CAPÍTULO 2
CAMARERO DEL CAFÉ
(acercándose a la mesa de la terraza)
¿Ya sabe qué desea ordenar, señora?
VALERIA
Un café con leche, por favor. Y un croissant de mantequilla. (Mirando hacia la entrada del café) Espero a alguien.
CAMARERO DEL CAFÉ
Claro, señora. Se lo traigo en un momento.
El sol brillaba sobre las mesas de la terraza del café del Parque Kennedy, iluminando las hojas de los árboles y haciendo brillar el vidrio de los vasos. Valeria había llegado diez minutos temprano, como siempre lo hacía –odió llegar tarde a cualquier cita, por más complicada que fuera. Se había vestido con pantalones negros y una blusa blanca de algodón, sencilla pero pulcra, y llevaba el colgante de plata que su padre le había dado. Tenía las manos juntas sobre la mesa, intentando calmar el temblor que no lograba controlar. Sabía que estaba haciendo algo arriesgado, que estaba poniendo en riesgo todo lo que había construido, pero en su corazón sentía que no podía dejar pasar esta oportunidad.
Desde la entrada del café, Mateo la vio. Llevaba un traje gris claro, sin corbata y con la camisa abierta en el cuello –menos formal que la noche anterior, pero igual de impecable. Caminó hacia ella con paso seguro, aunque en sus ojos se notaba una mezcla de nerviosismo y esperanza.
MATEO
(acercándose a la mesa)
Hola, Valeria. Lamento si llego tarde.
VALERIA
(levantándose para saludarlo)
No, está a tiempo. He llegado yo antes. Por favor, siéntese.
MATEO
(sentándose frente a ella)
Gracias. (Haciendo señas al camarero) Un café negro, por favor. (Volviendo la mirada a Valeria) Usted se ve hermosa hoy. Más que la noche pasada, si es posible.
VALERIA
(sonriendo levemente)
Gracias. Usted también se ve bien. Menos formal que en la gala.
MATEO
Quería que esta fuera una cita normal, no una reunión de negocios. Aunque supongo que entre nosotros nunca será completamente normal.
VALERIA
No creo que alguna vez lo sea. (El camarero trae los pedidos y se retira) Antes de que empecemos, quiero aclarar algo.
MATEO
Por favor. Diga lo que necesite.
VALERIA
Lo que pasó anoche… no debería haber sucedido. Y no puedo permitir que vuelva a pasar hasta que entendamos completamente qué es lo que está pasando entre nosotros.
MATEO
Entiendo. Quiero que sepa que no voy a hacer nada que no quiera. Solo quiero hablar. Conocerla.
VALERIA
Bueno. Empecemos por el principio. ¿Por qué decidió ayudar a la fundación? La noche pasada dijo que quería redimirse –¿de qué?
MATEO
(suspirando y tomando un sorbo de café)
Mi padre fue un hombre muy duro. Trabajó toda su vida para construir lo que tengo ahora, pero lo hizo a base de mentiras y traiciones. Cuando murió, me dejó la empresa y una deuda moral que no podía pagar.
VALERIA
¿Una deuda moral?
MATEO
Había hecho tratos con personas muy peligrosas. Había robado dinero a proyectos sociales para invertir en negocios de alto riesgo. Cuando lo descubrí, me sentí como si el suelo se hubiera desvanecido bajo mis pies.
VALERIA
(mirándolo atentamente)
¿Por qué no denunció lo que había hecho?
MATEO
Porque la empresa emplea a más de quinientas personas. Porque si hubiera denunciado todo, la empresa se habría hundido y todas esas familias habrían quedado sin trabajo. Además, los hombres con los que mi padre había hecho tratos… no son gente con la que se pueda jugar.
VALERIA
Así que decidió continuar con los tratos, pero usarlos para hacer cosas buenas.
MATEO
Exactamente. He estado desviando dinero de esos negocios en el limbo hacia proyectos que realmente ayudan a la gente. Su fundación no es la primera a la que he ayudado –pero sí es la primera en la que creo de verdad.
VALERIA
(frunciendo el ceño)
Pero seguir haciendo tratos con gente peligrosa sigue siendo malo, Mateo. No importa para qué use el dinero.
MATEO
Lo sé. Y me atormenta todos los días. Pero ¿qué otra opción tenía? Dejar que la empresa se hundiera y que cientos de familias pasaran necesidades? O usar los recursos que tengo para hacer al menos algo bueno.
