4 de Febrero del 2027.
Adam estaba en la privacidad de su cuarto, leyendo Protectores de las Estrellas aquel libro que Oliver, escribía bajo el sinónimo ¨O.S¨.
¨Todos merecemos brillar, incluso los que aún no están listos para hacerlo.¨
Adam se quedó leyendo aquella frase del prólogo varias veces…
Era como si internamente, esa frase le pegara y aunque jamás en la vida ha tocado un libro de fantasía como el que tenía en las manos, sintió como si algo dentro de él quisiera sobresalir, algo que siempre guardo muy profundamente.
—Joven amo.
El ama de llaves tocó la puerta.
—Su madre lo espera en el vestíbulo… —hizo una pausa. —Junto con la señorita Arambula Montenegro.
Adam trago saliva al escuchar el apellido de su prometida, aquella con la cual lo van a obligar a que se case solo por dinero y poder.
—En un momento voy.
La mujer asintió para retirarse, sin saber que en la mente de su joven amo se encontraban pensamientos de amor, hacia un chico que conoció cuando ambos iban en secundaria.
Flashback…
En secundaria cuando todo era mucho más feliz, Adam observó cómo un chico de cabellos dorados estaba corriendo rápidamente a la hora de las clases extracurriculares.
—VOY A LLEGAR TARDE.
Gritaba el rubio, mientras corría…
Aunque Adam vio que él venía hacia donde él estaba sin ver, trataba de quitarse de su camino… pues chocará contra el, ¨es muy lindo…¨
Adam al estar un poco sumido en sus pensamientos, sintió el peso del chico que medía 1.60. Contra su pecho él no se inmuto ni un poco pues era más corpulento.
—Ten más cuidado…
—Oliver.
Respondió aquel chico para estabilizarse y no caerse.
—Gracias por ser una pared.
—¿Pared? —Adam alzó una ceja.
—No osea… no quise decir eso.
Adam rió suavemente ante el nerviosismo de aquel chico, la única persona que ha escuchado a Adam reír; ni siquiera su familia lo ha escuchado reírse solo aquel chico de cabellos dorados que parecía un torbellino muy dulce y lindo. Así se prometió que ambos serían amigos aunque solo duró un grado, ya que él era un año mayor y se graduará.
Oliver lo olvido, pues nunca en su vida se ha guardado una cara y mucho menos un nombre.
Desde ese entonces el mismo se pregunta:
¿Lo merezco?
¿Lo amo?
¿O solo es un capricho de su mente?
Editado: 06.03.2026