero todo mi instinto me grita que lo haga, que Rafa merece lo mejor y hoy siento que lo mejor para él y para mí es estar aquí.

—Es mucho gande aquí, mami. —señala Rafa cuando atravesamos las imponentes rejas del Viñedo Mancini.

—Sí, aquí se hace el vino.

—Eso gusta mucho a tía Buna, toma su copita todos días, dice eso la pone joven, yo no veo viejita.

Reírme por las ocurrencias de mi hijo relaja la tensión en mi cuerpo, llevo mi brazo hacia atrás para acariciarle la piernita y eso lo hace reír.

—No, tu tía no está viejita, Rafa, y eso de que el vino te mantiene joven, es cierto, mi tío es la prueba viviente de eso.

—¿Vi qué?, ¿qué eso?

—Que el tío de Ariel puede confirmar lo que dice tu tía Buna.

—¿Y po qué? ¿Tia Buna dice mentias?. —señala mi hijo y observo a Ariel que tiene una pequeña sonrisa curvando sus labios.

—No, es solo una forma de expresión de nosotros los adultos, Rafa. —explica Ariel.

—Niña achul dice adultos son dados, yo le queo. —resalta y suspiro. Ahora resulta que todo lo que dice Clarissa es ley para mi hijo.

«No enloquezcas, Marena, son solo niños. Tranquila», me recuerdo.

Bajarnos del auto es tener una gran vista de los campos de vides que parecen infinitos, Ariel me señala el espacio donde están las oficinas, las barricas y la planta productora y de embotellado. Este lugar parece una ciudad dentro de la ciudad.

La casa principal resalta por encima de todo y hay un chalé para su prima Vicky con su familia y otro para su prima Sofía y su familia, pero las reuniones siempre son en la casa principal donde vive su tío con sus dos esposas.

Siento que ya conozco un poco el lugar por todas las fotos que Vicky mostró en la noche de chicas, aunque las imágenes se quedan cortas al ver todo en vivo y directo.

—¿Vive un dey aquí? —pregunta Rafa.

—En efecto, pequeño Rafa, bienvenido a mi castillo.

Giancarlo, el tío de Ariel, aparece sonriente con la mamá de Vicky, que es su esposa, y la mamá de Sabina, que también es su esposa. Un hombre así de bello, solo puede estar con mujeres igual de bellas.

Giancarlo Mancini es un magnate del vino, alto, atlético, su cabello tiene una mezcla de un tono rojizo con rubio, estuve leyendo que a los pelirrojos se les pone el pelo rubio cuando envejecen, no es del todo gris sino como un tono de rubio, a Andrés también se le nota un tono rojizo claro. Puedo ver a Ariel siendo igual de sexi que su padre y su tío a esa edad.

—Bienvenidos a nuestro mundo maravilloso del vino. —nos recibe Johana, la mamá de Vicky. Una castaña hermosa de ojos marrones y cuerpo muy bonito, puedo ver de dónde Vicky sacó los genes de un cuerpo y cabello tan hermosos.

—Guaaauuu, gusta mucho.

—¡Dios, eres demasiado bello! ¿Quieres gelatina, Rafa? —La otra esposa es Lucia, una hermosa rubia de ojos verdes que me contó Ariel es la fotógrafa de la familia, ha hecho exposiciones importantes también.

—¡Shiiii! ¿Puedo, mami? —pregunta mi hijo buscándome con la mirada.

—Sí, mi amor.

—Wiiiiii a mi gusta eso.

—¡Llegó el mochito!

—¡Thena! —la regaña su madre que viene tras ella y su hermano.

—¡No digas así! —rebate su hermano—. Clari te va a quema otro rulito.

—¡Tarupido cállate!

—No molesten al niño, vamos a come gelatina, mocoso.

La hija de Vicky aparece llevando un enterizo de licra verde neón con una bandana a juego, se ve tan linda. Ella le ofrece su mano a mi hijo que la toma enseguida y ellos avanzan, pero Elián se gira y le saca la lengua a su prima.

»No tonta yo, apende, mocosa.

Dicho eso, se gira de nuevo y se va dando brinquitos con mi hijo mientras Lucia los sigue. Thena resopla y sale corriendo también.

—Niñas, no las aguanto, —resopla Gianfranco, llevándose las manos a la cabeza—, llévame con mis bebés, mami. —pide a su mamá haciéndole ojitos.

—Espera que llegue tu padre, ahora tengo que resolver algo con tu tío Ariel, ¿bueno?

—Bueno, voy a comé, chau tío, chau mami de Rafa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.