El amor que guarde en un sobre

Capitulo 8 Tu La Amas?

Durante meses, me convertí en una experta del disfraz. Aprendí a reprimir cada suspiro, a enterrar cada punzada de celos y a guardar mis sentimientos en el rincón más oscuro de mi alma. Lo hacía por una sola razón: la amistad. Valoraba tanto el grupo que habíamos formado con Greyci y Mili, y apreciaba tanto la presencia de Brandon en mi vida, que prefería morir por dentro antes que causar una grieta en nuestra unión. Creía, ingenuamente, que si yo simplemente ignoraba mi dolor, este terminaría por desaparecer. Me convencí de que mi sacrificio valía la pena si eso significaba seguir escuchando su voz y seguir compartiendo nuestro día a día con completa normalidad.

​Sin embargo, el destino tenía preparada una última carta, una que no venía en un sobre perfumado, sino envuelta en una realidad cruda y aplastante. Faltaba poco para terminar el año escolar cuando las noticias empezaron a caer sobre mí como piedras. Primero, el rumor de que Brandon dejaría el colegio; luego, la verdad completa: Brandon se iba porque se iba a casar. Iba a ser papá.

​Me quedé paralizada. El aire se volvió espeso y difícil de tragar. Una cosa era aceptar que tenía novia, pero otra muy distinta era procesar que el chico de 19 años que me despeinaba el cabello y me llamaba "Sami" estaba entrando de golpe en una vida de responsabilidades y pañales. Mi alma abandonó mi cuerpo y mi corazón comenzó a latir muy lentamente. El chico que amaba se iba a casar y yo nunca le dije lo que sentía. ¿Si lo hubiera dicho, todo sería diferente?

​Cuando por fin puse los pies en tierra, me encontraba en un círculo con Mili, Greyci y Brandon.

—Sí, todo es verdad. Me saldré de la escuela, el próximo mes es mi boda y voy a ser papá —dijo Brandon con una naturalidad que me dio escalofríos.

​Las chicas se quedaron atónitas, pero él continuó como si hablara del clima:

—Vendrán a mi boda, ¿cierto? Tienen que venir, son mis amigas.

​¿Ir a su boda? ¿Ver cómo la persona que me gusta se une a alguien más para siempre? No, no estaba lo suficientemente loca para hacer eso. Mi mente gritaba que no, pero las voces de mis amigas me ganaron.

—Woa, ¡claro que iremos! —dijo Greyci.

—Sí, tenemos que ir, es tu boda —añadió Mili.

​Todos me vieron a mí, esperando mi confirmación. Sentí que el oxígeno desaparecía del pasillo. No sabía qué decir, no tenía la fuerza, pero el peso de sus miradas me obligó. Asentí y formé una sonrisa falsa que me dolió en el alma. Todos quedaron felices, excepto yo, que me quedé con el corazón estrujado y los pies clavados en el suelo.

​Al terminar las clases, todos se fueron, pero yo no podía moverme. Sabía que era el último día que él estaría allí. Era mi última oportunidad de obtener una respuesta antes de que se convirtiera en el esposo de alguien más. Corrí por el pasillo, ignorando el peso de mi mochila, hasta que lo alcancé cerca de la salida. Lo felicité con la voz entrecortada, pero la verdadera razón de mi urgencia era otra. Lo miré a los ojos, buscando al chico que conocí, y solté la pregunta que me estaba quemando por dentro:

​—Y tú... ¿tú la amas?




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