VALERIA
Hay otras formas de conseguir dinero para hacer el bien.
MATEO
¿Como? Pidiendo donaciones a gente que solo da por la publicidad? Esperando a que el gobierno tome cartas en el asunto –que nunca lo hace? Usted lo sabe mejor que nadie, Valeria. Su fundación lucha todos los días por conseguir cada sol que necesita.
Valeria calló por un momento, pensando en las dificultades que había enfrentado en los últimos años para mantener a flote a la fundación. Había pasado noches enteras sin dormir, preocupándose por cómo iba a pagar los salarios de sus trabajadores o cómo iba a conseguir medicinas para las comunidades que atendían. Sabía que Mateo tenía razón en parte –el sistema no facilitaba hacer el bien sin tener que hacer concesiones.
VALERIA
Tiene razón en una cosa –es difícil hacer el bien en este país sin tener que doblar algunas reglas. Pero siempre he intentado no romperlas completamente.
MATEO
Y eso es lo que me admira de usted. Usted se mantiene firme en sus principios, incluso cuando es difícil. Yo no he sido tan fuerte. (Tomando otra vez su café) ¿Qué la llevó a crear la fundación?
VALERIA
Mi madre murió cuando yo tenía dieciséis años. Tenía cáncer, pero no pudimos pagarle el tratamiento porque no teníamos dinero. Mi padre trabajaba como obrero en una fábrica que contaminaba el aire de nuestro barrio –mucha gente se enfermó por eso, incluida mi madre.
MATEO
(con voz seria)
Lo siento mucho, Valeria. No sabía.
VALERIA
Fue entonces cuando decidí que quería cambiar las cosas. Quería asegurarme de que otras familias no pasaran por lo mismo que la nuestra. Estudie derecho, especializándome en derechos humanos, y cuando tuve suficiente experiencia, creé la fundación.
MATEO
Usted ha logrado mucho en poco tiempo. Sus informes sobre la contaminación en el norte han hecho que la gente preste atención.
VALERIA
Solo he logrado lo que he podido gracias a mi equipo. Ellos son los que están en el campo todos los días, hablando con la gente, recogiendo datos. Yo solo soy la voz que los representa.
MATEO
Una voz muy poderosa. (Mirándola fijamente) Valeria, quiero ayudarla de verdad. No solo con dinero –quiero usar mis contactos, mi influencia, para hacer que el gobierno tome cartas en el asunto. Pero para eso necesito que usted me dé una oportunidad.
VALERIA
Una oportunidad para qué? Para trabajar juntos? O para algo más?
MATEO
(sin dudarlo)
Para ambas cosas. Creo que juntos podemos lograr mucho más que separados. Y también creo que hay algo entre nosotros que vale la pena explorar.
En ese momento, un grupo de jóvenes pasó por la terraza del café, riendo y hablando a gritos. Valeria se volvió a mirarlos, sintiendo cómo su rostro se calentaba. Sabía que Mateo tenía razón –había algo entre ellos que era imposible de negar. Pero también sabía que estar con él implicaría enfrentarse a sus propios demonios, a las dudas sobre si estaba haciendo lo correcto.
VALERIA
No puedo tomar una decisión así de la noche a la mañana. Necesito tiempo para pensar.
MATEO
Claro. Entiendo completamente. Solo quiero que sepa que estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario. Incluso a dejar atrás todos esos negocios si eso es lo que usted necesita.
VALERIA
(levantando la mano para detenerlo)
No pida cosas que no sabe si puede cumplir, Mateo. Dejar atrás todo lo que ha construido no es fácil. Y además, no quiero que usted cambie por mí –quiero que cambie por usted mismo.
MATEO
¿Y si ya estoy tratando de hacerlo? ¿Y si conocerla ha sido el empuje que necesitaba para dejar atrás esas sombras?
VALERIA
(sonriendo)
Eso suena como una película de romance. La realidad es mucho más complicada.
MATEO
Tal vez. Pero eso no significa que no podamos intentarlo. (Mirando su reloj) Lo siento, tengo que irme –tengo una reunión importante en la oficina. Pero ¿podría verla de nuevo? Quizás esta semana, para seguir hablando.
VALERIA
*(asintiendo...
Editado: 23.01.2026