CAPÍTULO 9
MATEO
(continuando con voz entrecortada)
…metido en este mundo. Ricardo Fuentes no solo trabajó con mi padre –fue su socio en algunos de los negocios más turbios que jamás haya hecho. Cuando mi padre murió, me dejó una deuda con él… una deuda que todavía no he podido pagar.
VALERIA
(con sorpresa)
¿Una deuda? ¿Qué tipo de deuda?
MATEO
Dinero que mi padre le debía por un trato que salió mal. Cuando asumí la empresa, Ricardo me encontró y me dijo que si no pagaba lo que debía, haría daño a todas las personas que yo quería. (Mirándola fijamente) Incluyéndote a ti, Valeria.
VALERIA
(levantándose y caminando hacia la ventana)
Así que todo esto… el dinero para la fundación, la ayuda al proyecto… fue solo para pagar tu deuda con él?
MATEO
(levantándose también)
No, nunca. Cuando conocí a ti y vi el trabajo que hacías, supe que tenía que ayudarte. La deuda con Ricardo era solo una excusa que me daba para seguir moviéndome en las sombras. Pero cuando supo que estábamos trabajando juntos, decidió usar la fundación como moneda de cambio. Me dijo que si dejaba de ayudar al proyecto, olvidaría la deuda. Pero si seguía, haría todo lo posible para destruirnos.
VALERIA
(volviéndose hacia él)
Y tú preferiste arriesgarte a que destruyera la fundación en lugar de dejarlo. ¿Por qué?
MATEO
Porque sé que lo que haces es importante. Porque sé que las comunidades del norte necesitan ese agua potable. Y porque… (haciendo una pausa) porque te quiero, Valeria. No puedo permitir que nada te pase, ni que tu trabajo sea destruido por gente como él.
En ese momento, el teléfono de Mateo empezó a sonar. Miró la pantalla y sintió cómo se le helaba la sangre –era el número de Ricardo Fuentes.
MATEO
(contestando la llamada)
Fuentes. ¿Qué quieres?
RICARDO
(por el otro lado de la línea, con voz gruesa y sarcástica)
Mateo, mi querido amigo. He visto el artículo en la revista. Parece que tu pequeña fundación está pasando por algunos problemas.
MATEO
(con firmeza)
Se que fuiste tú quien lo mandaste publicar.
RICARDO
¿Yo? ¿Por qué iba a hacer algo así? Solo estoy cuidando mis intereses, como siempre has hecho tú. (Haciendo una pausa) Escucha, Mateo –te doy una última oportunidad. Deja de ayudar a esa fundación y a esa mujer, y olvidaré tu deuda. Si no… bueno, ya sabes lo que pasa cuando alguien me traiciona.
MATEO
No voy a dejar de ayudarles. Ni a la fundación ni a Valeria.
RICARDO
(con risa amarga)
Qué noble de tu parte. Pero recuerda –tus acciones no solo afectan a ti. Mañana a las cinco de la tarde, habrá una reunión en el puerto de Callao. Allí recibirás la "consecuencia" de tus decisiones. Espero que valga la pena.
Mateo colgó el teléfono y se apoyó en el escritorio, con la cabeza entre las manos. Valeria se acercó a él y lo abrazó con fuerza.
VALERIA
(susurrando en su oído)
No tienes que enfrentarte a esto solo. Juntos podemos encontrar una forma de detenerlo.
MATEO
(levantando la cabeza y mirándola)
No puedo dejar que te metas en peligro. Ricardo es capaz de cualquier cosa.
VALERIA
Ya estoy metida en esto desde el momento en que te conocí. Y no me voy a ir ahora, cuando más me necesitas. (Tomándolo de las manos) Tenemos que ir a la policía, Mateo. Contarles todo –sobre tu padre, sobre la deuda, sobre las amenazas. Ellos pueden protegernos.
MATEO
La policía no puede hacer nada contra él. Tiene contactos en todos lados –incluso en las fuerzas del orden.
VALERIA
Entonces vamos a la fiscalía. O a la prensa –si hacemos público todo, no podrá hacer nada sin que se sepa quién es realmente.
MATEO
(con tristeza)
Y qué pasará con la fundación entonces? Si se entera todo el mundo sobre mis negocios pasados, sobre la deuda con Ricardo, la gente nunca más confiará en ustedes. Tu trabajo se irá por la borda.
VALERIA
El trabajo es importante, pero tú eres más importante para mí. (Mirándolo a los ojos) He pasado semanas preguntándome si podía confiar en ti, si podías cambiar. Ahora sé que sí. Y estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para ayudarte.
Mateo la abrazó con fuerza.
Editado: 23.01.2026