El ángel de sangre

Capítulo 1: La pesadilla

Durante meses, Noah creyó que aquello no era más que una pesadilla.

El mismo lugar.

Las mismas cadenas.

La misma figura inmóvil entre las sombras.

Y siempre, justo antes de despertar, aquella voz rota susurraba las mismas palabras.

—P-por favor... a-ayúdame...

Noah siempre intentaba acercarse.

Preguntar quién era.

Qué le había ocurrido.

Pero nunca alcanzaba a hacerlo.

Siempre despertaba antes.

Y ese día no fue la excepción.

Abrió los ojos sobresaltado, con el corazón latiendo rápido y aquella extraña sensación en el pecho que comenzaba a resultarle demasiado familiar.

Algo en ese sueño se sentía real.

Demasiado real.

Con un bostezo cansado, Noah bajó las escaleras hasta la cocina, donde el olor a tostadas recién hechas ya llenaba el ambiente.

—Buenos días... —murmuró todavía medio dormido.

—Buenos días, dormilón —dijo su hermana mayor, Beatrice, dejando unas tostadas frente a él—. ¿Dormiste bien?

Noah dudó un momento antes de sentarse.

—Tuve esa pesadilla otra vez.

Beatrice intercambió una mirada rápida con su madre.

—¿Otra vez? —preguntó Lilith mientras se sentaba a la mesa—. Últimamente has estado soñando demasiado con eso.

—No sé... —Noah bajó la mirada—. Se siente raro. Como si alguien realmente estuviera intentando decirme algo.

Beatrice soltó una pequeña risa.

—O como si necesitaras dormir más.

—Seguramente es estrés —agregó Lilith con tranquilidad—. Has estado muy distraído estos días.

Noah solo suspiró.

Quizás tenían razón.

Quizás solo era un sueño.

Después de desayunar, Noah decidió ir al centro de la ciudad de Londres para reunirse con sus amigos.

Mientras caminaba, Noah veía los autobuses de un rojo llamativo recorrer las calles y a las personas caminar de manera apresurada mientras se preguntaba por qué seguía teniendo esos sueños.

Esos sueños siempre eran lo mismo: un pasillo completamente negro con una luz al final. Al llegar a esa luz veía a una criatura de forma humanoide. Parecía ser bastante alta y tenía una aureola en la cabeza como un ángel, pero una cara completamente deformada. Además, siempre estaba atada a unas máquinas.

La criatura siempre rogaba por ayuda.

Pero cada vez que Noah intentaba acercarse, despertaba sudando y con la misma sensación familiar de que debía hacer algo.

Al llegar al centro de Londres, Noah se encontró con sus mejores amigos.

Uno era Evan Hartley, un chico con facciones delicadas y un cabello cuidadosamente arreglado que parecía cuidar más su apariencia que la mayoría de las personas. A pesar de esto, Evan siempre era alguien valiente que buscaba proteger a los demás cuando la situación lo ameritaba.

A su lado estaba Luca Moretti, un joven de cabello castaño con un curioso mechón blanco. Su curiosidad e impulsividad solían meterlo en problemas. A pesar de esto, era un gran fanático del misterio.

Al reunirse, los tres amigos decidieron ir a una cafetería conocida de la ciudad llamada Silver Cup, un lugar ubicado justo en el centro donde también trabajaba un amigo suyo.

Al llegar y sentarse, fueron recibidos por el mesero del lugar.

—Buenos días, aquí tienen el menú —dijo el mesero, un chico de alrededor de veintiún años, con un cabello grisáceo y un parche en uno de sus ojos intentando ocultar una herida, aunque no le funcionaba demasiado bien.

—Buenos días, Edward. Yo quiero un café negro —dijo Noah de forma amable.

—Está bien, Eclipse —respondió Edward en tono burlón, refiriéndose a la heterocromía de Noah.

—Yo quiero un capuchino —dijo Luca con una pequeña risa.

—Y yo un té con leche —agregó Evan, también riéndose por el apodo.

—Bien, ¿algo más?

—No, eso sería todo —respondieron los tres al mismo tiempo.

Cuando llegaron los pedidos, comenzaron a conversar sobre la escuela hasta que Luca decidió preguntar:

—Y Noah, ¿cómo vas con esos sueños tuyos?

—Otra vez soñé con esa cosa. No entiendo qué significa esa criatura, pero ya van tres meses soñando con lo mismo.

—¿Y si tal vez esa cosa sí existe? —comentó Evan mientras tomaba un sorbo de su té.

Después de escuchar aquello, Noah y Luca se rieron. Después de todo, ¿cómo era posible que una criatura parecida a un ángel fuera real?

—Lo digo en serio. ¿Y si intentas preguntarle dónde está?

—Mmm... eso nunca lo he intentado.

—¿De qué hablan? —preguntó Edward, curioso por la conversación.

Los tres amigos decidieron explicarle todo, ya que Edward siempre parecía tener una solución para cualquier problema.

—Mmm... suena como una serie de terror.

—Ya lo sé, pero eso es exactamente lo que he estado soñando durante meses.

—Deberías intentar lo que dijo Evan. No pierdes nada con intentarlo.

—¿En serio creen que eso podría ser real? —exclamó Luca sin poder creer lo que sus amigos estaban sugiriendo.

—Si no funciona, al menos sabré que no es real y que solo estoy teniendo pesadillas sin sentido.

Después de eso, los tres amigos regresaron a sus casas, acordando volver al día siguiente a la cafetería para seguir hablando sobre el sueño.

Esa misma noche, Noah volvió a tener aquella pesadilla.

—Otra vez aquí... —murmuró mientras comenzaba a acercarse a la luz.

Mientras avanzaba, podía escuchar murmullos casi inentendibles pronunciados por una voz que transmitía una extraña sensación de paz.

—Ayúdame... por favor...

—¿Cómo puedo ayudarte?

Después de escuchar esas palabras, la criatura permaneció en silencio durante unos segundos.

Entonces levantó lentamente una mano y señaló una pared.

—A-ahí estoy...

Su voz parecía romperse con cada palabra.

—S-sálvame... por favor...

Al mirar en esa dirección, Noah vio un logo con tres iniciales.

—¿N... H... I...? —murmuró confundido— ¿Qué significa eso?



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En el texto hay: angeles, muerte, terror

Editado: 23.06.2026

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