CAPÍTULO 10
MATEO
(sacudiéndose de los brazos de Valeria y mirándola con determinación)
No puedo permitir que arriesgues tu trabajo, tu reputación… tu vida por mí. He tomado una decisión, Valeria. Voy a entregarme a las autoridades.
VALERIA
(con sorpresa)
¿Qué? Mateo, no lo hagas –podrías pasar años en la cárcel.
MATEO
Sé que es el precio que debo pagar por mis errores. Por los negocios turbios de mi padre que continué, por las mentiras que he dicho, por permitir que Ricardo Fuentes me manipulara durante tanto tiempo. (Sentándose y tomando su mano) He estado viviendo en las sombras desde que era un niño. Mi padre me enseñó que el poder y el dinero eran lo único importante, que cualquier cosa valía la pena para conseguirlos. Pero conocerte a ti me ha enseñado que hay cosas más importantes en la vida –la justicia, la honestidad, el amor.
VALERIA
(con lágrimas en los ojos)
Pero hay otras formas de redimirte. Podemos trabajar juntos para exponer a Ricardo y limpiar tu nombre.
MATEO
No hay forma de limpiar mi nombre sin enfrentar las consecuencias de mis acciones. He estado revisando todos los documentos de la empresa, todos los tratos que he hecho a lo largo de los años. He encontrado pruebas de todos los delitos de mi padre, y también de los míos. (Entregándole una carpeta gruesa) Aquí está todo –los nombres de los socios corruptos, los registros de dinero desviado, las amenazas que recibí de Ricardo. He dejado copias en un lugar seguro, y también las he enviado a la fiscalía especializada en corrupción. Mañana mismo iré a declarar.
VALERIA
(tomando la carpeta con manos temblorosas)
¿Y qué pasará con tu empresa? Con todos los empleados que dependen de ti?
MATEO
He nombrado a mi segundo al mando como director general. Es una persona honesta, que cree en hacer las cosas bien. Se encargará de que la empresa siga funcionando, de que todos los empleados mantengan sus trabajos. Además, he ordenado que se destine el cincuenta por ciento de las ganancias de la empresa a proyectos sociales como el tuyo –para intentar compensar todo el daño que hemos hecho.
En ese momento, la puerta de la oficina se abrió de golpe. Entró María, seguida de dos policías vestidos de civil.
MARÍA
(con voz preocupada)
Valeria, lo siento –ellos me han seguido hasta aquí.
POLICÍA 1
(acercándose a Mateo)
Señor Vidal, soy el teniente García de la División de Delitos Económicos. Tenemos una orden de aprehensión en su contra por blanqueo de capitales, asociación ilícita y cohecho. También estamos investigando sus vínculos con la empresa minera Oro Andino y el señor Ricardo Fuentes.
MATEO
(levantándose y extendiendo las manos)
Estoy consciente de ello, teniente. He estado esperándolos. (Mirando a Valeria) Ya he preparado todo lo necesario. La empresa estará en buenas manos, y las pruebas contra Ricardo están en la carpeta que Valeria tiene en sus manos.
POLICÍA 2
(haciéndole las esposas)
Entendido, señor Vidal. Por favor, acompáñenos.
Valeria sintió cómo el corazón se le partía en mil pedazos al ver a Mateo siendo llevado por los policías. María se acercó a ella y la abrazó con fuerza.
MARÍA
(susurrando)
Lo siento mucho, Valeria. No sabía que iban a hacer esto ahora.
VALERIA
(con voz firme, apretando la carpeta contra su pecho)
No es tu culpa, María. Él ya sabía lo que iba a pasar. (Mirando hacia la puerta por donde se habían ido) Ahora toca a nosotros hacer lo que corresponde. Tenemos que usar estas pruebas para exponer a Ricardo y a Oro Andino, para demostrar que la fundación no tuvo nada que ver con la corrupción.
MARÍA
¿Y qué pasará con él? ¿Con ustedes dos?
VALERIA
(con determinación)
Yo esperaré por él. No importa cuánto tiempo tarde, no importa lo que tenga que hacer. Él está dispuesto a pagar por sus errores, y yo estoy dispuesta a estar a su lado mientras lo hace.
Al día siguiente, Valeria convocó una conferencia de prensa en el Centro Cultural. Había reunido a todos los periodistas más importantes del país, incluyendo los de la revista Negocios Perú que habían publicado el artículo contra la fundación. Cuando llegó el momento de hablar, se paró frente al micrófono con la carpeta de pruebas en la mano.
VALERIA
(dirigiéndose a los periodistas)
Buenos días a todos. Gracias por venir hoy. Hace unos días, la revista Negocios Perú publicó un artículo acusando a la Fundación para el Desarrollo Comunitario de corrupción y blanqueo de capitales. Hoy he venido aquí para mostrarles la verdad.
PERIODISTA DE NEGOCIOS PERÚ
(levantándose)
Directora Sánchez, ¿tiene pruebas de que las acusaciones son falsas?
VALERIA
Sí, las tengo. (Abriendo la carpeta) Estas son las pruebas que el señor Mateo Vidal me entregó antes de ser detenido. Muestran que la empresa minera Oro Andino, dirigida por el señor Ricardo Fuentes, fue la responsable de manipular los registros del proyecto del norte y de difundir información falsa sobre la fundación. También muestran que el señor Vidal ha estado trabajando en secreto para exponer la corrupción de la empresa y de su propio padre.
PERIODISTA 1
(con sorpresa)
¿Entonces el señor Vidal no era parte de la corrupción?
VALERIA
El señor Vidal ha cometido errores en el pasado –él mismo lo ha reconocido y está dispuesto a pagar por ellos. Pero cuando se enteró de las intenciones de Oro Andino de sabotear nuestro proyecto, decidió hacer lo correcto. Ha entregado todas las pruebas a las autoridades y se ha declarado voluntariamente para colaborar con la investigación.
PERIODISTA 2
¿Y qué pasará con la fundación? ¿Seguirá funcionando?
VALERIA
La fundación seguirá funcionando, más fuerte que nunca. Hemos recibido apoyo de muchas empresas y personas honestas que creen en nuestro trabajo. Además, el señor Vidal ha destinado una parte importante de las ganancias de su empresa a nuestros proyectos. Estamos trabajando en conjunto con las autoridades para asegurar que todo salga bien .
Editado: 23.01.2026