El amor que guarde en un sobre

Capitulo 9 La Respuesta Que No Quería Escuchar

El rostro de Brandon se transformó en una mueca de genuina sorpresa al escuchar mi pregunta. Se quedó unos segundos en silencio, como si intentara procesar si lo que decía era en serio o una broma de mal gusto.
​— ¿Que si la amo? —repitió, ladeando la cabeza—. ¿A quién?
​Sentí un nudo en la garganta, pero me obligué a mantener la mirada fija, aunque mis manos temblaban ocultas tras mi espalda.
​— A tu novia... la que pronto será tu esposa —dije, con un hilo de voz. En el fondo, una parte masoquista de mi alma todavía esperaba una respuesta diferente, una duda, una pequeña grieta que me diera la oportunidad de confesarle todo lo que había guardado por tanto tiempo.
​Brandon soltó una carcajada limpia y sonora que me dolió en el pecho.
​— Jajajajajaja, qué cosas dices, Sami. ¡Claro que la amo! —Su risa se desvaneció para dar paso a una expresión de ternura que nunca antes le había visto dirigida a nadie—. La amo de una forma que no puedo explicar con palabras. Ella es mi paz en medio del caos, mi presente y todo mi futuro. Ella será la madre de mi hijo, ¿sabes? La adoro más de lo que alguna vez creí posible querer a un ser humano.
​Esas palabras no fueron solo una confesión; fueron un muro de concreto levantándose frente a mí, separándonos para siempre. No era solo que él amara a otra; era la solidez de ese compromiso. Al mencionar a su hijo, entendí que su vida ya estaba sellada. No quedaba ni una grieta, ni un pequeño espacio vacío en su corazón donde yo pudiera intentar entrar. Estaba lleno, completo... y yo no era parte de ese rompecabezas.
​Vi cómo su rostro se iluminaba, cómo sus ojos brillaban con una luz especial al hablar de ellos. Podía ver el amor desprendiéndose de su mirada como un aura, mientras que, a mi alrededor, el mundo perdía su color y se volvía de un gris sepulcral.
​— ¿Por qué preguntas, Sami? —me dijo entonces, buscándome los ojos. Esos ojos que una vez me enamoraron y que, en mis sueños más locos, pensé que algún día me mirarían con esa misma devoción. Pero no fue así.
​— Por nada en particular —respondí rápido, tragándome el sabor amargo de las lágrimas que amenazaban con salir—. Sin embargo... no creo poder ir a tu boda.
​Mis propias palabras me sorprendieron, y a él también. Sentí cómo mi corazón se terminaba de hacer pedazos al pronunciarlas.
​— ¿Por qué? —preguntó él, borrando su sonrisa.
​— Ese día estoy ocupada. Tengo cosas que hacer y no puedo salir —improvisé desesperadamente.
​— Pero Sami... —Brandon frunció el ceño, confundido— si aún no he dicho qué día será la boda. Ni siquiera hemos enviado las invitaciones.
​— Lo sé —dije, sintiendo que el aire me faltaba—, pero aun así, sé que no podré ir.
​Él me miró con una mezcla de sorpresa y confusión, como si estuviera viendo a una desconocida. Yo ya no podía sostener la máscara de la "amiga perfecta" por un segundo más.
​— Gracias por haber sido mi amigo, Brandon. De verdad. Deseo de todo corazón que tengas una linda boda y una vida feliz. Perdón, pero me tengo que ir... hasta... hasta luego.
​Me di la vuelta antes de que pudiera ver la primera lágrima rodar por mi mejilla. Empecé a caminar con pasos grandes y rápidos, casi huyendo. Escuchaba el eco de mis zapatos contra el suelo, marcando el ritmo de mi huida. Luchaba con todas mis fuerzas para que los sollozos no escaparan de mi boca en plena calle. No volví a mirar atrás.
​Caminé hacia mi casa sin detenerme, con la vista nublada y el pecho ardiendo. No supe cómo llegué tan rápido, solo sé que el camino se sintió como un borrón de luces y sombras. Pero en cuanto crucé el umbral de mi puerta y escuché el clic de la cerradura, mis fuerzas se esfumaron.
​Me derrumbé allí mismo. Las lágrimas que aguanté durante la charla, las que reprimí durante meses mientras lo veía todos los días, comenzaron a salir sin control. Lloré por la boda a la que no iría, por el hijo que no sería mío y por el amor que él le tenía a ella. El vacío en mi habitación nunca se había sentido tan pesado. Él la amaba a ella, y finalmente, no había nada más que yo pudiera hacer.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.