El Amor De Un Pobre Diablo

Cap 6

El viaje de Gael fue agotador por algunos de los bandidos del camino, el clima que cambiaba constantemente y la energía del caballo; cada noche se mantenía alerta y casi no dormía.A los tres días logró llegar a los límites del bosque maldito y se adentró en lo más profundo para llegar al reino.

Mientras avanzaba, recordó los días que pasó en Valle Azul y cómo lo trataron en el tiempo de su estadía; además, la duda del porqué Arthur no se había visto en todo el castillo hasta que casi se cae de las escaleras, sale de sus recuerdos y se concentra en el camino.

El bosque maldito no era marchito y pútrido; más bien era un bosque grande y frondoso con una tierra fértil junto con unos ecosistemas variados; es un escudo para aquellos que no pueden vivir en otros lugares.

Al cabo de unos ocho minutos llegó a las puertas del pueblo; los guardias lo reconocieron de inmediato y lo dejaron pasar. Se bajó de su caballo y entró al castillo; se dirigió donde el rey Zayner y se arrodilló bajando la cabeza.

—He vuelto, su majestad —lo decía mientras tenía la cabeza gacha.

Una voz fría y tenue resonó: —Qué bueno que regresaste; si no lo hacías, te tendría que traer arrastrándote por todo el camino. Ahora que ya estás aquí, continúa con tu labor.

Cada palabra era cortante, pero con mucha verdad; se puso de pie y se despidió del rey; en el pasillo se encontró con Sebastián.

Se detuvo en breve y saludó: —Espero que se encuentre de buena salud, príncipe Sebastian; que tenga un buen día.

Enseguida Gael se fue, dejando al príncipe sin poder responder al saludo. Al llegar a su habitación, sacó la rosa de su bolsillo y la colocó encima de un libro que estaba en la mesa de la habitación. Este objeto era un pequeño orbe de cristal que en su interior contenía una rosa azul muy bien conservada; se podía ver el rocío que había en los pétalos de la rosa.

«¿Por qué él me regalaría este objeto? Además, a las mujeres solo se les regalan rosas» era la duda de Gael que rondaba en sus pensamientos; ignoró el resto de esas dudas y se marchó de la habitación para cumplir sus deberes atrasados.

Después del regreso de Gael, todo se siguió igual; los días eran tan repetitivos que todo parecía un bucle de tiempo. Así pasaron dos meses; el papeleo, el entrenamiento de los soldados y la disponibilidad a la realeza eran algunas cosas que tenía que hacer; yendo de un lado a otro todo el día, por ello no le quedaba mucho tiempo para sí mismo; esto le provocaba mucho estrés y eso hacía que no pudiera dormir bien.

Por la falta de descanso, su eficiencia descendió, tenía ojeras, mal humor, era lento en los entrenamientos y constantemente se quedaba dormido en donde se recostara. Esto fue evidenciado por Sebastián, que estaba pendiente de su hermano todos los días y, antes que sucediera algo grave en su salud, se acercó a él.

—Gael, descansa y esta vez que sea por el resto del día. —Una mirada de preocupación se evidenciaba en Sebastian; Gael asintió con la cabeza y se marchó.

Ya era mediodía y, para comenzar con su relajación, escogió unas hojas de papel en blanco, pluma y tinta, cerró la puerta con seguro para que nadie entrara, se acostó en la cama, aseguró que la tinta no se regara y comenzó a escribir sin cesar, llenando por completo las hojas que había traído. Esto le tomó unas dos horas; terminadas, acomodó las hojas de acuerdo con cómo las fue escribiendo; las guardó en una caja donde había más de ellas.

La caja era mediana y en la tapa tenía grabado “Mr. Lev”; nadie tenía permitido abrirlo y siempre lo tenía oculto para que ni las sirvientas lo encontraran.

Por el resto del día se dedicó a cuidar el jardín junto a un espíritu de las flores. Este espíritu se unió a la familia real hace 16 años tras la destrucción de su bosque; este se ubicaba en el territorio del duque Caltrow, que ordenó que los bosques fuesen talados y que los seres espirituales fuesen atrapados; así, muchos de los espíritus fueron capturados y esclavizados.

Un joven espíritu con aspecto de mujer y siendo hermafrodita en su delicado cuerpo; su belleza era única con un cabello largo y ondulado de un azul marino, ojos color avellana y piel un poco pálida. No le gusta que las personas entren en su invernadero sin el permiso de su amo, ya que el que intente entrar sin permiso será atado con enredaderas y estrangulado.

Este tipo de comportamiento de ser agresivos con los intrusos no es tan común; luego de presenciar cómo su hogar se caía a pedazos, una desconfianza creció. Pueden sonar como una especie común, pero realmente es todo lo contrario; por ende, su valor es alto en las subastas de especies.

Al llevar algunas uvas en un tazón y unas telas, Gael pasó primero por el jardín siguiendo un pequeño sendero que lo llevaba a la puerta del invernadero.

Tocó la puerta: —Abre la puerta, que tu amo ha llegado —mencionándolo en voz alta.

—¿Qué traes hoy para mí? —una voz tranquila respondió.

—He traído unas uvas y nuevas prendas. —Dicho eso, la puerta se abrió y logró pasar.

Colocó las cosas en una mesa y comenzó a pasearse por el invernadero, observando las plantas que había cultivado el espíritu.

—Sí, todo lo que has cultivado aquí es precioso y especial, has cuidado bien de este lugar, bien hecho, Evander —lo dijo mientras observaba las flores.

—¡Gracias, amo!, cuidar de este pequeño lugar es muy satisfactorio. —Amo, ¿puedo pedirle algo? —Su sonrisa desapareció y sus ojos se llenaron de una tristeza profunda.

—Pide lo que quieras; como mi protegido, también tienes derecho a tener peticiones —esperó la respuesta de Evander.

—Quiero aprender más mi poder y volverme fuerte, quiero proteger el reino que mi amo aprecia tanto.

Una pequeña sonrisa apareció en su semblante y esas palabras sinceras hicieron que Gael se diera cuenta de que Evander tenía que recuperar el honor de su pueblo.

Las manos del espíritu fueron tomadas por su amo, sus miradas se cruzaron y el ambiente se sentía de fantasía y Evander quería expresar sus sentimientos.



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En el texto hay: fantacia, enemytolover

Editado: 05.09.2026

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