El ángel de sangre

Capítulo 2: La primera pista

Al despertar Noah tendría demasiadas dudas, ¿cuál era ese lugar? ¿Por qué está encerrado ahí? Y lo más importante, ¿por qué necesita su ayuda?

Estas dudas no dejarían pensar bien a Noah hasta volver a la cafetería.

Al llegar vería a sus amigos ya sentados esperándolo, o tal vez esperando su respuesta.

—¿Y cómo te fue? —preguntaría Evan, ya curioso por la respuesta de su amigo.

—Fue algo raro —dijo Noah, sentándose junto con sus amigos—. Apuntó a un logo algo extraño diciendo que estaba ahí y después me desperté.

—¿Y cómo era ese logo? —diría Luca también con cierta curiosidad.

—Eran unas letras, decían N.H.I.

—¡¿N.H.I?! —exclamaría Edward apareciendo casi de la nada.

—¿Los conoces? —dirían los tres amigos casi a la vez.

—Son una corporación que hace años estuvo involucrada en cosas algo extrañas.

—¿Qué tipo de cosas? —diría Noah con cierta intriga.

—Eso no importa.

—Edward, dinos.

—En serio, no quieren meterse con los de Nova Halo Industries.

Diría Edward sin darse cuenta de que estaba llevando una mano directamente a su parche en el ojo.

—Ya digan qué van a ordenar —diría Edward intentando cambiar de tema de forma rápida.

Después de que los tres amigos ordenaran, se pondrían a investigar sobre esa empresa.

Al investigar, Luca descubriría que la información de esta empresa estaba casi por completo vacía. A pesar de esto, verían que esta empresa estaba relacionada con varias empresas multimillonarias.

—Es muy raro que no exista casi nada de información —comentaría Luca, ya extrañado por lo raro del caso.

—Pero hay una ubicación —diría Evan mostrando su celular a sus amigos—. Está en la otra parte de la ciudad.

—¿Deberíamos ir? —diría Noah con cierta duda al hablar.

—¿A qué iríamos? —exclamó Luca—. ¿Les diremos que nuestro amigo tuvo un sueño y ahora queremos entrar?

—Tienes razón —comentaría Noah—. No podemos ir así como si nada, pero ¿y si le pedimos ayuda a Edward? Él sabe algo que no nos quiere decir.

—Ese es el problema —exclamaría Luca—. Si no nos quiere decir, no podemos hacer nada.

Después de eso cada amigo se iría a su propia casa.

Noah ahora tenía muchas más dudas y se preguntaba si el ángel, como él decidió apodarle por esa peculiar aureola, respondería aunque sea una.

Al dormirse volvería a ese lugar tan peculiar y al ver al ángel le diría:

—¿Por qué estás aquí?

—E-ellos me encerraron.

—¿Quiénes son ellos?

—S-se hacen llamar s-salvadores —diría el ángel con algo de disgusto.

Noah se daría cuenta de esto y le preguntaría:

—¿Tú los odias por eso?

El ángel se quedaría inmóvil ante tal pregunta.

Y por primera vez desde que empezaron las pesadillas, Noah no sentía nada más que miedo.



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En el texto hay: angeles, muerte, terror

Editado: 23.06.2026

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