El amor que nos cambia - compilación del 2023

Mes de octubre 2023 - El terremoto de dejar atrás la vida de pecado

Encontramos realmente paz en Dios o encontramos todavía dudas. Tenemos claro que la palabra de Dios está hecha para todo tiempo o pensamos que fue hecha en la antigüedad y para aquellos tiempos solamente. Sentimos cada vez más la tranquilidad que se adquiere con los avances tecnológicos y suelen dar esa sensación.

Las personas de antes creyeron e igualmente murieron, parece ya nada tener sentido y da igual en creer o no creer. Así que se suele pensar que todo eso es anticuado.

Quizás tenga interrogantes resueltas hoy y las resolverán también mañana, porque los problemas no se asemejan en nada a lo que se relata en la biblia, finalmente las respuestas a las dudas se resuelven en sesiones con especialistas, leyendo libros, adquiriendo conocimiento o teniendo ética porque eso se inculca en casa y en el lugar donde uno se desenvuelve.

Incluso solemos pensar que si hemos hecho algo grave y que supuso hacer mucho daño se debe quedar así porque resulta menos avasallador para sí mismos de intentar rectificar el camino.

El hombre tiene libertad o libre albedrío para resolver de la mejor forma las dudas, los inconvenientes, los problemas que le esboza la vida cotidiana, pero quizás luego de evaluar bien se suele creer que nunca significa estar logrando mejores cosas cuando se sigue a Dios y la vida es totalmente igual con Dios o sin Dios.

Solemos ver situaciones desesperanzadoras, la delincuencia ahora no solo se dan de forma física, se dan de forma virtual y tienen relevancia de hacer el mismo daño.

Los crímenes son cada vez con mayor ensañamiento, con el avance de la información llegan rápidamente a nuestros teléfonos celulares y a nuestras pantallas, aunque como siempre pueden servir para tomar recaudo; notamos que cada vez estamos más inmersos y cada vez suele pasar a personas más cercanas a nosotros y sin duda un día seremos presa de algo así.

«El séptimo ángel vació su copa sobre el aire, y desde el trono que está en el templo salió una fuerte voz que decía: “¡Ya está hecho! Y hubo relámpagos, voces, truenos y un gran terremoto, más terrible que todos los terremotos que han sacudido a la tierra desde que hay gente en ella. El terremoto partió en tres a la gran ciudad de Babilonia, y las ciudades de todo el mundo se derrumbaron. Dios no se olvidó de Babilonia, sino que la castigó terriblemente, con todo su enojo».

A lo largo de la historia de la humanidad se dan acontecimiento de forma secuencial a través de ciclos. En la antigüedad, así como en la actualidad. Aún en países con la más avanzada tecnología que previenen estos desastres han caído y seguirá dándose secuencialmente. No se pueden evitar las calamidades naturales porque cada vez son más intensas; también las calamidades las ocasiona el hombre con las guerras de similar impacto de destrucción.

Los ciclos son como los años de 365 días, en donde se repiten las estaciones en intervalos de 3 meses cada estación –primavera, verano, otoño e invierno–. La trayectoria de la tierra alrededor del sol tarda 365 días en llegar al mismo lugar en relación a la posición inicial respecto al sol.

Estos ciclos son de naturaleza terrenal y seguramente en todas las galaxias existen ciclos como aquí en la tierra porque un mismo Dios creó todo el universo. Aunque no haya vida tienen influencia sobre nosotros los seres humanos pues denotan la naturaleza corpórea y sentimental-emocional en cada hombre.

Es decir, estos ciclos están enclavados en el cerebro humano, permanecen dentro de nosotros queramos o no. Están en el genoma humano pues lo heredamos de nuestros padres. Venimos adheridos con este conocimiento.

La teoría de la evolución o de la selección natural nos dice que solo se mantendrá en vida quienes se adapten mejor a los cambios tanto en nuestro ámbito natural de nuestro ecosistema, de similar forma culturalmente y en todo pues sirven para adaptarnos mejor y más fácilmente al entorno en el cual nos desenvolveremos. Al igual que nosotros los papás de nuestros papás transmitieron este conocimiento y se seguirán transmitiendo a nuestros hijos hasta el fin de los tiempos.

Ese gran terremoto denota el fin de la naturaleza terrenal. En esta naturaleza se halla inmersa las raíces del pecado.

La naturaleza de nuestro cuerpo, así como mental –sentimental-emocional– el cual se halla enmarcado en génesis “Muy duro tendrás que trabajar para conseguir tus alimentos. Así será hasta el día en que mueras, y vuelvas al polvo de la tierra, del cual fuiste tomado. Tú no eres más que polvo, ¡y al polvo tendrás que volver!”.

Nuestra naturaleza de pecado se transmite de generación en generación e irremediablemente nos lleva a la muerte. Aunque ese polvo del cual nos sacó Dios no deja de tener inmensa belleza pues el cuerpo, los sentimientos-emociones del cual incluso sirve de inspiración no nos traerá algo realmente bueno.

El demonio tentó a la mujer para que adquiriera este conocimiento, al hacerle sentir necesidad de conocer el bien y el mal; le fue atrayente el comer el fruto prohibido porque la haría ser como Dios. Pero la serpiente mintió al decir “no morirás”.

Solo Dios puede romper este ciclo repetitivo de heredar este conocimiento que devinieron desde generaciones antiguas.

Dios lo creó todo, pero el demonio se envaneció e hizo de ellos su dominio en la tierra desvirtuando los designios originales de Dios Padre. Ese gran terremoto solo lo pasarán los hombres que se hayan dejado engañar por el demonio.




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