El Amor De Un Pobre Diablo

Cap 05

Una mirada de preocupación y un corazón puro le pertenecían a su enemigo, pero eso es solo una fachada de cualquier ser humano.

Gael apartó a Arthur ignorando su presencia y dirigiéndose a su habitación como si nada hubiera pasado hace un instante.

Arthur lo agarró de la mano y preguntó: —¿Te encuentras bien? Si no lo estás, déjame acompañarte a tu cuarto —una voz pasiva y amable.

Gael se sintió asqueado y respondió con frialdad: —Estoy bien, y no te metes en asuntos que no te corresponden, ¿acaso tienes que saber todo? —Notablemente molesto, el general se soltó del agarre de Arthur y se encerró en su habitación.

Llegada la hora de la cena, Gael bajó y se dirigió al comedor. Al llegar a la mesa, solo estaban el rey, el príncipe y Arthur, que tenía un lugar junto a él reservado para Gael. Se acercó a la mesa y Arthur se levantó de su silla y le ofreció asiento, tratándolo como si fuera una dama; este tipo de actos hería el orgullo del general. Para guardar apariencias, reprimió el disgusto que sentía hacia los actos generosos de Arthur, mientras trataba de no matarlo.

Expectante, el pequeño príncipe preguntó: —¿Tienes novia?

—No, no tengo, ya que tener pareja es difícil, más por el papel que tengo que cumplir. —Una mirada inexpresiva fue dirigida al príncipe.

Aun teniendo curiosidad, el principito muy alegre dijo: —Eres guapo y mi primo también, pueden ser pareja.

El lugar se sentía algo incómodo y todos estaban en silencio; de un momento a otro, alguien comenzó a reír. Todos voltearon hacia Gael; el comentario del príncipe le causó risa y mostró una linda sonrisa junto con una mirada deslumbrante. Esto causó un alivio en los que estaban a la mesa y al mismo tiempo capturó el interés de Arthur.

Los platillos fueron servidos, todos comieron y conversaron de cosas triviales. Terminada la cena, Gael se levantó de su silla y se despidió de todos, dirigiéndose a su habitación para descansar bien en su última noche.

La habitación estaba silenciosa, las luces encendidas y una vista hermosa que se podía apreciar desde la ventana de la habitación. De la vista que se daba, se apreciaba un gran campo que se recubría de pequeñas flores azules. Esa noche la luna no brillaba mucho, pero eso no quita lo hermoso de la vista.

Llegada la hora de dormir, las luces del cuarto fueron apagadas y Gael se fue a dormir después de haberse dado un baño refrescante.

Al otro lado de la puerta, Arthur se encontraba de pie frente a la habitación, dudando de sí mismo. Respiró profundo y se alejó con cautela hacia su habitación; con solo la idea de que Gael se vaya, se sentía un poco decepcionante lo que sentía.

Arthur era extraño para él, ya que el general era el enemigo; cansado de tanto pensar, decidió mejor dormir y aceptar la despedida de Gael a su tierra natal.

La luna bajó del cielo poco a poco, pasadas las horas de descanso, y el sol se levantó de la tierra e iluminó todo, haciendo que las aves cantaran y el sueño terminara. Afuera del castillo, el caballo en el que Gael había llegado fue preparado para el largo viaje que habrá.

Después de desayunar, los integrantes de la familia y Gael salieron del castillo. Antes de que el general se montase al caballo la familia real quería despedirse.

El rey Matteo dijo, calmado: —A pesar de tu origen, eres diferente a otros de tu misma especie y eso es único. Regresa con cuidado. —Mostró una sonrisa de tranquilidad.

Alguien interrumpió jalando suavemente la manga de la camisa del general; su atención fue dirigida a esa persona, que era el príncipe. Gael se arrodilló para estar a su misma altura.

—¿Así que también el príncipe quiere despedir? —coloca su mano con cuidado sobre la cabeza del príncipe.

El pequeño hace un puchero demostrando su disgusto y dice: —¿Por qué me llamas príncipe? Sí sabes que tengo nombre. —Baja su mirada en señal de tristeza.

—Sé que tienes nombre, pero no sé cuál es; sería un honor que me lo dijera. —Muestra una pequeña sonrisa.

Emocionado respondí: —¡Oliver!, mi nombre es Oliver, espero que no lo olvides. —Una mirada de felicidad se presentó en el príncipe.

Gael sonrió y acarició la cabeza de Oliver con cuidado y se puso de pie; su sonrisa desapareció al darse cuenta de quién faltaba por despedirse. Arthur se acercó a Gael y le entregó una rosa azul de cristal.

—Esto es para ti, que tengas un buen viaje y llegues sin problemas; además, me debes una pelea, así nos volveremos a ver.

Se despide de Gael con un apretón de manos; el general se monta al caballo y se marcha del reino sin voltear atrás.

Dentro del castillo, Arthur se encontraba en su habitación leyendo un libro de magia minutos después de que se fuera Gael.

Una imagen de la mirada fría y rostro inexpresivo del general llegó a la mente de Arthur, haciendo que él se sintiera feliz y avergonzado al mismo tiempo; no sabía por qué reaccionó de esa manera. Entró en razón y volvió a la lectura; el castillo volvió a seguir silencioso con una habitación vacía.

Ice :3



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En el texto hay: fantacia, enemytolover

Editado: 07.07.2026

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