El Amor De Un Pobre Diablo

Cap 03

Se informó al rey sobre el origen del niño y de enseguida se envió una carta al rey Cartlest solicitando un encuentro en la “zona neutral” entre los dos reinos y explicándole que tienen algo que les pertenece. A los dos días de haber enviado la carta, el cuervo que llevó el mensaje trajo la respuesta del rey aceptando la propuesta.

Enseguida algunos soldados se enlistaron para hacer compañía al rey; el general, preocupado, también lo acompañó junto al niño y cabalgaron en la dirección establecida. El camino fue largo, pero al llegar se encontraron cara a cara con el rey del reino enemigo y uno de los más poderosos, con una distancia segura, el Rey Zayner.

—Venimos hasta aquí para devolverles algo que les pertenece y espero que no traten de atacar, o si no tendremos que responder.

—El rey Cartlest respondió diciendo: —Si acepté fue porque quiero recuperar lo que es mío, y mientras estemos en un lugar donde ninguno de los dos tengamos poder, no hay de qué preocuparse.

Subsecuentemente a su afirmación, el Rey Zayner emitió la orden de entregar al infante.

El general se bajó de su caballo junto al pequeño y lo llevó hasta una cierta distancia para que alguien del otro bando lo recogiera; en ese momento, uno de los que estaba junto al otro rey bajó de su caballo y se dirigió hacia él.

—Saludó con respeto y se presentó—. Mucho gusto, soy Arthur, sobrino del rey Cartlest, y agradecemos que hayan cuidado del príncipe. —Arthur le pidió al principito que fuera a donde su padre, el rey.

El joven observó al general y le dijo: —Al parecer ustedes son diferentes a como los describen. —Se acercó poco a poco al general y con una voz tranquila le susurró al oído—: Confío volvernos a ver, pero sin tantas personas alrededor, quiero saber cuán fuerte eres. —Se alejó, pero sin antes cruzar miradas.

Ese chico poseía ojos de un color igual al de las hojas nuevas de un olivo y su cabello, que parecía hilos de oro y que llegaba hasta la cintura, hizo sentir al general un poco extraño, sin nada de qué más hablar, y concluida la reunión,los dos bandos se alejaron dirigiéndose a sus reinos.

Transcurrieron los días y no pasaba nada fuera de lo habitual; los informes eran como todos los días y el reino estaba tranquilo hasta que llegó una carta del Reino del Valle Azul dirigida personalmente al general.Él la recibió y tomó asiento para leerla, pero con sospechas se atrevió a abrirla y, al comenzar a leer, se dio cuenta de que era una invitación del joven Arthur. Al final de la carta escribió:

—Sé que esta carta llegará a tus manos en dos días; te estaré esperando en los límites del bosque y, si no vienes, yo mismo iré por ti.

Leído esto, entró un guardia avisándole que alguien ha entrado al bosque. Se levantó y le ordenó al guardia que le informara al rey que él iría solo por si no es nada de qué preocuparse y que no se preocupará si tarda un poco en regresar.

Se llevó un par de cuchillos y un caballo del establo que usan los guardias, llegó al lugar, pero se llevó una sorpresa al ver a Arthur atascado en un arbusto espinoso, luchando para liberarse, y sin más remedio lo ayudó a salir.

Después de ser liberado, Arthur se arregló y dijo: —Gracias por ayudarme a salir; pensé que me quedaría atascado para siempre o que me comería un animal salvaje. —Lo decía mientras sentía vergüenza y sonreía incómodo.

El general, sin perder tiempo, preguntó: —¿Por qué estás aquí sin ningún guardia que te acompañe? —Si es para convencerme de que me una a ustedes y traicionar a mi rey, eso nunca pasará. —Sacó los dos cuchillos que llevaba consigo y se preparó para pelear.

Arthur, asustado, no pudo responder al ver esos cuchillos tan afilados y, por instinto, invocó una espada mágica hecha con maná. Este acto hizo que el general se convenciera de que iban a luchar y, con un movimiento rápido, atacó dirigiéndose a su cuello; mas no lo alcanzó; Arthur, por reflejo, bloqueó con la espalda el ataque.

Asustado de que la situación se volvería más peligrosa, alzó la voz diciendo: —¡No vine hasta aquí a pelear contigo, solo quiero una conversación tranquila contigo!

El general retrocedió, desconfiado; no guardó sus cuchillos y seguía a la defensiva, preparado para todo, sin quitarle la mirada de encima. —No creo que tus intenciones sean inocentes y solo quieres desacerté de uno de los más fuertes de nuestro reino.

Arthur, nervioso, respondió: —Lo siento si le hice creer eso; yo solo quería hablar, bueno, también quería tener un enfrentamiento amistoso con usted; es mi culpa, lo siento. —Sonrió incómodo y guardó su espada; le sugirió al general que también guardara sus cuchillos.

Los dos se sentaron en el tronco de un árbol que se había caído; ninguno de los dos dijo nada alrededor de 15 minutos y se volvía más incómodo hasta que Arthur dio la iniciativa.

—Entonces… ¿Tienes novia? —el general negó con la cabeza.

—No pude preguntar por tu nombre la primera vez que nos vimos, ¿podrías decirme tu nombre, por favor?

El general respondió con una voz tranquila: —Tienes razón, mi nombre es Gael. —Al revelar su nombre, el ambiente no cambió ni un poco; Arthur notó esto y se sorprendió de que alguien como él pudiera no importarle su nombre.

La charla siguió; llegó la hora de que Arthur se marchara. —Creo que ya tengo que irme, realmente quería enfrentarte en un combate amistoso, pero no se podrá; bueno, ¿qué se le puede hacer? —Se puso de pie y se despidió de Gael.

A los escasos minutos regresó a donde Gael y dijo avergonzado: —Esto es un poco vergonzoso, preguntarte esto, pero ¿me podrías ayudar a salir del bosque? Es que no sé cómo regresar.

Gael, teniendo lástima por el pequeño inconveniente de Arthur, le invitó a que se subiera al caballo de él. Gael llevó a Arthur a la salida; al salir, Arthur bajó del caballo y se montó en el que trajo. Se despidió, pero Gael simplemente se dio la vuelta y volvió al bosque.



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En el texto hay: fantacia, enemytolover

Editado: 29.01.2026

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