El amor florece entre las mariposas.

Capitulo 1.

Oliver Primera Parte.

El 22 de enero del 2027, en una ciudad del estado de Jalisco llamada Ocotlán, un joven de 18 años se encontraba escribiendo tranquilamente en su computadora la continuación de la trilogía: The Stars of Our Heart.

Una trilogía que lleva desde los 13 años tratando de desarrollar su historia lo mejor que puede, aunque esas primeras historias hayan sido tan absolutamente, básicas o incluso sin originalidad el trata dar lo mejor de sí. Siempre que es posible, pues le gusta y le fascina lo que hace.

Y aunque actualmente estudia contabilidad y está presionado entregando los trabajos de sus clases, prestando la mayor atención posible, aun así escribe con tanto amor, cariño y dedicación su historia, hacia sus pocos y admirables fans.

—¡Oliver!

Gritaba una mujer de aproximadamente de unos 48 años bajita, de caderas anchas y de cintura pequeña desde la cocina para llamar a su tercer hijo.

Él chico rubio se levantó rápidamente de su escritorio, para ir con su madre que le había hablado, corrió lo más rápido que podía, (aunque la casa era pequeña, de un piso).

Al llegar se paró a tomar aire, pues desde pequeño ha tenido problemas respiratorios.

—Hijo que te dije sobre correr —su madre dijo sin mirarlo, pues estaba preparando un caldo de res.

—Perdón ma… —Hizo una pequeña pausa, soltando un leve suspiro casi frustrado.

—Ve a comprar zanahoria.

Dijo ella sin mirarlo. Él asintió para tomar el dinero de la mesa e ir rápidamente a la frutería cerca de su casa.

Comenzó a caminar distraído para dar brinquitos en vez de pasos, feliz pues así era él, desbordante de energía, alegre ante la vida. Buscándole lo bueno a todos incluso a las personas que lo tratan mal o que lo odian.

Muchos lo llaman estúpido, muchos dirían de un corazón tan puro como el cristal, y aunque adentro de él guarda un carácter capaz de doblegar a un lobo, siempre lo oculta con su característica calma, no tan natural que ha aprendido desde que nació.

Mientras caminaba alguien le marcó , revisó el teléfono y observó el nombre de su novio en la pantalla; Alan.

Aquel chico que dice amarlo, pero que le ha llegado a golpear varias veces por celos; ya llevaban tres años juntos y él le ganaba por 5 años, seguía con él más por rutina que por amor.

Oliver contestó el teléfono.

—¿Bueno? —preguntó mientras seguía caminando, esta vez sin brinquitos.

—¿Dónde estás?

La voz sonó fría y controladora a través del teléfono; se escuchaban voces de fondo como si estuviera en un bar.

—¿Has estado tomando?

—¿Dónde estás? Oliver… contesta mí amor.

Oliver se detuvo, tragando saliva con miedo.

—Voy a comprar zanahorias…

No menciona a su madre, pues a él no le gusta y sería capaz de sacarlo de su casa para que viva con él.

Algo que Oliver ha evitado con fervor mucho tiempo desde el 22 de septiembre, su cumpleaños.

—Voltea atrás de ti.

El mayor dijo al teléfono, Oliver volteo hacia atrás pero al verlo traga saliva. Le cuelga y guarda el teléfono.

—¿Alan?

—¿Sorprendido?

Dijo con ese tono tan distante y helado mientras le tomaba la barbilla.

—Estás muy arreglado… —Hizo una pausa, mientras limpiaba el lip gloss de los labios de Oliver.

—Solo quería estar bonito —Oliver levantó el mentón para verlo a los ojos y sonreírle con esa inocencia de siempre.

Oh, grave error… Alan cuando escuchó esto apretó su agarre en la mandíbula de Oliver.

—¿Para quien te arreglas, cariño?

—Para ti… —Oliver dijo con esas palabras ensayadas para sobrevivir.

—Buen niño.

Lo beso sin preguntar, no era agresivo, pero tampoco gentil era como si de alguna manera pudiera mantenerlo a su lado, como si le perteneciera pues siempre lo había hecho, aprovechándose de su inocencia y bondad para controlarlo.




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