El Amor Profundo

SOMBRAS EN EL ESPEJO

CAPÍTULO 7
VALERIA
(agarrando un cuaderno que yacía en el suelo)
José, ven aquí –mira esto.
JOSÉ
(acercándose y mirando el cuaderno)
Es el diario de Carlos… lo llevaba desde que empezó a trabajar con nosotros. (Pasando las páginas rápidamente) Aquí está la contabilidad detallada –veo que los números sí eran cincuenta mil soles. Pero luego… (se detiene en una página marcada) ¡Dios mío!
MATEO
(mirando por encima de sus hombros)
¿Qué dice?
JOSÉ
(leyendo en voz baja)
"28 de febrero –Hombre llamado Ricardo me encontró en el pueblo. Dijo que trabaja para la empresa minera Oro Andino. Me ofreció diez mil soles si modifico los registros del proyecto. Dijo que si no lo hacía, mi familia tendría problemas."
VALERIA
(con enojo)
Así que fue amenazado. Pero ¿por qué no nos lo dijo? Podríamos haber protegido a su familia.
JOSÉ
Carlos era muy orgulloso. Nunca hubiera querido pedir ayuda, especialmente si su familia estaba en peligro. (Continuando leyendo) "5 de marzo –Acepté el dinero. Lo deposité en una cuenta que me dieron. Pero no puedo vivir conmigo mismo. Sé que estoy traicionando a la fundación, a la gente de las comunidades… a mí mismo. Mañana iré a buscar a la directora Sánchez y le contaré todo."
MATEO
(mirando alrededor de la casa)
Pero nunca llegó a hacerlo. Algo le pasó antes.
De repente, escucharon pasos rápidos fuera de la casa. Se giraron y encontraron a una mujer joven con los ojos llenos de lágrimas, sosteniendo la mano de un niño pequeño.
ANA
(con voz temblorosa)
¿Ustedes son de la fundación? Soy Ana, la esposa de Carlos.
VALERIA
(acercándose con cuidado)
Sí, soy Valeria Sánchez, la directora. Ana, querida, ¿qué ha pasado con Carlos? ¿Dónde está?
ANA
(sentándose en el único sillón que estaba en pie)
Se fue hace dos días. Dijo que tenía que ir a Lima a hablar con usted, directora. Dijo que tenía que confesar todo, aunque supiera que podría ir a la cárcel. Pero antes de irse, unos hombres llegaron a la casa –eran los mismos que le habían hablado antes.
MATEO
(con voz seria)
¿Qué hicieron?
ANA
No hicieron nada… por ahora. Solo le dijeron que si hablaba, ni él ni nosotros volveríamos a ver la luz del sol. Carlos se fue temprano al día siguiente, llevando solo una maleta. No he vuelto a tener noticias suyas.
VALERIA
(tomándola de la mano)
Ana, te prometo que encontraremos a Carlos y que nadie te hará daño a ti ni a tu hijo. Vamos a llevarlos a Lima con nosotros –allí estarán seguras.
ANA
(agarrando a su hijo con fuerza)
No puedo irme de aquí –esta es nuestra casa, nuestra tierra. Carlos volverá, lo sé. Solo necesito esperarlo.
Valeria miró a Mateo, y en sus ojos vio la misma preocupación que sentía ella. Sabían que no podían obligar a Ana a irse, pero también sabían que ella y su hijo estaban en peligro. Decidieron dejarle dinero para las necesidades básicas y un teléfono con el número de contacto de la fundación, prometiéndole que estarían pendientes de ellos.
De vuelta en la camioneta, el silencio se instaló entre ellos. José conducía con la mirada fija en el camino, mientras Valeria y Mateo pensaban en todo lo que habían descubierto.
JOSÉ
(rompiendo el silencio)
No puedo creer que Carlos haya hecho esto. Él amaba este proyecto –lo veía como su forma de ayudar a la gente de estas comunidades.
VALERIA
Fue amenazado, José. Nadie debería tener que elegir entre su familia y su trabajo. (Mirando a Mateo) Esto es lo que pasa cuando las empresas tienen más poder que las leyes. Cuando pueden hacer lo que quieran sin consecuencias.
MATEO
(con voz baja)
Sé que esto no es excusa, pero mi empresa nunca ha hecho nada así. Nunca he permitido que se amenace a nadie para conseguir lo que queremos.
VALERIA
Pero tus negocios están ligados a gente que sí hace estas cosas, ¿no? Ese es el problema, Mateo –cuando te metes en el limbo, nunca sabes hasta dónde llegarán los demás para proteger sus intereses.
MATEO
(haciendo una pausa)
Tienes razón. He pasado años justificando mis acciones diciendo que era por el bien mayor. Pero la verdad es que me he acostumbrado a moverme en las sombras. He olvidado qué significa hacer las cosas de verdad bien.
VALERIA
(con compasión)
No es demasiado tarde para cambiar, Mateo. Pero tienes que estar dispuesto a enfrentar las consecuencias de tus acciones.
Cuando llegaron de vuelta a Puerto Maldonado, tomaron el primer avión de regreso a Lima. Durante el vuelo, Valeria no pudo dejar de pensar en Carlos, en Ana y su hijo, en todas las personas que sufrían por ella.




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