El Amor En Las Manos

LA CARTA QUE NUNCA ENVIE

A veces me muero por escribirte.
No para volver,
no para exigir,
solo para decir lo que mi corazón aún guarda en silencio.

Me muero por pedirte perdón.
Por preguntarte si alguna vez entendiste
mi forma de amar,
ese lenguaje torpe, profundo,
que a veces se esconde cuando el dolor pesa más que las palabras.

Quizás cuando tú estabas listo,
yo estaba rota.
Atravesando días difíciles,
cargando miedos que nunca supe explicarte.
Pero aun así,
mis sentimientos por ti nunca cambiaron.

Al contrario,
con el tiempo se hicieron más intensos.
Más hondos.
Más verdaderos que el primer día que te vi
y sentí que algo se movía dentro de mí.

Mi corazón todavía te busca en la memoria.
Sueña con verte,
con darte un beso lento,
con mirarte a los ojos y decirte
que nunca dudes de lo que sentí por ti.

Quisiera decirte que te quiero.
Que me muero por estar contigo.
Que aún imagino tu risa junto a la mía,
salidas sencillas,
una comida compartida,
un cine cualquiera
y un beso con el alma temblando.

Con lágrimas en los ojos,
hoy te confieso que te amo.
Lo digo aquí, bajito,
porque decirlo en voz alta todavía duele.

Esta carta nunca te la enviaré.
No porque no sea sincera,
sino porque me asusta tu silencio
y también tu respuesta.
Me asusta lo que puedas pensar de mí,
lo que pueda romperse otra vez.

Así que guardo estas palabras
como quien guarda una fotografía antigua:
con amor,
con nostalgia,
y con la esperanza secreta
de que algún día deje de doler recordarte.

Esta carta nace de mi corazon.
Es para que mi corazón descanse y
Para aceptar que te amé de verdad.



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En el texto hay: el amor en las manos

Editado: 22.01.2026

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